Andasarri: Huellas humanas desde el Paleolítico Medio hasta hoy

 Andasarri: Huellas humanas desde el Paleolítico Medio hasta hoy 


 Barranco de Andasarri/Undasarria, desde el Alto de Andasarri,  Undasarrigaina en lo antiguo. Foto de archivo propio.

Andasarri, Undasarri antes, es un paraje que a nadie deja indiferente. Diré más, que cae bien a todos los que lo conocen.

Está situado en el lado occidental del Monte  Limitaciones de las Améscoas, lo que llamaban la “Brecha Vieja”, al norte de la misma, en el paraje conocido como “La Barranca”, cerca de la Pared.

Es una estrecha y larga barrancada, en sentido SE-NO, que han abierto las aguas formando un regajo con su nombre, Andasarri (en su día “zequia de Undasarria”), en dirección descendente hacia el Raso de Urbasa, donde confluye con el que forman las fuentes que bajan de Mendigain y el regajo de los Frailes. Todo esto ocurre, obviamente, cuando lleva agua. Es el único curso de agua, de carácter estacional y mínima entidad que discurre, casi todos los años (por las lluvias o al deshacerse las nieves), entre Limitaciones y Urbasa.

Es el nombre igualmente aplicado a la fuente y bebedero habilitado en la parte del barranco citado próxima a la Pared de Limitaciones, que capta agua de un manantial situado al Oeste del aska.

          1.- Situación en un agosto lluvioso. Foto de archivo propio.
          2.- Situación a 16 de Mayo de 2025. Foto de Elena Balerdi.
          3.- Situación a 27 de octubre de 2025. Foto de Patxi Ruiz de         Larramendi.

La trinchera que forma el barranco y la posición menos abrupta de la pendiente orientada al Este, en carasol, han podido ser algunos de los factores que han favorecido la presencia de grupos de cazadores y recolectores en ese paraje durante la Prehistoria.  La espléndida veta de sílex de Urbasa, el agua próxima, la caza abundante durante los veranos pudieron ser los otros incentivos. Y los restos de talla de sílex en la Barranca, en la que está embebida Andasarri, lo ponen de manifiesto.

Y la evidencia de la romanización de la zona, si es evidente en el valle, no lo es menos en la Sierra. Trabajos agrícolas realizados por vecinos amescoanos en estos parajes durante siglos, ponen de manifiesto hallazgos de equipamiento doméstico en la zona. Lo que muestra la presencia de Roma ya entre los siglos I-IV en nuestro valle, juento a otros indicios.

 Hablamos de una altitud no inferior a 900 metros.

 Fragmentos de cerámica de terra sigillata romana hallados en 
varias parcelas agrícolas de Limitaciones por Emilio Redondo.
Foto de archivo propio.
 

También en las proximidades de Andasarri, pero precisamente en tierras que han sido roturadas durante siglos, por lo que por lo que solo fragmentos han podido hallarse. Lo destacable era su posición y con frecuencia, el carácter dominante de los parajes. Ignoro si los lugares eran seleccionados por la belleza del paisaje o por lo estratégico de su ubicación. 

Tanto Undasarrigaina como Kapanagaina, utilizo las denominaciones antiguas, eran alturas lo suficientemente destacadas como para tener mojones en los amojonamientos primeros, y están a 930 metros de altitud. 

Alto de Andasarri, Undasarrigaina en lo antiguo, con su mojón
 primitivo en el exterior de la Pared y el mojón renovado 
 el Día del Valle de 1995 en el interior. Foto de archivo propio.

Sea como fuere, ahí está el paraje de Andasarri (un barranco llamado la zequia de Undasarria, en amojonamiento de 1.666), con su fuente y su barranco. Su alto previo, Undasarrigaina, en el mismo amojonamiento.

Acequia de Andasarri al fondo, en el punto más bajo, 
atravesando la Pared y entrando en el Raso de Urbasa.
Foto de archivo propio.


Paraje de Andasarri y letrero desde el Sur en 2006.
Foto de archivo propio.







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