Feliz Año 2026 Urte Berri On


Améscoa Baja, Baquedano concretamente, desde la subida al puerto de Zudaire.
Foto de archivo propio con añadido insertado.

La fórmula es clásica, pero la condición es que el año sea de verdad nuevo, que no sea de segunda mano o esté precocinado, como los anteriores. 

No uno que siga haciendo retroceder los derechos, la tolerancia y el respeto y generando más conflictos armados, más pobreza, más hambre, más violencia, más discriminación y más genocidios. 

Que si la historia nos habla del Siglo de las Luces, parece, al paso que vamos, que nos dirigimos al Siglo del Apagón.


Y unas citas de Eduardo Galeano (1940-2015) de su obra "El libro de los abrazos" (con relación al final del año)

Me gusta saludar más por lo que empieza que por lo que termina.

Me gusta más la esperanza que la melancolía.

Me gustan más los proyectos que los fracasos.

Me gusta pensar que adelante hay más vida.

Lo decimos todos los años: diciembre no es un mes fácil.

Corridas, angustias, excesos, conflictos de lealtad, los que no están, los que están solos, los que están con alguien, pero mal, los que deben estar con quien no quieren estar.

Pero es una buena oportunidad para rebelarnos contra lo injusto, para ser un poco más libres, para ganar más consideración por los demás, para respetar y ser más inclusivos, más solidarios, para abrir la cabeza y pensar distinto.












 

Un enigma medieval también en Urbasa: La gelatina estelar.

         

Aldeanos galeses contemplan la extraña materia (siglo XV)

En tres ocasiones, al menos que recuerde, nos hemos encontrado en el mismo paraje y parecidas fechas, con un fenómeno peculiar que ha suscitado asombro entre la población rural y los medios científicos de algunos países europeos y de algunas zonas de Norteamérica. Es conocida como la gelatina estelar o de las estrellas.

Gelatina estelar fotografiada sobre la hierba mojada.
Foto de archivo propio.

 En nuestro caso lo vimos en el mes de noviembre, tras precipitaciones abundantes y con temperaturaturas frías, realmente no excesivas para lo habitual en el lugar y época. Y el paraje, de cierta amplitud, fue siempre el mismo: el nordeste del raso de Lezamen.

Entre la fuente, el Roble Grande (ignoro si sigue en pie) y el lado Este de la cabecera de Lezamen, Lezamengoburua, se forman una serie de charcos, balsas e incluso existe un siats. Pues a esa zona me refiero.

Balsas formadas en el rasico de Azkartxu al NE de Lezamen.
Foto de archvio propio

Y en ella nos hemos topado con esa extraña sustancia, cuya presencia llamaba la atención porque resultaba difícil explicarse su origen o procedencia. Claramente visible sobre la hierba mojada, sin forma definida, de aspecto translúcido y textura gelatinosa. No emitía olor ni mostraba restos reconocibles de tejido. Y según es conocido, eso lo hemos sabido después, su presencia es efímera, porque al cabo de unas horas, desaparece o se deshace.


               Vista en detalle de la gelatina sobre la hierba.                         Foto de archivo propio

Este fenómeno, conocido en la tradición europea desde la Edad Media, ha recibido nombres tan sugerentes como star jelly, astral jelly o pwdre ser en galés. Las crónicas antiguas lo relacionaban con la caída de meteoros, como si el cielo dejara caer una sustancia viva o semiviva sobre la tierra. 

             Simulación de meteorito sobre cielo de Urbasa.                       Con ayuda de Copilot sobre foto de preamanecer de archivo propio

Las tradiciones más ricas al respecto proceden de las Islas Británicas y se relacionan con las supuestas "caídas de meteoros" o "lluvia de estrellas", tras las que la gelatina quedaría como un residuo derramado igualmente. 

Las hipótesis científicas actuales apuntan a varios orígenes posibles:

  • Restos de anfibios, especialmente ovarios de ranas o sapos regurgitados por depredadores. 
  • Cianobacterias que, al hidratarse tras la lluvia, forman masas gelatinosas visibles durante pocas horas.
  • Mucílagos vegetales procedentes de plantas que, al descomponerse, generan estructuras gelatinosas.
  • Biofilms de algas que se hinchan con la humedad extrema.

Ninguna de estas explicaciones es definitiva, en parte porque la gelatina se degrada con rapidez y resulta difícil de analizar. Su carácter fugaz contribuye a mantener el misterio.

A nosotros nos recordó a la masa gelatinosa que envuelve los huevos de la rana, pero sin los huevos. 

Freza de huevos de rana protegidos por una masa gelatinosa 

Ha recibido nombres variados en diferentes lenguas desde hace siglos y se le han atribuido orígenes diversos. 
Lo efímero de su existencia ha rodeado a esta sustancia de un aura de misterio que ha llamado la atención de quienes viven en contacto con la naturaleza y también del mundo científico, a quien la determinación sobre su origen no le ha resultado accesible todavía en pleno siglo XXI. 




Hoy, 21 de diciembre, saludamos al Solsticio de Invierno

  



Es hoy el solsticio de invierno, 21 de diciembre de 2025, a las 16 horas, el momento de menor distancia del sol a nuestro planeta en lo que respecta a Europa, pero con inclinación negativa, lo que hace que sus rayos lleguen del sol de forma oblicua y durante un tiempo menor, proporcionando un calentamiento sensiblemente menor.

🌍El mito de la distancia

No hace frío porque estemos lejos del Sol. De hecho, en diciembre la Tierra está en su punto más cercano a él.

📐 La clave: La inclinación

El eje de la Tierra está inclinado. En invierno, el hemisferio norte se "inclina" hacia afuera del Sol.

☀️Rayos oblicuos

Al estar inclinados, los rayos solares nos golpean de lado (oblicuos). La misma energía se reparte en más superficie y calienta mucho menos.

A partir de ese momento se inicia el alargamiento de las horas diurnas, algo que los seres humanos han advertido desde tiempos remotos y han festejado con todo tipo de actos, celebraciones y rituales.

Yo creo que marca la renovación del ciclo anual y es realmente el comienzo de una nueva ronda, aunque se inicie el invierno ahora.

A las plantas con frutos en esta época como el acebo, el enebro y el muérdago, entre otras, se les ha tenido un respeto especial en las culturas primitivas de las zonas frías.

Me amparo en ellas para pasar un saludo a todos aquellos a los que no podemos expresar de más cerca nuestro afecto y nuestro recuerdo en estas fechas.



Una palabra amable puede calentar tres meses de invierno

  (Proverbio japonés)


Fotografía cedida por Monika Ruiz de Larramendi 


Hitz atsegin batek hiru hilabeteko negua berotu dezake.

(Japoniako esaera zaharra)


Aranarache y sus ermitas en 1731

 

Interior de la ermita de San Miguel de Aranarache.
Reconstrucción realizada con la colaboración de Gemini



Cinco ermitas constan en la documentación existente sobre Aranarache.

Santa Águeda que es mencionada por última vez por el Visitador del Obispado de Calahorra en 1799. En 1827 ya no la cita. Lo mismo ocurre con San Cristóbal.

La Visitación de Nuestra Señora, es mencionada como ermita de Santa Isabel en la siguiente visita, en 1760 y también en 1784, pero ya no es mencionada en la de 1799.

Y dos son las que quedan en pie después, al menos, de cinco siglos de vida:

La de San Lorenzo, en ocasiones, San Llorente o San Laurencio, es nombrada con frecuencia en los libros parroquiales con motivo de legados y misas. Tuvo ermitaño, no porque viviera en ella, sino porque cuidara de tenerla en condiciones.

La de San Miguel fue instituida como cofradía del lugar y a ella pertenecían todos los vecinos de Aranarache. En su recinto se reunían los alcaldes y concejales de los lugares de Améscoa Alta para tratar de asuntos comunes. 

Ermita de San Lorenzo sobre Aranarache
Dibujo realizado con la colaboración de Gemini


                            Interior de la ermita de San Lorenzo
Dibujo realizado con la colaboración de Gemini

        Para saber más:

GARCÍA DE ALBIZU, Balbino (2022), «HISTORIA E HISTORIAS DE NUESTRAS ERMITAS. AMÉSCOA ALTA (I)», en Conociendo el pasado amescoano, VI, Iruña-Pamplona: Lamiñarra, pp. 201-266.