Améscoa medieval. También líquenes para el "kilómetro cero"


Campesinos medievales recolectando líquenes
Campesinos medievales recolectan líquenes. 
Lobaria de un haya el de la izquierda y Usnea de un roble la de la derecha



         Améscoa, los líquenes y la autosuficiencia. 

  La filosofía "kilómetro cero" no es una teoría reciente. La descubrieron los grupos humanos cuando decidieron abandonar el nomadismo y adquirir hábitos estables de residencia.

  Y se devanaron los sesos para sacar el máximo partido y rendimiento de todo lo que tenían más próximo, por evidentes razones de economía de esfuerzo y seguridad. Y gracias a ello consiguieron sobrevivir con sus propios recursos.

 Eso llevó a exprimir al máximo el conocimiento del espacio que les rodeaba y de todos sus componentes. Y fuera cual fuera su dimensión y su frecuencia, todo era conocido y comprobado. Y de todo se sabía y se conocía la posible utilidad o el posible servicio que podía prestar.

  No quedaron exentos los líquenes de ese repaso y nuestros antepasados supieron de lo que podían esperar de las diferentes variedades. 

El sol no ha cambiado sus hábitos. Sus efectos en Améscoa, sí.

Balsa de Arantzaduia, en Limitaciones de Améscoa, lado sur de Urbasa
Balsa de Arantzaduia (Monte Limitaciones de Améscoa), Sur de Urbasa.


        Hablamos del sol más que nunca estos últimos días. 

  Por el calor, las temperaturas, los incendios, el cambio climático, la sequía, el eclipse.

  El sol lleva millones de años haciendo posible la vida sobre nuestro planeta y el ser humano lleva miles de años siendo consciente de que eso es así y viviendo del sol y respetando unas reglas mínimas de convivencia.

   Hemos olvidado que el sol funcionaba con sus propias reglas y que estas eran inamovibles, que no se le podía programar como a un electrodoméstico y la hemos cagado.

El mojón del Milenario de Améscoa, 1007-2007

Un diseño en piedra como escudo o logotipo de Améscoa esentativo de Am
Grabados en piedra del logotipo diseñado y aprobado como representativo del territorio de Améscoa/Ameskoa.
Fotografías de archivo propio.

 

         El de 2007 en Améscoa, era un Mojón especial. 

  Era especial porque celebrábamos el Milenario. No el Milenario del poblamiento de este valle, mucho más antiguo, sino el de la aparición de su nombre en un documento. 

  Comenzaba yo mi explicación así: Existe un documento del monarca Sancho Garcés III el Mayor, rey de Pamplona, que se cita como “de 1007”, en que se incluye escrito, por primera vez en la historia, el nombre de Améscoa.

  Pero no vamos a hablar del porqué del Milenario, sino del Mojón. Y el propio mojón tenía un atractivo añadido: El de lucir el logo que se había preparado para el conjunto de los dos valles bajo la denominación única de Améscoa.

  Había sido una sugerencia hecha por los ayuntamientos como símbolo de unidad territorial.  

Améscoa, entre lobos de verdad (1978) y lobos de novela (2026)

 

Simulación del lobo en retirada de las Majadas de Eulate en Urbasa al alba
Simulación del lobo en retirada al alba en las Majadas de Eulate.


          Ayer supimos de la presentación de la novela
 "Los lobos de Urbasa", de Iñigo Ubani, 
el próximo 6 de agosto en el Camping de Artaza. 

  Nos trajo a la memoria otro agosto lejano, el de 1978, y otro lobo al que no habíamos visto, pero del que teníamos noticia, oímos hablar mucho y no debimos estar muy lejos.

  Nos íbamos a ir de vacaciones Arantza y yo, con nuestra dos hijas, de 7 y 5 años de edad. Y pensábamos repetir el destino del año anterior. Un paraje que también parecía haber sido visitado por el lobo.

También en Améscoa hay que poner el foco en nuestras vergüenzas. (Julio, 1936)




Detención, traslado y abandono del cadáver, tras su asesinato, de Domingo Bados
Detención, traslado y abandono del cadáver (tras su asesinato) 
de Domingo Bados


         No mentir, no ocultar ninguna verdad, escribir sin odio, 
        sin ira, sin rencor (Cicerón). 

  Julio es un mes fiestero en Navarra y lo es también en nuestro valle, pero como este blog trata de nuestra historia, es obligado también poner el foco en las vergüenzas que dejamos registradas en ella, antiguas y recientes. 

  Y en nuestro pasado nada lejano las ha habido, y grandes, quizá las mayores y más reprochables de toda nuestra historia. Y deben ser recordadas para hacer justicia a las víctimas y a los autores. Y como medida preventiva y didáctica para evitar su repetición. 

 No basta con las declaraciones que firmaron los cuatro ayuntamientos amescoanos  en 2012, ni con las placas que se pusieron en los edificios municipales de Eulate y Améscoa Baja. 

 Pasados 14 años, nadie recordará ni el texto de las declaraciones ni el contenido de las placas. 

Un buitre corta el tráfico en el puerto de Zudaire




Buitre posado en carretera con coches próximos. Puerto de Zudaire.
Un buitre leonado en el Km 21 de la carretera NA-718, puerto de Zudaire
Fotografía de archivo propio



        La curiosidad le pudo costar cara 

  No era un buitre joven ni el panorama que podía observar desde su posición en vuelo podía ofrecerle muchos incentivos, pero el caso es que llegó con sus casi 10 kilos de peso hasta las proximidades del kilómetro 21 de la NA-718, cerca de coronar el Puerto de Zudaire. 

  Son muchas las parejas residentes en Urbasa Sur, que no es sino el Monte Limitaciones de Améscoa. Y dentro del área citada, una zona de vuelo muy frecuentada es la del circo del Nacedero del Urederra. Algo que se explica fácilmente por su proximidad al Raso de Urbasa, cuajado de ganado herbajeante en el estío, de una parte, y por cómo, las paredes de la muesca abierta por las aguas durante millones de años, modulan y modelan las corrientes ascensionales ya creadas.

  El caso es que esto se produce, aunque excepcionalmente, y hay que coincidir con el momento y con la circunstancia, y aprovechar la ocasión si es posible, para observarla y, más aún, para fotografiarla. La tuvimos y no la despediciamos.



Buitre posado en carretera NA-718
El buitre posado en un carril observando.
Fotografía de archivo propio.


Y decidí ponerme a fotografiar 


  Era viernes y había poco tráfico, subí el coche hasta un ensanchamiento que hay algo más arriba y lo dejé aparcado fuera de la carretera. Me fui a ver al buitre, me acerqué y , extrañamente, no se inquietó y me dejó hacer. 

  Yo a lo mío, fotografiar su actividad, y él, a lo suyo, salir del apuro en que se había metido. 

  

  

  Y el buitre empezó a encontrarse incómodo y a incomodar al tráfico

 

  Los coches se paraban, la carretera no es muy ancha y el buitre no se hacía a un lado. No quedaba espacio suficiente para que dos coches se cruzasen y se hizo un pequeño tapón. De vez en cuando el buitre se apartaba y los vehículos pasaban. 

  Afortunadamente, reitero, el tráfico era ligero, y, más afotunadamente aún, los móviles de aquella época se usaban poco para hacer fotos. 

  Pero el buitre entendía que había entrado en problemas.        Es muy fácil entrar en el lugar donde estaba y muy difícil salir. Para entenderlo, sirve el ejemplo del embudo. El buitre está volando en un espacio grande y ve un hueco pequeño, un trozo de carretera entre árboles y se deja caer hasta él. 

  Amortigua el aterrizaje abriendo sus alas y no hay problema alguno. Pero, satisfecha su curiosidad por el lugar y viendo que carece de todo interés y que más bien le resulta molesto porque pasan vehículos y, al no haber excesivo espacio, lo hacen muy próximos a él, empieza a sentirse molesto y con evidentes ganas de irse.  


Buitre leonado posado en carretera NA-718, junto a un vehículo
Continúa el buitre en su posición, pero empiezan 

a pararse los coches Fotografía de archivo propio.



 Y acompañé al buitre en su intento


  Entendí que desde la carretera no podía emprender el vuelo. Con unos 8 kilos de peso no se pueden hacer florituras. Y como imprudente podía ser, pero tonto no, tenía claro que él lo sabía mejor que yo. Y debía ascender a lo alto de uno de los bloques para desde allí, tratar de emprender el vuelo.

  Y claro que había hueco entre los bloques y cabía él, pero no con las alas extendidas. 

  No era fácil saltar para llegar a la parte superior, su cuerpo no está hecho para eso, pero había que intentarlo. Y parecían pasos de baile y le importaba muy poco que yo estuviera casi encima.



Buitre saltando para intentar subirse al bloque
Saltos del buitre para intentar subirse a lo alto del bloque.
Fotografía de archivo propio.

   Y tras varios intentos consiguió elevarse lo suficiente como para, con ayuda de sus garras, alzarse hasta la parte superior del bloque.



´Buitre intentando trepar hasta lo alto del bloque sujetándose con sus garras

Ùltimo intento del buitre en el que se ha sujetado 
con firmeza y va a logrralo. Fotografía de archivo propio



Garra de la pata izquierda de un buitre leonado
Vista próxima de la garra izquierda del buitre.

Fotografía de archivo propio


  Una vez conseguido ese objetivo, el buitre se encontró con otra dificultad añadida que ya no nos detuvimos a ver cómo resolvía. 

  Simplemente la comentamos Arantza y yo en el coche mientras bajábamos a comer a casa.


Buitre leonado que ya ha conseguido subirse a lo alto del bloque en la carretera NA-718, puerto de Zudaire
El buitre ya ha llegado a la parte superior del bloque
Fotografía de archivo propio.


  La nueva dificultad que debió afrontar el buitre para salir del atolladero en el que se había metido, era cómo levantar el vuelo por encima de las copas de los árboles que tenía delante.   Problema ese que tienen todos los buitres en razón de su peso y por el que, normalmente, inician el despegue desde posiciones elevadas. Con vacío por delante o desde la parte superior de un plano inclinado.

  Pero esa es otra dificultad que supongo resolvería satisfactoriamente, como solucionó la primera. 

  No le dí las gracias porque no creo que me hubiera entendido pero me permitió obtener unas imágenes que hoy puedo compartir. 

  Debo decir que el buitre se portó como si hubiéramos firmado un acuerdo previo para que yo le fotografiase durante casi media hora y con gran proximidad. No tuvo un mal gesto. 








  


 

Aurora con Akuandi: Txoria txori



Alba sobre Urbasa y foto de la coral Akuandi insertada
Primeras luces del alba desde las Majadas de Eulate en Améscoa 
Fotografía y montaje de archivo propio


            Fusión de música, voces y paisaje

  Unir una excelente pieza musical, con una notable interpretación y respaldar ambas con unas imágenes de uno de los espectáculos más bellos que la naturaleza nos ofrece a diario en nuestro territorio, es algo que voy a intentar a continuación.

 Y cada uno de los componentes de la receta requiere una explicación. 

  Una por una, vaya el Vídeo en YouTube y tras verlo, irán las explicaciones.


 


 Txoria txori: Poema y melodía  


 No tengo ningún rubor en reconocer que la fuente más completa de información al respecto la he encontrado en Wikipedia.

  La letra está basada en un poema de 1964 de Joxean Artze (Usurbil, 1939-2018), poeta, escritor y músico. 

  La melodía fue creada en 1968 por Mikel Laboa (San Sebastián, 1934-2008), cantautor, considerado patriarca de la música vasca actual. Y médico, profesión que ejerció a la par que su carrera musical.  

  

  La letra en Euskera:


Hegoak ebaki banizkio

nerea izango zen,

ez zuen aide egingo.

Hegoak ebaki banizkio

nerea izango zen,

ez zuen aide egingo. 


Bainan, honela 

ez zen gehiago txoria izango

Bainan, honela 

ez zen gehiago txoria izango 

eta nik... 

txoria nuen maite. 

eta nik... 

txoria nuen maite.



   La letra en Castellano:


Si le hubiera cortado las alas

habría sido mío

no se me habría escapado. 

Si le hubiera cortado las alas

habría sido mío

no se me habría escapado. 


Pero así, 

habría dejado de ser pájaro. 

Pero así, 

habría dejado de ser pájaro.

Y yo... 

yo lo que amaba era el pájaro.

Y yo... 

yo lo que amaba era el pájaro.   



Los intérpretes: La coral Akuandi


  De la coral he hablado recientemente en este blog en  

Akuandi, voces que surgen de nuestra tierra   

y han tenido una participación destacada en los actos del Día de Améscoa/ Ameskoa Eguna. En el programa, estrenaron dos obras musicales. Una en francés, "Ce mois de mai", y otra en italiano, "Signore delle cime". 

  La dirección estuvo a cargo de Estitxu Castellano de Ereintxa Abesbatxa, Coral de Estella, ante la imposibilidad de estar presente su director habitual, Sergi Moreno-Lasalle.


Coral amescoana Akuandi en la iglesia de Ecala en Améscoa Baja
Coral Akuandi en Ecala, dirigida por Estitxu Castellano (04/07/2026)
Fotografía facilitada por Juan Carlos Urra


La aurora  

  

  Antecedentes. El mes de julio de 2012 estaba siendo extremadamente seco. No había llovido absolutamente nada en lo que iba de mes. Y estábamos a 26. 

  Ese día, jueves. a las 5:30' de la mañana, me asomé a la ventana a mirar el cielo en Eulate. Como es lógico se veía muy poco, pero lo suficiente como para percibir que había nubes, pero también claros. Esas mezclas no me disgustaban y me hacían suponer que podía contemplarse un buen crepúsculo matutino. 

  Monté en el "Vitarica" (como le llamaba Juan Mari, del Taller de Zudaire) al Suzuki Vitara, y subí al puesto de observación habitual en las Majadas de Eulate. Allí pude comprobar que el cielo prometía una hermosa alborada. Que ya se había iniciado casi media hora antes. 

  Para que el observador no se pierda con las imágenes, me permito poner unas palabras para cada una de ellas: 


 1.-  Mirada a la ermita de San Donato, la más alta de Navarra, en Beriain (Andia). (Hora: 6:23'). 

 2.- Mirada atrás, hacia Álava. Cielo completamente cubierto. 

 3.- Realmente estaba muy oscuro, pero he aclarado la imagen para que se vean las ovejas, que prefieren herbajear con el fresco de la mañana. 

 4.- Nueva mirada hacia Álava. Ya se ven cortinas de lluvia. 

 5.- Aquí hay más nubes, pero entra buena luz por el Este. Se ve bien el Raso desde mi atalaya. 

 6.- Lo dicho. Nubarrones encima, pero mucha luz y esplédidos colores. 

 7.- Sigo vigilando el lado Este, que parece algo más oscuro. 

 8.- Va entrando más luz progresivamente y se ve lo seca que está la hierba. Reitero que no ha llovido un solo día en lo que va de mes. 

 9.- En esta imagen se ve mejor el color de la falta de precipitación. Eso y la luz naranja del crepúsculo, le dan un tono casi rojizo a la hierba. Pero las ovejas "afeitan" el suelo para alimentarse.

 10.- Pese a las nubes, la luz del sol que va a nacer deja como aviso tonos rosas como una pista. 

 11.- Ya no es rosa. La criatura se está precipitando y se acerca el parto. 

 12.- Es momento de mirar arriba y contemplar todo el lienzo. Por ver una imagen como prefiero, las auroras con claros y nubes. 

 13.- Y el parto llega y el sol, pese a las nubes que le rodean, se abre paso incendiándolas. 

 14.- Los rayos solares se abren paso a través de las nubes. 

 15.- De nuevo, una mirada al lienzo entero y este cuadro no tiene precio. 

 16.- Las nubes intentan cubrirlo a poco de nacer, pero eso da lugar a nuevas figuras. 

 17.- Final del espectáculo. La paleta de colores ya terminó. Me retiro. (7:15')

  Epílogo: Esa tarde llovió y cayeron más de 10 litros, pero fue el único día con lluvia en todo el mes de julio de 2012.




       Más información sobre la Coral amescoana Akuandi en:           

Akuandi, voces que surgen de nuestra tierra   


     
    Más información sobre las auroras en Améscoa y Urbasa en: