Campesinos medievales recolectan líquenes.
Lobaria de un haya a la izquierda y Usnea de un roble a la derecha
Améscoa, los líquenes y la autosuficiencia.
La filosofía "kilómetro cero" no es una teoría reciente. La descubrieron los grupos humanos cuando decidieron abandonar
el nomadismo y adquirir hábitos estables de residencia.
Y se devanaron los sesos para sacar el máximo partido y rendimiento de
todo lo que tenían más próximo, por evidentes razones de economía de esfuerzo y
seguridad. Y gracias a ello consiguieron sobrevivir con sus propios recursos.
Eso llevó a exprimir al máximo el conocimiento del espacio que les
rodeaba y de todos sus componentes. Y fuera cual fuera su dimensión y su frecuencia,
todo era conocido y comprobado. Y de todo se sabía y se conocía la posible
utilidad o el posible servicio que podía prestar.
No quedaron exentos los líquenes de ese repaso y nuestros antepasados
supieron de lo que podían esperar de las diferentes variedades.