A leer antes de entrar en materia.
Hoy, día de San Juan, se cumplen exactamente veinte años.
Cantaba en el tango "Volver" Carlos Gardel "que veinte años no es nada". Pues sí que son. Son mucho.
Poco, si se comparan con los cientos de años que han transcurrido desde los primeros amojonamientos, cuando no había pared de separación y la única referencia eran, como mucho, unos fragmentos de piedra rudimentariamente tallados, que recordaban cuál era la muga entre lo que era del Rey y lo que era de los amescoanos.
Pero el valor de recordar el Mojón de hace veinte años es el de sabernos allí asistiendo a un ritual recuperado y renovado, a fin de dar apoyo a la cultura y a la historia local.
Y, a la vez, recordar a unas personas que estuvieron y ya no están, varios de ellos "adictos" a este acto, y a cuya memoria dedicamos Arantza y yo, y con mucho cariño, esta entrada del blog y nuestro recuerdo.
El Mojón de Mugaluzea o Azkoegia. 2006.
Fecha: Sábado, 24 de Junio de 2006.
Lugar
del Mojón: Majadas de Baríndano. Paraje de Mugaluzea.
El
lugar previsto: A poniente del paraje conocido como Azkoegia o Mugaluzea y a
levante de las Majadas de Allo.
Mugaluzea era en lo antiguo un topónimo amplio que se aplicaba a una zona donde la muga es casi rectilínea y en un terreno despejado y libre de obstáculos. Esas características se mantienen hoy, pero el topónimo ya no está en uso.
Miré al cielo en Eulate a las 6:30’. Totalmente despejado y con aspecto de anunciar un día de calor. Cuando salimos de casa, la temperatura pasaba ya de 20ºC.
Subimos
a las Majadas y había muy poca gente.
Estaban de guardia, Martín López de Zubiría, por Baríndano, y los "cocineros" del Mojón, Iñigo San Martín y Nacho Martínez, con ayuda de Ángel Sainz, dispuestos a preparar la "salsa".
Pasadas
las 9:45’, ya estaban los imprescindibles, Xabier Sáenz de Jauregui y José Manuel García de Eulate.
Leyó Xabier en representación de la Junta el Acta cuya redacción debí rectificar, porque el mojón no se colocó
donde se pensaba en principio, sino más cerca de la carretera.
Leyó José Manuel García de Eulate, por la Iglesia, la oración tradicional y bendijo a continuación el mojón.
Para ese momento ya éramos bastantes los asistentes.
Y tras la bendición, depositamos trozos de
teja y cenizas de los hogares al hoyo donde iba a enclavarse el mojón. También
echamos alguna moneda.
Los albañiles terminaron de preparar la masa y empezaron la colocación del mojón, contando con las opiniones de los asistentes sobre la verticalidad del Mojón, no siempre unánimes.
El mojón habá sido labrado por elel Maestro Cantero de Arellano, Pablo Arrastia. Era basto e informe pero muy esbelto. La talla estaba muy cuidada en los detalles. Con la "L" de Limitaciones a la vista, con la "R" de Rey, bien grande y alta, cara a lo que fue realengo, con el escudo o símbolo de la Junta, un haya, bien visible y con la inscripción “Baríndano 2006” en la parte superior achaflanada izquierda.
Entre tanto había ido entrando nube,
el cielo empezaba a cubrirse y se empezaba a oír algún trueno.
Terminada la colocación, aprobada por
los “expertos” y hechas las fotos de rigor, pasamos al amaiketako. Queso,
magras de jamón con tomate, pan y vino.
Y, además de las fotos que fui haciendo durante el acto, hice un par de fotos más de grupo, que reproduzco igualmente.
Empezaron a caer algunas gotas y se oían más truenos, sin dar aún las 10:30’. Arantza y yo nos retiramos.













