Vinieron sin papeles y sin contrato de
trabajo
En 1804, el Archivo parroquial de Eulate cita por primera vez el maíz en
los diezmos. Y en 1815, en el de Eulate y en el de Aranarache, las patatas. Se mencionaban como “batatas”,
cosechadas “en la Sierra y en los términos del lugar”. Nos parece que estaban aquí desde la Prehistoria. Pues no. También la historia de las especies que han formado parte de nuestra alimentación son hoy parte de nuestra cultura.
Ignoro si son las primeras noticias de ambos cultivos en tierras amescoanas pero son una buena referencia temporal de lo que tardaron estas plantas alimenticias, procedentes de América en incorporarse a nuestra agricultura y a nuestra dieta desde su llegada a España.
Y como ellas y otras más, resultan familiares
para nuestra cultura agrícola y gastronómica, creo de interés rellenar alguna
laguna que suele existir sobre ellas que llegaron a la península “sin
papeles y sin contrato de trabajo”.
Para ello y como este es un blog, me explicaré con brevedad:
1. Maíz (Zea mays)
Origen: Domesticado en el
valle de Tehuacán, México, hace unos 9.000 años.
Llegada: Traído por Colón en
su primer viaje (1493).
Expansión: Su cultivo se
extendió rápidamente por el norte de España en el siglo XVII, sustituyendo al
mijo y debido a su mayor rendimiento por hectárea, clave para la subsistencia
de las familias agricultoras. Con destino en principio al ganado, para
evolucionar, según variedades, también al consumo humano.
2. Patata (Solanum
tuberosum)
Origen: Tierras altas de
los Andes, entre Perú y Bolivia. Domesticada hace 8.000 años.
Llegada: Introducida en
España (Sevilla) hacia 1570, inicialmente como curiosidad botánica o alimento
para ganado y alimentación en hospitales.
Expansión: No se generalizó
para consumo humano en España hasta finales del XVIII y principios del XIX,
impulsada por hambrunas y guerras. Su adaptabilidad a suelos diversos fue
crucial.
Anécdota: Durante casi 200
años, en Europa se pensó que la patata era venenosa o que causaba la lepra
porque crecía bajo tierra (lo cual se asociaba al mundo de los muertos o al
demonio).
3. Alubia / Judía (Phaseolus
vulgaris)
Origen: Tiene dos centros
de domesticación independientes: Mesoamérica (México) y los Andes (Perú). Las
variedades que más arraigaron en Europa son de origen mesoamericano.
Llegada: Llegó a España en
el siglo XVI.
Expansión: Sustituyó
rápidamente a las "habas" y lentejas del Viejo Mundo debido a su
mejor digestibilidad y sabor. Dio numerosas variedades locales fruto de siglos de adaptación.
4. Tomate (Solanum
lycopersicum)
Origen: Andes (Ecuador,
Perú, Chile), pero fue domesticado culturalmente en México por los aztecas (tomatl).
Llegada: Introducido en
España en el siglo XVI (Sevilla, gran centro comercial).
Expansión: Al igual que la
patata, su aceptación como alimento fue lenta, ya que se le consideraba planta
ornamental o medicinal. Su uso generalizado en la cocina española no se dio
hasta el siglo XVIII.
Anécdota: Fue considerado el veneno de la aristocracia
La realidad: El tomate es ácido. En aquella época, los ricos comían en platos de peltre (una aleación con mucho plomo). El ácido del tomate disolvía el plomo del plato y la gente moría por envenenamiento de metal, no por el tomate. Los pobres, que comían en platos de madera o barro, no tenían ese problema, pero el miedo se extendió a todos.
5. Pimiento (Capsicum annuum)
Origen: Región de México y Centroamérica.
Llegada: Cristóbal Colón lo
trajo en 1493, que lo confundió con la pimienta negra india.
Expansión: Su adaptabilidad
fue asombrosa. Se extendió rápidamente por todo el Mediterráneo y,
curiosamente, sus variedades más dulces (como el piquillo) se desarrollaron
mediante selección en España, diferenciándose radicalmente del chile picante
original.
6. Girasol (Helianthus annuus)
Origen: Sudoeste de los Estados Unidos y México.
Llegada: Traído a Europa por exploradores españoles
en el siglo XVI como planta ornamental para jardines botánicos.
Expansión: Su uso industrial y alimentario (aceite) es
muy posterior. No se convirtió en un cultivo agrícola a gran escala en Europa
hasta el siglo XIX, inicialmente en Rusia, y luego reintroducido en España como
cultivo oleaginoso en el siglo XX.
Como final, cabe citar otras especies que, aunque vinieron más tarde o por distintas rutas, hoy han llegado hasta nuestros cultivos, como la calabaza, la más extendida, con múltiples variantes y formas. Y otras, más peculiares y cuya producción requiere condiciones más específicas, como el aguacate (en Granada y Málaga), el cacahuete (Sevilla y Córdoba) y la chirimoya (Granada y Málaga).
Sin
olvidar otras especies que, sin ser
objeto de cultivo, se han incorporado a nuestro consumo como la vainilla, el
cacao, la piña o el café.
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