El amescoano que quiso traer bisontes de América

Hace más de 400 años 

Juan de Eulate observa por primera vez los "cíbolos".


"Cíbolo" (1) es el nombre que dieron al bisonte los colonizadores españoles cuando lo vieron por primera vez en Nuevo México. No sabían de qué se trataba, era un animal que no era ni vaca ni buey, pero que tenía “joroba de camello”, “barba de chivo” y “cola de caballo”. Se trataba del bisonte, pero el vocablo “bisonte”, no llegó hasta 1775. Los ingleses, le llamaron buffalo, equivocadamente, porque el búfalo solo vive en África y en Asia. Y de ahí Buffalo Bill.  Pero un búfalo no es un bisonte. Entre tanto, en castellano, era el "cíbolo".

     

Y el amescoano que se empeñaba en capturar ejemplares jóvenes y pretendía traerlos a España para recría era Juan Álvarez de Eulate, nacido en Eulate en 1583, Señor de los Palacios de Eulate, Gobernador de Nuevo México, un territorio entonces con una extensión no mucho menor que España y hoy formando parte de Estados Unidos.


Simulación de un mapa antiguo de Nuevo México en el siglo XVII

No había cumplido nuestro protagonista los cuarenta años de edad y había dejado en Eulate, a su mujer y a tres hijos y emigró. Con papeles y con puesto de trabajo, el ya mencionado.


Pero de su biografía, que da mucho de sí, hablaré en otra ocasión. Ahora me limitaré a su iniciativa con los cíbolos, quizá la primera en el mundo de un hombre blanco en pro de la recría y domesticación del bisonte.


Y no le faltaban razones. Había comprobado que el cíbolo reunía una serie de cualidades muy importantes, que ya eran muy valoradas por los naturales de aquellas tierras. Si aquí decimos que "del cerdo se aprovechan hasta los andares", del bisonte en el siglo XVII en Nuevo México "se aprovechaban hasta los cagares". Y lo explico.


 En América no había bovinos, ovinos, caprinos, equinos ni porcinos antes de la colonización. En una palabra, no existía ganadería. El único contenedor de proteínas animales de envergadura, su peso oscila entre 600 y 1.000 Kilos, era el bisonte. Por un lado, había manadas con cantidades ingentes de ejemplares en ciertas zonas del territorio que podían ser objeto de caza.


 Los nativos consumían su carne y grasa y aprovechaban su sebo y manteca. Usaban su piel, de una calidad inmejorable, que secaban y curtían para sus viviendas y sus ropajes. Usaban igualmente la lana velluda de sus jorobas. Utilizaban los tendones como hilo y como cuerda  para coser tejidos, pieles y tiendas. También para confeccionar sus arcos. Y sus vejigas y estómagos, una vez preparados, como contenedores, para transportar agua en largas travesías por las llanuras. De todas estas aplicaciones del "cíbolo", tomó nota Eulate, que venía de zona ganadera y se interesó por la especie. 


Y explico lo de los "cagares", que no era una guasa. En grandes zona de Nuevo México, la madera escaseaba, y los bisontes abundaban, lo mismo que sus excrementos. Los indios dejaban secar los excrementos y los utilizaban como combustible en las hogueras. El bisonte solo consume pasto y hierba. Su excremento es fibra vegetal digerida y compactada. El sol la deshidrata y las bacterias causantes del mal olor mueren. Al quemarse, el olor es un aroma herbáceo similar al heno quemado. Produce una llama clara y poco humo. Los nativos recogían excrementos secos que encontraban y los guardaban en bolsas de cuero. Hay que tener en cuenta que, en las grandes llanuras llegó a haber más de 50 millones de bisontes.


Imagen esquemática del bisonte con 
sus aprovechamientos básicos en la época
 


Eulate hizo construir en Santa Fe unos corrales de gran solidez, con troncos de pino. Pretendía estabular los cíbolos que capturase.


Organizó después, en octubre de 1619 una gran expedición que salió de Santa Fe hacia el Este. Llevaba soldados de cuera, guías nativos y cientos de caballos de repuesto. Iban bien equipados de hombres, armas y víveres, a fin de capturar ejemplares vivos.


Se adentró en lo que se llamaba y se llama el Llano Estacado, porque era como una llanura infinita sin un solo árbol, donde la única referencia eran las estacas que los españoles clavaban para no perderse (de ahí el nombre de Llano Estacado). Es una meseta inmensa con una altitud media entre 900 y 1.500 metro s.n.m. y se encontró allí con un “mar de bisontes”.



Imagen del "mar de bisontes" 
que pudo contemplar Juan de Eulate

Pero los bisontes adultos no se entregaban cuando se intentaba enlazarlos y apartarlos, y embestían y derribaban a los caballos, que resultaban heridos y muertos en gran cantidad en los intentos de captura.


Al ver esto Eulate, optó más por capturar a los añojos/terneros y logró llevar bastantes hasta Santa Fe. Pero sobrevivieron pocos, por falta de leche, por el agotamiento del largo viaje y por el estrés de la separación de sus madres y del rebaño.



Representación gráfica del fracaso de la iniciativa con la captura 
de una cantidad reducida de crías de bisontes.


Por otro lado, los franciscanos, intrigaban cerca del Virrey a cuenta de los cíbolos. Le acusaban a Eulate, con fray Esteban de Perea a la cabeza, de someter a los nativos a largas jornadas de caza, solo para su beneficio personal, pues comerciaba con la manteca y la lana de los cíbolos. Le acusaban de creerse por encima de las leyes divinas al intentar "enmendarle la plana a la Creación queriendo domesticar a una bestia que Dios había hecho salvaje”.

 

Eulate se los había enajenado desde su llegada, porque permitía a los nativos mantener sus rituales y tradiciones con tal de que pagasen sus impuestos. Y prefería a un nativo idólatra con dinero que a otro cristianado pobre. Y varios líderes indígenas testificaron en favor de Eulate y en contra de los franciscanos, acusándoles de someterles a castigos corporales y a trabajos forzados.

 

Pero sobre estas disensiones socio-religiosas entre Eulate y los franciscanos de Nuevo México, muy amenas por otra parte, pienso escribir en el blog una entrada dedicada.  

 

El proyecto de Juan de Eulate de traer el cíbolo o bisonte y domesticarlo fracasó. Ni siquiera llegó a transportarlos, lo que hubiera sido un problema tal como eran los navíos de la época. Y, finalmente, no sabemos si esta especie se hubiera adaptado a otro clima y a otro hábitat.


Pero empleó una parte de su vida en la tarea, que no creo que le produjera grandes beneficios, como decían los franciscanos. Y ahí quedó el intento del primer europeo, amescoano por más señas, de domesticar, el cíbolo o bisonte americano. 




         (1) El origen de este vocablo está en Cíbola, el nombre de una de las “siete ciudades de oro”, a las que se atribuían grandes riquezas y tesoros, de la leyenda medieval que crearon siete obispos españoles o portugueses, en una tierra igualmente legendaria situada al Oeste de la península, tras la invasión musulmana. Tras la llegada de Colón a América, fray Marcos de Niza, fraile franciscano, revivió y alentó esta creencia, situando su posición al noroeste de Nuevo México y dando lugar a varias expediciones ya en la primera mitad del siglo XVI.

Y lo único que encontraron, en cantidades enormes, fue esta especie animal, para los colonizadores desconocida, y le dieron el nombre de la “ciudad de oro”, “cíbolo”.






 

Amescoazarra e Inzura, mitos y realidades

Reproducción fantasiosa del poblado en ruinas de Amescoazarra, 
vista desde el Oeste, con el río Urederra a la derecha.

En marzo de hace 825 años, Sancho VII de Navarra, “el Fuerte”, otorgaba el Fuero de Inçura, en Améscoa, Améscoa Baja actualmente. En 1201 concretamente.

De las excavaciones realizadas el pasado verano en la fortificación/castillo de Inzura se ha informado el pasado 27 de febrero. Mis amigos me han transmitido lo explicado y mostrado en esta exposición y sobre ello trataré en breve, aunque creo oportuno explicar previamente lo que hasta ahora sabemos de Amescoazarra e Inzura.

Para eso he querido recopilar todo lo que conozco sobre el tema desde que empecé a informarme para exponerlo en este blog. 


Lo que he ido sabiendo

En los inicios de los años ochenta tuve las primeras noticias de Inzura, leyendo a Julio Caro Baroja (1914-1995). Decía, en su obra Etnografía histórica de Navarra, que en el verano de 1971 tuvo ocasión de visitar “Amescoa Zar” y añadía:  “En realidad le corresponde bien el nombre, tanto en lo que se refiere a la vegetación, como por los vestigios de población viejísima, que quedan en gran parte sepultados bajo ella”. Y dice aún más: “Dentro del recinto quedan muchos vestigios de casas cuadrangulares o rectangulares de muros anchos y sólidos; pero de menor amplitud que las conocidas hoy en la tierra”. Y su conclusión era: “La excavación sería costosa, pero importante, a mi juicio”.

Poco después, también a primeros de los ochenta, iniciábamos nuestra amistad con Luciano Lapuente Martínez (1910-2000), “Don Luciano”, cuando prácticamente había concluido su aportación al Atlas Etnográfico de Navarra, como parte del Proyecto Etniker Navarra, creación de Jose Miguel de Barandiaran y  José María Satrústegui en 1968. Lapuente también trataba en  ella del Fuero de Inzura, de Inzura y de Amescoazarra y con mucho detalle y conocimiento, proporcionando amplia información.

Incluso le dedicó al tema un detallado artículo en 1983, titulado «Unos datos sobre la comunidad de Améscoa en la Edad Media», para rebatir algunas opiniones vertidas al respecto por José Javier Uranga (1925-2016), en 1982, en otro artículo, «Noticias de la Comunidad de Améscoa en la Edad Media», ambos en Príncipe de Viana.

Pero a Lapuente, quien le hizo profundizar en el tema de Amescoazarra e Inzura fue Martín Larráyoz Zarranz (1918-1991) a quien visitamos Arantza y yo en Pamplona también en la década de los ochenta y algo nos dijo al respecto. Larráyoz se familiarizó con el tema desde épocas muy tempranas, no sé precisar el año. Cuando fue destinado como capellán a las Colonias de verano de la Caja de Ahorros de Navarra en Zudaire. Esto le dio ocasión de conocer diversos lugares de Améscoa Baja, entre ellos, el poblado de Amescoazarra. Y suya era la opinión de atribuirle a la fortificación de Inzura un posible origen en un castro céltico.

Y Simón Negro Juanvelz, en su trabajo de 1920, hacía mención notable de sus restos y de la pila de agua bendita que allí quedaba. Y citaba las visitas a las ruinas del poblado de los párrocos de Artaza, Baquedano y Gollano de su tiempo. Mencionaba igualmente a José de Moret, al igual que Caro Baroja, y que parece ser la fuente de la que beben todos los historiadores o pseudohistoriadores.

Queda en definitiva claro que, a nivel local siempre han sido conocidas las ruinas de ese poblado y el primero en dotarlas de una importancia relevante es, efectivamente:

 José de Moret Mendi (1615-1687), que, en el siglo XVII, lo cita en Investigaciones históricas de las antigüedades del Reino de Navarra, Libro    II, capítulo IX y que considera que Amescoazarra fue “la más antigua población” del valle, y que su nombre indica un poblamiento primitivo anterior a las aldeas posteriores.

Y a Moret le sigue, en el siglo XIX, José Yanguas y Miranda (1782-1863), que en su Diccionario de Antigüedades del Reino de Navarra, recoge lo expuesto por Moret y la tradición de que Amescoazarra es la población más antigua del valle y la consolida en la historiografía decimonónica.

Ambas teorías de "más antigua población del valle" ya las había refutado con toda claridad Lapuente, para el que resultaba evidente que no había recursos para que un grupo humano sobreviviese en un emplazamiento como el de Inzura por mucho fuero real que le fuera otorgado. 

Representación del poblado de Inzura y más arriba al Este, 
el castillo o fortificación de Inzura. Vistos desde el Este, 
yendo de Estella hacia Améscoa.

Pero una realidad, hasta ahora en la sombra, la descubre Javier Armendáriz Martija, en el siglo XXI, al hacer una nueva lectura arqueológica, y poner el foco y valorizar la verdadera fortificación de Amescoazarra. Porque la aldea o poblado sobre el saliente, más próximo y visible, ocultaba la fortificación que era la de auténtico valor arqueológico y  estratégico. Su posición más elevada, más distante, más agreste y con evidencias menos visibles, no había llamado la atención de ningún historiador y no había sido visitada realmente más que por pastores y guardas en los últimos siglos.  

Armendáriz desmonta ya totalmente la idea tradicional de poblado primitivo en la plataforma sobre el Camino Real y explica la existencia de un castro de la Edad del Hierro con dificultades de acceso mediante fosos excavados en la roca circundante, que es aprovechado como fortificación y atalaya siglos después. Esto lo hace en su trabajo «El sitio arqueológico de Amescoazarra (Améscoa Baja)», publicado en 2008-2009.

 

Amescoazarra e Inzura en la Toponimia

Y pasamos a la investigación de la toponimia local porque, a comienzos de los noventa, nos incorporamos al proyecto Nafarroako Toponimia eta Mapagintza/Toponimia y Cartografía de Navarra, con nuestra aportación al Tomo XXII, sobre Améscoa Alta y Baja, comunes y Monte Limitaciones, que dirigía Jose María Jimeno Jurío.

Amescoazarra/Ameskoazarra es un topónimo menor del monte común del ayuntamiento de Améscoa Baja, alejado de zonas de cultivo y no implicado en ningún amojonamiemto. Por tanto su mención en la documentación es puramente circunstancial, en este caso vinculada a la peculiaridad de contener el nombre del propio valle.  Localizamos el topónimo desde que hay documentos en nuestros archivos:

Siglo XV: Peña de Amezqua çarra (1496)

Siglo XVI: Amescoa çarra (1589) 

                Peña de Amescoa çarra (1590)

Siglo XVII: Castillo de Amescoaçargaña (1665)

                 Amesquazarra (1689)

Siglo XVIII: Amescoazarra (1761)

En los siglo XIX y XX se daba con frecuencia ese nombre a la plataforma o saliente que se asoma sobre la carretera de Estella.

Inzura, como bien indica su nombre, inundada por 
el desbordamiento  del río Urederra. Entre el Km 10-11 
de la carretera de Estella, antes Camino Real. Fotografía facilitada.

Inzura/Intzura es un topónimo antiguo que designa la parte inundable del río Urederra, sin límites concretos, a partir del puente de Baríndano y hasta términos de Artavia, Val de Allín. Y es muy antiguo en Améscoa, de cuando los ríos no tenían nombre propio, sino que se llamaban de distinta forma según la zona por la que fluían.

Y sale a la luz con mayúsculas, como topónimo, por el otorgamiento real del Fuero de Inçura en 1201.  

Al ponerse molinos reales en el tramo de río entre Zudaire y Baríndano, se les da el nombre, equivocado o inexacto, de “molinos de Inçura”, porque al río, aguas abajo, se le llama “río de Inçura”. Creo que el nombre “río de Urederra” no existía aún y se creó más tardíamente. De hecho, la primera mención documental de Urederra se da en el Apeo de Lóquiz de 1356.

Siglo XIII: Molinos de Inçura (1280),

Siglo XIII: El ospital de Inçura (1293) (1)

Siglo XIV: Molinos llamados de Inçura (1380)

    El topónimo continúa vivo hasta nuestros días en Améscoa Baja y en el Valle de Allín, concretamente en Artavia.


La Historia militar

No he llegado a saber nada del nacimiento de Inzura como fortaleza en el siglo XII, pero sí es unánime la afirmación de que en 1197-1198 está en poder de Castilla, junto con la de Miranda de Arga. En algún caso puede leerse que “fue conquistada” por Castilla. 

Personalmente creo que Inzura nunca fue conquistada ni reconquistada, ni por unos ni por otros. Este tipo de fortificaciones estratégicas próximas a las líneas de conflicto fueron objeto de trueque o intercambio, más consecuencia de pactos entre reinos, que de encarnizados combates. Y pienso que lo de conquistar o tomar es un forma de "vestir" estos acuerdos.

Esquema cronológico de la dependencia del castillo de Inzura

 En 1201 Sancho VII de Navarra otorga el Fuero de Inzura, de lo que se deduce que la fortaleza está en poder de Navarra y, concretamente en 1203, se le atribuye la tenencia o mando de la misma a Gómez Garceiz.

 En 1207, en el pacto de tregua de Guadalajara, Castilla pone Inzura “en fidelidad”, por lo que pasa a su dependencia.

 En 1211, se cita de nuevo en posesión de Navarra y hay mención de un nuevo tenente, “Petro Jordan, Inçuram”, en ese mismo año y de “Joan Periç de Baçtan, tenente Inçura”, en 1215.

 Y así parece continuar hasta 1233 en que se cita a Semen de Aibar como tenente. A partir de esta fecha no he encontrado mención alguna de fortaleza, castillo o poblado, salvo la ya citada de la hospedería. 


     (1) En referencia a la hospedería existente junto al Camino Real en Inçura, citada en la Carta de Hermandad entre Amescoa (hoy Améscoa Baja) y Arana (hoy Améscoa Alta) y Salvatierra de 1293.


Blanco arriba, blanco abajo. Zuria goian, zuria behean.


Fotografía cedida por Juan Carlos Urra (Zudaire).


Blanco de nieve arriba,

blanco de lana abajo 


            Elur-zuria goian, 

            artilezko zuria behean


                    



 

 

San Martín, 1576, Condena y muerte en prisión por acusación vecinal de brujería

           Representación de lo increíble y falso de los testimonios            aportados contra los acusados que terminaron con su condena.




Por lo que se deduce del relato de Florencio Idoate[1], que he tomado como referencia, el denunciante aportaba testimonios bastante paranoides y que serían motivo para dudar seriamente de su estabilidad mental, pero parece evidente que la Inquisición tenía buenas tragaderas para estos temas y que el rencor entre vecinos se aprovechaba de ello para hacer daño sin piedad alguna. Vamos que el acoso vecinal no es cosa de hoy.

              Declaración de María de Ecala, ante el Escribano,                                en presencia del abad y del palaciano

Afirmaba Juan Álvarez haber observado que se juntaban los brujos en casa de María la Coja y su madre les recibía diciendo “credo, credo” y Martín López, les respondía a manera de perro, aullando: “aun, aun”.

  Y de Juan de Alduy resultaba que, durante la misa, al tiempo de alzar el Santísimo, miraba al suelo, no tomaba agua bendita y mostraba otros desvíos. Son varios los comentarios de vecinos que recoge Idoate, extraídos obviamente del proceso, que suponen "aportaciones" a la denuncia del tal Álvarez, incluida esa coincidencia de suegra y nuera al convenir que si los comisarios de Pamplona llegasen a San Martín de Améscoa, encontrarían trabajo. 

 En defensa de López, explica Idoate, salió el abad y el joven palaciano de San Martín y Ecala, Gonzalo Ruiz[2] de Baquedano defendió a Alduy. María de Ecala no tuvo valedores. Y, como ha quedado dicho, todos fueron condenados y dos murieron al poco en la cárcel.

 El suceso se comenta por sí mismo y pone de manifiesto lo que la maledicencia, unida al fundamentalismo religioso, puede ocasionar.

 



[1] Rincones de la Historia de Navarra III, Institución Príncipe de Viana, páginas 699-701). Editorial Aramburu, Pamplona, 1979,

(2) Es un error porque el apellido del palaciano de San Martín era Remírez de Baquedano, no Ruiz de Baquedano.










 

Los inmigrantes que vinieron sin papeles

 

Vinieron sin papeles y sin contrato de trabajo

 Sería más propio decir que los trajeron, porque los que fueron a América y a otros continentes, sin papeles y sin permiso de trabajo, fueron los europeos de diferentes orígenes, que se adueñaron de los recursos y rigieron las tierras a las que accedieron. Y hoy, Europa se blinda para que los naturales  de aquellos territorios no puedan acceder aquí. Pero esas son paradojas de la historia que no son materia de este blog, aunque no es malo recordarlas.   

En 1804, el Archivo parroquial de Eulate cita por primera vez el maíz en los diezmos. Y en 1815, en el de Eulate y en el de Aranarache, las patatas. Se mencionaban como “batatas”, cosechadas “en la Sierra y en los términos del lugar”. Nos parece que estaban aquí desde la Prehistoria. Pues no. También la historia de las especies que han formado parte de nuestra alimentación son hoy parte de nuestra cultura.

Ignoro si son las primeras noticias de ambos cultivos en tierras amescoanas pero son una buena referencia temporal de lo que tardaron estas plantas alimenticias, procedentes de América en incorporarse a nuestra agricultura y a nuestra dieta desde su llegada a España.

Mapa de origen de las especies migrantes más destacadas

 Y como ellas y otras más, resultan familiares para nuestra cultura agrícola y gastronómica, creo de interés rellenar alguna laguna que suele existir sobre ellas que llegaron a la península “sin papeles y sin contrato de trabajo”.

  Para ello y como este es un blog, me explicaré con brevedad: 

1. Maíz (Zea mays)

Origen: Domesticado en el valle de Tehuacán, México, hace unos 9.000 años.

Llegada: Traído por Colón en su primer viaje (1493).

Expansión: Su cultivo se extendió rápidamente por el norte de España en el siglo XVII, sustituyendo al mijo y debido a su mayor rendimiento por hectárea, clave para la subsistencia de las familias agricultoras. Con destino en principio al ganado, para evolucionar, según variedades, también al consumo humano.

 

2. Patata (Solanum tuberosum)

Origen: Tierras altas de los Andes, entre Perú y Bolivia. Domesticada hace 8.000 años.

Llegada: Introducida en España (Sevilla) hacia 1570, inicialmente como curiosidad botánica o alimento para ganado y alimentación en hospitales.

Expansión: No se generalizó para consumo humano en España hasta finales del XVIII y principios del XIX, impulsada por hambrunas y guerras. Su adaptabilidad a suelos diversos fue crucial.

Anécdota: Durante casi 200 años, en Europa se pensó que la patata era venenosa o que causaba la lepra porque crecía bajo tierra (lo cual se asociaba al mundo de los muertos o al demonio).

 

3. Alubia / Judía (Phaseolus vulgaris)

Origen: Tiene dos centros de domesticación independientes: Mesoamérica (México) y los Andes (Perú). Las variedades que más arraigaron en Europa son de origen mesoamericano.

Llegada: Llegó a España en el siglo XVI.

Expansión: Sustituyó rápidamente a las "habas" y lentejas del Viejo Mundo debido a su mejor digestibilidad y sabor. Dio numerosas variedades locales fruto de siglos de adaptación.

 

4. Tomate (Solanum lycopersicum)

Origen: Andes (Ecuador, Perú, Chile), pero fue domesticado culturalmente en México por los aztecas (tomatl).

Llegada: Introducido en España en el siglo XVI (Sevilla, gran centro comercial).

Expansión: Al igual que la patata, su aceptación como alimento fue lenta, ya que se le consideraba planta ornamental o medicinal. Su uso generalizado en la cocina española no se dio hasta el siglo XVIII.

Anécdota: Fue considerado el veneno de la aristocracia

La realidad: El tomate es ácido. En aquella época, los ricos comían en platos de peltre (una aleación con mucho plomo). El ácido del tomate disolvía el plomo del plato y la gente moría por envenenamiento de metal, no por el tomate. Los pobres, que comían en platos de madera o barro, no tenían ese problema, pero el miedo se extendió a todos.

 

5. Pimiento (Capsicum annuum)

Origen: Región de México y Centroamérica.

Llegada: Cristóbal Colón lo trajo en 1493, que lo confundió con la pimienta negra india.

Expansión: Su adaptabilidad fue asombrosa. Se extendió rápidamente por todo el Mediterráneo y, curiosamente, sus variedades más dulces (como el piquillo) se desarrollaron mediante selección en España, diferenciándose radicalmente del chile picante original.

 

6. Girasol (Helianthus annuus)

Origen: Sudoeste de los Estados Unidos y México.

Llegada: Traído a Europa por exploradores españoles en el siglo XVI como planta ornamental para jardines botánicos.

Expansión: Su uso industrial y alimentario (aceite) es muy posterior. No se convirtió en un cultivo agrícola a gran escala en Europa hasta el siglo XIX, inicialmente en Rusia, y luego reintroducido en España como cultivo oleaginoso en el siglo XX.

Como final, cabe citar otras especies que, aunque vinieron más tarde o por distintas rutas, hoy han llegado hasta nuestros cultivos, como la calabaza, la más extendida, con múltiples variantes y formas. Y otras, más peculiares y cuya producción requiere condiciones más específicas, como el aguacate (en Granada y Málaga), el cacahuete (Sevilla y Córdoba) y la chirimoya (Granada y Málaga).

Sin olvidar otras especies  que, sin ser objeto de cultivo, se han incorporado a nuestro consumo como la vainilla, el cacao, la piña o el café.

 


Marzo, de Marte, dios de la guerra

Con la imagen he querido recordar la frase de Martin Luther King, pero referida aquí a la paz justa entre todos los pueblos y todos los seres humanos:

 I have a dream 

= Yo tengo un sueño 

= Amets bat dut

Marzo, Martius, era el primer mes en el calendario romano. Su nombre procede de Mars, nombre dado en latín a Marte, dios romano de la guerra.

Como positivo, habría que decir que en este mes se produce el equinoccio de primavera.

Ha sido el primer mes del calendario anual en muchas culturas y países, porque a partir de él se podían iniciar los cultivos (por desaparición progresiva de la nieve en algunas zonas) y porque se notaba claramente el alargamiento de los días.

Pero, en pleno siglo XXI, en este año y mes de marzo estamos en uno de los meses en que la conciencia  humana se debiera teñir de vergüenza y sangrar. Y hacerlo, porque la guerra está presente en buena parte del planeta y protagonizada, provocada, apoyada o consentida por países del llamado primer mundo y aplicada sobre cualesquiera otros países o personas. Y siempre por intereses pura y estrictamente económicos, que se satisfacen en base a los delirios de líderes impresentables, ególatras e inmorales que son capaces de atropellos históricos, sin que sus homólogos de otros países los frenen, porque, valga la expresión, “hay tajada para todos”. A costa de los de siempre.

Por más que las mentes sensatas vengan aconsejando cordura desde la más remota antigüedad y denunciando las mentiras con que se defienden los conflictos bélicos: 

En la guerra, la verdad es la primera víctima.

(Esquilo, 525 a.C- 456 a.C)

 

Cuando los tambores hablan, las leyes callan.

(Marco Tulio Cicerón, 106 a.C.- 43 a.C.)

 

Matar a un hombre no es defender una doctrina, sino matar a un hombre.

(Miguel Servet, 1511-1553)

 

Todas las guerras son civiles, porque todos los hombres son hermanos.

(François Fenelon, 1651-1715)

 

Del fanatismo a la barbarie hay un solo paso.

(Denis Diderot, 1713-1784)

 

La guerra vuelve estúpido al vencedor y rencoroso al vencido.

(Friedrich Nietzsche, 1844-1900)

 

La guerra es lo que ocurre cuando fracasa el lenguaje. 

(Mark Twain, 1835-1920)

 

Ninguna guerra de cualquier nación y tiempo ha sido declarada por sus gentes.

(Eugene Debs, 1855-1926)

 

La no violencia lleva a la más alta ética, lo cual es la meta de la evolución. Hasta que no cesemos de dañar a otros seres vivos, seremos aún salvajes.

(Thomas Alva Edison, 1847-1931)

 

La guerra es una masacre entre gentes que no se conocen, para provecho de gentes que si se conocen pero que no se masacran.

(Paul Valery, 1871-1945)

 

La guerra debería ser un crimen y los que la instigan debería ser castigados como criminales.

(Charles Evans Hughes, 1862-1948)

 

La fuerza siempre atrae a los hombres de baja moralidad.

(Albert Einstein, 1879-1955)

 

Jamás penséis que una guerra, por necesaria o justificada que parezca, deja de ser un crimen.

(Ernest Hemingway, 1899-1961)

 

Cuando los ricos se hacen la guerra, son los pobres los que mueren.

(Jean Paul Sartre, 1905-1980)

 

Las guerras seguirán mientras el color de la piel siga siendo más importante que el de los ojos.

(Bob Marley1945-1981)

 

No habrá paz en la tierra mientras perduren las opresiones  de los pueblos, las injusticias y los desequilibrios económicos que todavía existen.

(Papa Juan Pablo II, 1920-2005)

 

No hay bandera lo suficientemente larga para cubrir la vergüenza de matar a gente inocente.

(Howard Zinn, 1922-2010)

 

No hay guerra agresiva que no diga ser guerra defensiva. Hitler invadió Polonia para evitar que Polonia invadiera Alemania. Bush invadió Irak para evitar que Irak invadiera el mundo. (1)

(Eduardo Galeano, 1940-2015).

Las armas exigen guerras y las guerras exigen armas… Y los cinco países que manejan las Naciones Unidas, los que tienen derecho de veto en las Naciones Unidas, resultan ser también los cinco principales productores de armas. 

(Eduardo Galeano, 1940-2015).

 

La paz no es solamente la ausencia de guerra; mientras haya pobreza, racismo, discriminación y exclusión, difícilmente podremos alcanzar un mundo de paz.

(Rigoberta Menchú, Premio Nobel de la Paz, 1959-)


(1) NOTA: Prensa de hoy, 04/03/2026

Guerra en Oriente Próximo

Trump asegura que bombardeó Irán porque "ellos iban a atacar primero, estoy convencido".


 

El acebo y el zorzal, pareja de hecho. De la A a la Z.

Zorzal sobre rama de acebo en paisaje invernal 

Antes de nada, una explicación al epígrafe. Acebo y zorzal forman pareja "de hecho" desde la más lejana Prehistoria en muchas zonas de Europa. El acebo no es una especie creadora de bosque sino que se sirve de él como acompañamiento y protección y acostumbra a estar solo o en grupos muy reducidos, reducidísimos, salvo muy raras excepciones. Su reproducción depende de la ingesta de sus frutos por aves que, al no digerir la semilla, la expulsan y, en condiciones favorables, puede germinar y dar lugar a un nuevo acebo.