El bisonte de Urbasa

Bisonte europeo (Bison bonasus) en hayedo otoñal
Fotografía facilitada por Copilot

    El bisonte de Urbasa ha sido noticia esta semana y su hallazgo, como otros que le han precedido y otros que le seguirán, contribuirán a saber más de nuestro pasado. Como el objetivo de quien esto escribe y de quienes están con él, ha sido el de saber más y divulgar el conocimiento de ese pasado desde hace largos años, nos congratulamos con dicha noticia.

    Y como ahora seguimos en la brecha desde este blog, hacemos una contribución a la novedad y a su conocimiento, con una fabulación de lo ocurrido que entra plenamente en el campo de la lógica.

    Una partida de cazadores descubre la presencia de un bisonte, parece ser que se trataba de un macho joven, lo sorprenden, le hieren con una lanza corta provista de punta metálica y el animal herido se pone en fuga a través del hayedo. 

Bisonte herido y perseguido por cazadores en Urbasa.
Imagen construida con ayuda de Gemini.

Los cazadores lo persiguen y el animal, en su frenética carrera, vigilante a ambos lados, no mira bien hacia donde avanza y cae en una profunda sima, medio oculta por la maleza y la hojarasca.

Cazadores sorprendidos ante la sima a la que ha caído el bisonte.
Imagen reconstruida con ayuda de Gemini.

    Los cazadores escudriñan el oscuro interior y no logran ver a la pieza que esperaban cobrar. Por otro lado, la profundidad y la verticalidad de las paredes de la sima no permiten descender a la misma.

  En su interior, el bisonte, ya moribundo, sumadas herida de venablo y caída a la sima da unos pasos tambaleantes, se desploma y muere.

Bisonte muerto tras la herida de lanza y la caída a la sima.
Reconstrucción realizada con ayuda de Gemini.

   Y allí permanecen sus huesos durante 4.000 años, bien protegidos de depredadores y a temperatura estable, a la espera de que alguien se aperciba de que no son de una vaca accidentada y muerta por una caída, sino un testimonio de la fauna prehistórica local.

    Recuerdo, simplemente a título anecdótico el conocido grabado del bisonte de Isturitz, como un testimonio de que también era apreciado por nuestros vecinos del otro lado de los Pirineos.

“Arte mueble magdaleniense: bisonte grabado en hueso, 
Cueva de Isturitz (Baja Navarra).”
Se trata de un bastón perforado de hueso con un bisonte 
finamente grabado, pieza magdaleniense de gran calidad artística.

   De la importancia del hallazgo y de cómo ha sido estudiado y de las conclusiones obtenidas, no queda sino leer lo que se ha dicho al respecto. Me limito a aportar estas imágenes para colaborar a acercar el conocimiento y el interés por él. 

    Y a recordar la presencia de esta especie, que hoy se nos hace tan lejana, en un tiempo relativamente próximo, habida cuenta de los miles de años que llevan los seres humanos frecuentando la zona y considerándola de interés estratégico.

  Y digo esto, porque si hoy se habla de las “tierras raras”, Urbasa, además de caza y agua, tenía durante la Prehistoria un atractivo especial: una veta de material estratégico, de excelente calidad al decir de los expertos, el sílex o pedernal. Pero esa es otra historia.  



 

Gonzalo de Baquedano, un amescoano con amistades "reales" (1.390)

 

Dibujo representativo de las justas
 y torneos celebrados en Pamplona en 1390
 con motivo de la coronación de Carlos III




Un apunte sobre Gonzalo de Baquedano, natural de Ecala, Val de Amescoa (en el momento de su nacimiento):

.- Intervino de forma decisiva en el reconocimiento por parte de Carlos III de la propiedad, uso y disfrute de la parte meridional de la sierra de Entzia (hoy llamada Urbasa) en 1412.

 Lo explica así Roldan Jimeno Aranguren en “Conociendo el pasado amescoano IV”, «La propiedad, uso y disfrute del Monte Limitaciones de Améscoa (1412-2012)», pp 15-83. Lamiñarra, Pamplona. 2012.

El rey Carlos III intervino en el conflicto, y por Cédula Real de 14 de febrero de 1411 encomendó a su procurador patrimonial, Pedro de Villava, al merino de Estella, Gonzalo de Baquedano –natural de Améscoa y cuya presencia habría sido decisiva en la actitud del rey–, y al justicia de Tudela, Juan de Barcelona, acompañado de los procuradores de la ciudad ribera, que se presentasen en los montes de Urbasa-Entzia. Se reunieron allí con los valles de Améscoa y Arana. Entre todos debían esforzarse en aclarar «quales y quantos e por do son los que nos pertenecen y quales y por do son los de los dichos concejos y valles». La comitiva realizaría una inspección ocular sobre el terreno, oirían a los procuradores amescoanos, y juntamente con los concejos de Améscoa [Baja] y valle de Arana [Améscoa Alta], se esforzarían «en amojonar y amugar los montes de Urbasa y Ençia», y declararían y amojonarían «lo que al rey le pertenecia y lo mesmo lo que a los dichos valles pertenecia» (Apénd. doc. núm. 1).



Para saber más sobre Gonzalo de Baquedano o Gonzalo Remírez de Baquedano:

Efemérides 006: Gonzalo de Baquedano… (Publicada el 12/03/2025) en este blog. 



Poner Améscoa en el mapa de la cultura

J.M. Jimeno Jurío, B. García de Albizu y L.Lapuente (Eulate, 1.996)
Archivo propio (1)

Me decía un amigo de Pamplona, tras leer la novela “Lobos de Urbasa”, de Iñigo Ubani, y sabedor de su presentación en Eulate: “Este es un paso más para que Améscoa esté en el mapa de la cultura, la novela, por la ambientación, y la presentación, por el acto”.

Fuego en el cielo, hielo en el suelo/Sua zeruan, izotza lurrean

Preamanecer invernal en las Majadas de Eulate, Limitaciones de Améscoa. Al fondo Beriain.
Foto obtenida y cedida por Monika Ruiz de Larramendi Mujika.

En agosto pasado publiqué lo de "hacerse una aurora en Améscoa/Urbasa", como reclamo para la observación de un preamanecer, alba o crepúsculo matutino, por su espectacular grandeza. Hice mención a la belleza del proceso y a su duración y recibí algún comentario cuestionando ese placer en el tiempo invernal por el frío y viento reinantes en los lugares altos y despejados que yo recomendaba.

Olazaran, un apellido que fue vecino de Urbasa

Nacido en Zegama, hoy amescoano


Recreación artística basada en la descripción técnica 
de la ejecutoria de hidalguía de Ignacio de Olazaran 
con la colaboración de Gemini.

En el tema del Palacio de Urbasa cometí un error al mencionar un dato sobre la participación de Ignacio de Olazaran en su función de teniente de alcalde de Andia y Urbasa por delegación de Juan Remírez de Baquedano.

Un regalo del hombre que susurra a los tejos



Esqueleto foliar. Fotografía de Ignacio Abella Mina

He recibido estas pasadas fechas varios regalos de gran valor, que estoy procurando compartir. Desde Asturias me remitía la imagen que encabeza este comentario, el hombre que más sabe del tejo en España. Hasta mediados del siglo pasado el tejo era conocido con su expresión en euskera "agin", "hagin" hoy, y el vocablo era casi totalmente desconocido. Lo mismo ocurría con el azkarro y el arce.

El Palacio de Urbasa agoniza

Sin cuidados paliativos
Palacio de Urbasa, visto desde el SO. 
Fotografía de Pili Ruiz de Larramendi.

Después de tres siglos de accidentada existencia, el Palacio de Urbasa está dando sus últimas boqueadas.

Como se diría en las novelas románticas, “fue concebido sin amor”. Formó parte de los sueños mohosos de Diego Remírez de Baquedano, que vivió en su palacio de San Martín de Améscoa Baja, viudo y solo, desde 1.665 hasta 1.695. Su esposa, María Álvarez de Eulate, falleció con 48 años, tras ocho partos, el último con 45 años. Y Diego estuvo enfrentado activamente a sus  paisanos, especialmente a sus vecinos, durante los treinta años que vivió hasta su fallecimiento.