El bisonte de Urbasa ha sido noticia esta semana y
su hallazgo, como otros que le han precedido y otros que le seguirán, contribuirán a saber más de nuestro pasado. Como el objetivo de quien esto
escribe y de quienes están con él, ha sido el de saber más y divulgar el
conocimiento de ese pasado desde hace largos años, nos congratulamos con dicha
noticia.
Y como ahora seguimos en la brecha desde este blog,
hacemos una contribución a la novedad y a su conocimiento, con una fabulación
de lo ocurrido que entra plenamente en el campo de la lógica.
Una partida de cazadores descubre la presencia de un bisonte, parece ser que se trataba de un macho joven, lo sorprenden, le hieren con una lanza corta provista de punta metálica y el animal herido se pone en fuga a través del hayedo.
Los cazadores lo persiguen y el animal, en su
frenética carrera, vigilante a ambos lados, no mira bien hacia donde avanza y
cae en una profunda sima, medio oculta por la maleza y la hojarasca.
Los cazadores escudriñan el oscuro interior y no
logran ver a la pieza que esperaban cobrar. Por otro lado, la profundidad y la
verticalidad de las paredes de la sima no permiten descender a la misma.
En su interior, el bisonte, ya moribundo, sumadas
herida de venablo y caída a la sima da unos pasos tambaleantes, se desploma y
muere.
Y allí permanecen sus huesos durante 4.000 años, bien protegidos de depredadores y a temperatura estable, a
la espera de que alguien se aperciba de que no son de una vaca accidentada y
muerta por una caída, sino un testimonio de la fauna prehistórica local.
Recuerdo, simplemente a título anecdótico el conocido grabado del bisonte de Isturitz, como un testimonio de que también era apreciado por nuestros vecinos del otro lado de los Pirineos.
Y a recordar la presencia de esta especie, que hoy se nos hace tan lejana, en un tiempo relativamente próximo, habida cuenta de los miles de años que llevan los seres humanos frecuentando la zona y considerándola de interés estratégico.
Y digo esto, porque si hoy se habla de las “tierras raras”, Urbasa, además de caza y agua, tenía durante la Prehistoria un atractivo especial: una veta de material estratégico, de excelente calidad al decir de los expertos, el sílex o pedernal. Pero esa es otra historia.








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