También hay que poner el foco en nuestras vergüenzas. (Julio, 1936)
Un buitre corta el tráfico en el puerto de Zudaire
No era un buitre joven ni el panorama que podía observar desde su posición en vuelo podía ofrecerle muchos incentivos, pero el caso es que llegó con sus casi 10 kilos de peso hasta las proximidades del kilómetro 21 de la NA-718, cerca de coronar el Puerto de Zudaire.
Son muchas las parejas residentes en Urbasa Sur, que no es sino el Monte Limitaciones de Améscoa. Y dentro del área citada, una zona de vuelo muy frecuentada es la del circo del Nacedero del Urederra. Algo que se explica fácilmente por su proximidad al Raso de Urbasa, cuajado de ganado herbajeante en el estío, de una parte, y por cómo, las paredes de la muesca abierta por las aguas durante millones de años, modulan y modelan las corrientes ascensionales ya creadas.
El caso es que esto se produce, aunque excepcionalmente, y hay que coincidir con el momento y con la circunstancia, y aprovechar la ocasión si es posible, para observarla y, más aún, para fotografiarla. La tuvimos y no la despediciamos.
Y decidí ponerme a fotografiar
Era viernes y había poco tráfico, subí el coche hasta un ensanchamiento que hay algo más arriba y lo dejé aparcado fuera de la carretera. Me fui a ver al buitre, me acerqué y , extrañamente, no se inquietó y me dejó hacer.
Yo a lo mío, fotografiar su actividad, y él, a lo suyo, salir del apuro en que se había metido.
Y el buitre empezó a encontrarse incómodo y a incomodar al tráfico
Los coches se paraban, la carretera no es muy ancha y el buitre no se hacía a un lado. No quedaba espacio suficiente para que dos coches se cruzasen y se hizo un pequeño tapón. De vez en cuando el buitre se apartaba y los vehículos pasaban.
Afortunadamente, reitero, el tráfico era ligero, y, más afotunadamente aún, los móviles de aquella época se usaban poco para hacer fotos.
Pero el buitre entendía que había entrado en problemas. Es muy fácil entrar en el lugar donde estaba y muy difícil salir. Para entenderlo, sirve el ejemplo del embudo. El buitre está volando en un espacio grande y ve un hueco pequeño, un trozo de carretera entre árboles y se deja caer hasta él.
Amortigua el aterrizaje abriendo sus alas y no hay problema alguno. Pero, satisfecha su curiosidad por el lugar y viendo que carece de todo interés y que más bien le resulta molesto porque pasan vehículos y, al no haber excesivo espacio, lo hacen muy próximos a él, empieza a sentirse molesto y con evidentes ganas de irse.
Continúa el buitre en su posición, pero empiezan
a pararse los coches Fotografía de archivo propio.
Y acompañé al buitre en su intento
Entendí que desde la carretera no podía emprender el vuelo. Con unos 8 kilos de peso no se pueden hacer florituras. Y como imprudente podía ser, pero tonto no, tenía claro que él lo sabía mejor que yo. Y debía ascender a lo alto de uno de los bloques para desde allí, tratar de emprender el vuelo.
Y claro que había hueco entre los bloques y cabía él, pero no con las alas extendidas.
No era fácil saltar para llegar a la parte superior, su cuerpo no está hecho para eso, pero había que intentarlo. Y parecían pasos de baile y le importaba muy poco que yo estuviera casi encima.
Y tras varios intentos consiguió elevarse lo suficiente como para, con ayuda de sus garras, alzarse hasta la parte superior del bloque.
Vista próxima de la garra izquierda del buitre.
Fotografía de archivo propio
Una vez conseguido ese objetivo, el buitre se encontró con otra dificultad añadida que ya no nos detuvimos a ver cómo resolvía.
Simplemente la comentamos Arantza y yo en el coche mientras bajábamos a comer a casa.
La nueva dificultad que debió afrontar el buitre para salir del atolladero en el que se había metido, era cómo levantar el vuelo por encima de las copas de los árboles que tenía delante. Problema ese que tienen todos los buitres en razón de su peso y por el que, normalmente, inician el despegue desde posiciones elevadas. Con vacío por delante o desde la parte superior de un plano inclinado.
Pero esa es otra dificultad que supongo resolvería satisfactoriamente, como solucionó la primera.
No le dí las gracias porque no creo que me hubiera entendido pero me permitió obtener unas imágenes que hoy puedo compartir.
Debo decir que el buitre se portó como si hubiéramos firmado un acuerdo previo para que yo le fotografiase durante casi media hora y con gran proximidad. No tuvo un mal gesto.
Aurora con Akuandi: Txoria txori
Fusión de música, voces y paisaje
Unir una excelente pieza musical, con una notable interpretación y respaldar ambas con unas imágenes de uno de los espectáculos más bellos que la naturaleza nos ofrece a diario en nuestro territorio, es algo que voy a intentar a continuación.
Y cada uno de los componentes de la receta requiere una explicación.
Una por una, vaya el Vídeo en YouTube y tras verlo, irán las explicaciones.
Txoria txori: Poema y melodía
No tengo ningún rubor en reconocer que la fuente más completa de información al respecto la he encontrado en Wikipedia.
La letra está basada en un poema de 1964 de Joxean Artze (Usurbil, 1939-2018), poeta, escritor y músico.
La melodía fue creada en 1968 por Mikel Laboa (San Sebastián, 1934-2008), cantautor, considerado patriarca de la música vasca actual. Y médico, profesión que ejerció a la par que su carrera musical.
La letra en Euskera:
Hegoak ebaki banizkio
nerea izango zen,
ez zuen aide egingo.
Hegoak ebaki banizkio
nerea izango zen,
ez zuen aide egingo.
Bainan, honela
ez zen gehiago txoria izango
Bainan, honela
ez zen gehiago txoria izango
eta nik...
txoria nuen maite.
eta nik...
txoria nuen maite.
La letra en Castellano:
Si le hubiera cortado las alas
habría sido mío
no se me habría escapado.
Si le hubiera cortado las alas
habría sido mío
no se me habría escapado.
Pero así,
habría dejado de ser pájaro.
Pero así,
habría dejado de ser pájaro.
Y yo...
yo lo que amaba era el pájaro.
Y yo...
yo lo que amaba era el pájaro.
Los intérpretes: La coral Akuandi
De la coral he hablado recientemente en este blog en
Akuandi, voces que surgen de nuestra tierra
y han tenido una participación destacada en los actos del Día de Améscoa/ Ameskoa Eguna. En el programa, estrenaron dos obras musicales. Una en francés, "Ce mois de mai", y otra en italiano, "Signore delle cime".
La dirección estuvo a cargo de Estitxu Castellano de Ereintxa Abesbatxa, Coral de Estella, ante la imposibilidad de estar presente su director habitual, Sergi Moreno-Lasalle.
La aurora
Antecedentes. El mes de julio de 2012 estaba siendo extremadamente seco. No había llovido absolutamente nada en lo que iba de mes. Y estábamos a 26.
Ese día, jueves. a las 5:30' de la mañana, me asomé a la ventana a mirar el cielo en Eulate. Como es lógico se veía muy poco, pero lo suficiente como para percibir que había nubes, pero también claros. Esas mezclas no me disgustaban y me hacían suponer que podía contemplarse un buen crepúsculo matutino.
Monté en el "Vitarica" (como le llamaba Juan Mari, del Taller de Zudaire) al Suzuki Vitara, y subí al puesto de observación habitual en las Majadas de Eulate. Allí pude comprobar que el cielo prometía una hermosa alborada. Que ya se había iniciado casi media hora antes.
Para que el observador no se pierda con las imágenes, me permito poner unas palabras para cada una de ellas:
1.- Mirada a la ermita de San Donato, la más alta de Navarra, en Beriain (Andia). (Hora: 6:23').
2.- Mirada atrás, hacia Álava. Cielo completamente cubierto.
3.- Realmente estaba muy oscuro, pero he aclarado la imagen para que se vean las ovejas, que prefieren herbajear con el fresco de la mañana.
4.- Nueva mirada hacia Álava. Ya se ven cortinas de lluvia.
5.- Aquí hay más nubes, pero entra buena luz por el Este. Se ve bien el Raso desde mi atalaya.
6.- Lo dicho. Nubarrones encima, pero mucha luz y esplédidos colores.
7.- Sigo vigilando el lado Este, que parece algo más oscuro.
8.- Va entrando más luz progresivamente y se ve lo seca que está la hierba. Reitero que no ha llovido un solo día en lo que va de mes.
9.- En esta imagen se ve mejor el color de la falta de precipitación. Eso y la luz naranja del crepúsculo, le dan un tono casi rojizo a la hierba. Pero las ovejas "afeitan" el suelo para alimentarse.
10.- Pese a las nubes, la luz del sol que va a nacer deja como aviso tonos rosas como una pista.
11.- Ya no es rosa. La criatura se está precipitando y se acerca el parto.
12.- Es momento de mirar arriba y contemplar todo el lienzo. Por ver una imagen como prefiero, las auroras con claros y nubes.
13.- Y el parto llega y el sol, pese a las nubes que le rodean, se abre paso incendiándolas.
14.- Los rayos solares se abren paso a través de las nubes.
15.- De nuevo, una mirada al lienzo entero y este cuadro no tiene precio.
16.- Las nubes intentan cubrirlo a poco de nacer, pero eso da lugar a nuevas figuras.
17.- Final del espectáculo. La paleta de colores ya terminó. Me retiro. (7:15')
Epílogo: Esa tarde llovió y cayeron más de 10 litros, pero fue el único día con lluvia en todo el mes de julio de 2012.
Akuandi, voces que surgen de nuestra tierra
RECTIFICACIÓN: El Mayo de Larraona sí tiene gallo. DOS a falta de uno
Erré al afirmar que el gallo del Mayo de Larraona "parecía haberse apeado en los últimos años".
El Mayo se adorna con dos gallos, emparejados a la misma altura, para que se vean desde ambos lados.
Escribo desde un exilio forzado y la distancia me ha llevado al error. Me han corregido, lo que agradezco, y rectifico.
Recuerdos
Y la corrección nos trae recuerdos del día 3 de mayo de 1997, en que asistimos, Arantza y yo, primero a Misa en Larraona, acompañados de Antxon Aguirre Sorondo. Cuando a continuación se levantó el Mayo, tras 47 años de carencia.
Antxon, amigo nuestro, era un experto en temas y rituales con sabor antiguo (molinos, estelas funerarias, neveras, carnavales, ermitas, etc.). Él y José María Jimeno Jurío, también amigo, habían sumado su conocimiento de los Mayos en nuestro territorio, hoy repartido entre Álava y Navarra, al que aportaba Luciano Lapuente en sus trabajos.
Conocía muy bien el tema y su artículo, que me facilitó Gerardo Murguialday, "La fiesta de las Mayas y del Mayo en el País Vasco", había sido sumamente revelador.
Este artículo se había publicado en 1988 y decía literalmente: "Mientras que en la mayor parte de las Améscoas y la Montaña Alavesa la tradición del árbol de Mayo cayó en el olvido a mediados del siglo XX por prohibiciones de la autoridad o desinterés de las nuevas generaciones, San Vicente de Arana (Álava) constituye un reducto etnográfico excepcional. Gracias al tesón de vecinos como Longinos Abajo Alday, el rito ha mantenido intacta su pureza y su sentido original de protección de las cosechas frente a las tormentas y el pedrisco".
En dicho artículo explicaba con claridad todas las fases y técnicas del ritual en San Vicente.
El gallo
El gallo de Larraona en 1997 era de madera y adornado con plumas. Se le había hecho una perforación grande para que lo atravesase la punta del Mayo y quedase dirigiendo la vista a los sembrados, a modo de mirada protectora frente a los "nublados", que era el efecto que se pretendía produjera.
Pero el orificio practicado era grande o la punta del Mayo muy fina o ambas cosas, el caso es que el gallo se deslizó más abajo de lo esperado, en lugar de coronar el árbol. No obstante, era el adorno más alto de los que se colocaban.
Así ocurrió y así lo hizo constar Aguirre Sorondo en su crónica periodística en el Diario Vasco de San Sebastián.
Mi craso error
Se dejó de poner un gallo macizo agujereado, quizás porque era poco práctico y se recurrió a un elemento con una pareja de de gallos unidos entre sí, que se adosan y sujetan clavados al Mayo mediante un pequeño soporte de madera, que queda prácticamente oculto.
Pues bien, yo miré el Mayo, ya alzado en la fotografía y ví el ramo arriba del todo y unas espadas cruzadas y pensé que ya no había gallo.
Mayo de 2026
Fotografía facilitada por Jesús Murguialday
¡Y eso que había dos!
Y metí la pata y me riñó Jesús Murguialday.
Y me disculpo y corrijo.
Mil gracias a quienes me ayudan y a quienes me corrigen.
Y un recuerdo entrañable para Antxon Aguirre Sorondo (San Sebastián, 1946-2014), José María Jimeno Jurío (Artajona, 1927-2002), Luciano Lapuente Martínez (San Martín, 1910-2000) y Emilio Redondo Martínez de Guereñu (Artaza, 1917-1999), que algo tuvieron que ver con la recuperación de los Mayos en Améscoa.
A punto de morir en la sima, junto a Bardoizbidea.
A 300 metros aproximadamente del portillo de Zelaizarana, en dirección NE, hacia Bardoitzar, hay un murete circular pétreo que rodea una sima. Sirve de protección para evitar la caída de animales y, por qué no, de personas.
Sima de Pablo, protegida en la actualidad.
He colocado sobre plano de IDENA topónimos de situación, dos de ellos, tal como se mencionan en los manuscritos amescoanos.
Ya ocurrió hace muchos años, casi cien, y el suceso sirvió para darle nombre.
A finales de los ochenta, obviamente del siglo pasado, encuéstábamos Arantza y yo, a personas de larga edad y larga memoria a fin, en aquella época, de conocer la toponimia menor de Améscoa Limitaciones y Urbasa. Y todo lo que rodeaba a cada nombre de lugar o paraje.
Visitamos en una ocasión, en su casa de Baquedano. a Conrado Andueza Pérez de Obanos (Aranarache, 1897-1987), y pasamos unas horas disfrutando de sus amplios y detallados relatos sobre los temas mas variados.
En aquella entrevista no grabé la conversación, ni tomé apuntes, quizá porque todo discurrió más por el camino de una charla distendida que por el de una encuesta. Pese a ello, tanto Arantza como yo, recordamos con todo detalle varios de los relatos de Conrado y uno de ellos fue el de "La sima de Pablo".
El accidente de Pablo
Contaba Conrado que tenían un criado guipuzcoano, Creo recordar, que precisó que de Ataun. Que partió un fin de semana para ir a su casa. Y que llegado el domingo no regresaba, por lo que, preocupados por el hecho, iban ya a enviar aviso a su casa.
Pero ocurrió algo insólito y completamente casual para fortuna de Pablo. La senda no es de mucho tránsito. Ni lo es hoy, ni lo era hace cien años, pero pasó un vecino de Baquedano junto al camino, "chutó" una piedra hacia la sima, no muy ancha de boca aunque el murete parece una plaza de toros, y le cayó encima a Pablo, que no había desaparecido.
Pablo no había desaparecido, simplemente había caído en una sima, de la que no podía salir por sus medios y que, habida cuenta del lugar en que ocurrió, allí pudo acabar sus días.
Conrado no entró en detalles de lo ocurrido, ni de las causas, pero las simas no están, ni estaban señalizadas, ni sus bocas despejadas, ni sabemos de las nieblas o de la hora y falta de luz con que Pablo transitaba. El hecho es que cayó y una circunstancia afortunada le libró de una muerte terrible: fallecer de hambre y sed en el fondo de una sima, viendo la luz, pero sin poder acceder al exterior.
"La Sima de Pablo" está en IDENA y en la toponimia de Urbasa
Este dato de la "Sima de Pablo" lo incluimos en los datos que aportamos en 1992 al Tomo XVIII (Andia-Urbasa-Goñi) del proyecto Nafarroako Toponimia eta Mapagintza, Toponimia y Cartografía de Navarra, que dirigió José María Jimeno Jurío.
Para concluir
Nuestro recuerdo y nuestro agradecimiento para Conrado Andueza y para todos los que han/habéis apoyado este proyecto y seguís haciéndolo. Solo así es posible mantenerlo en activo durante los 50 años que, esperamos, con vuestra ayuda, cumpla. No le falta mucho.
Améscoa y sus mariposas/Ameskoa eta bere tximeletak
Nuestras mariposas se ganan bien el sueldo
Ya hablé de nuestras mariposas diurnas en agosto del año pasado y no me voy a repetir ahora o, al menos, no mucho.
Ver
mariposas en Améscoa: De Lizarrosta a Igarate
Pero de unos insectos, lepidópteros, que llevan sobre la Tierra unos 50 millones de años, hay que dedicarles algún piropo porque lo merecen.
Y para cerrar el mes de Junio y con él, el medio año transcurrido, haré una breve relación de sus méritos. De una parte, habría que decir que es un insecto al que no se le pueden imputar aspectos negativos:
+ En general, es hermoso
+ No es invasivo
Algo más, porque lo dicho solo sería que se porta bien. Y, como en el titular he dicho que se ganan bien el sueldo, habrá que probarlo. Lo hace como polinizador.
Al volar a otra flor para seguir alimentándose, ese polen se desprende y entra en contacto con la nueva planta, dejándola fecundada.
Eso ocurre con:
+ Producción de semillas hortícolas y frutos silvestres
+ Plantas medicinales y aromáticas
+ Sostenimiento de pastos mediante polinización de leguminosas silvestres en pastos ganaderos.
+ Polinización de flores de estructura tubular profunda, que las abejas no alcanzan a polinizar.
Reproduzco a continuación una relación de mariposas numeradas contenidas en el collage precedente. Con sus: nombres científicos, nombres en castellano y nombres en euskera.
01, Ochlodes sylvanus, Dorada de orla ancha, Dorada difusa, Urre
orbanlausoa.
02, Aglais io, Pavo Real Io vanesa.
03, Argynnis paphia, Nacarada pafia Masustetako
galtzaundia.
04, Melanargia galathea, Medioluto norteña, Doluerdia.
05, Maniola jurtina, Loba Jurtina.
06, Euplagia quadripunctaria, Tigre.
07, Lysandra Coridon, Niña coridón, Koridon zerutxoa.
08, Argynnis paphia, Nacarada pafia Masustetako
galtzaundia.
09, Pieris rapae, Blanquita de la col Aza-tximeleta.
10, Aporia crataegi, Blanca del majuelo Zainbeltza.
11, Brintesia circe, Rey Moro,
Circe Basanderea.
12, Colias croceus, Colia, Safranera Kolia.
13, Vanessa atalanta, Atalanta Atalanta
vanesa
14, Aphantopus hyperantus, Sortijitas Xirrindola
15, Lycaena virgaureae, Manto de oro Urrezko
gorringoa
16, Gonepteryx
rhamni, Limonera
Limoia
17, Papilio machaon, Macaon Makaon
Para conocer algo más de estas y de otras mariposas, recomiendo la lectura del libro "Mariposas diurnas de Euskadi", de Yeray Monasterio León, y Rurh Escobés Jiménez. Consultable online, con magníficas imágenes y datos.




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