1684. Diego Remírez de Baquedano y sus "planes de hierro" en Baquedano

Diego Remírez de Baquedano, ante los planos de la ferrería.


1684. Diego Remírez de Baquedano 

y sus ganicas de enredar.


Hablo de Diego Remírez de Baquedano, (en adelante DRB) Señor de los palacios de Ecala y San Martín, nacido en 1617. Que ya tenía alguna experiencia de roce con sus paisanos de pueblo y de valle, que le impidieron ser llamado Señor de San Martín, solo Señor de su palacio, pero no de su pueblo, que ya se gobernaban ellos, sus vecinos. Y eso le tenía amargado al hombre.


Con 67 años vividos, 19 de ellos de viudedad, y pocos sueños cumplidos, pensó en enredarles un poco a los vecinos de Baquedano en particular. No tenía suficiente entretenimiento con los de San Martín y Ecala y quería ampliar el círculo de sus litigios. Y para ello planteó la instalación de una ferrería en Baquedano, que ya suponía no iba a gustar. Y en previsión de ello, nombró procurador a Martín de Aldunate.


Reunión de DRB con Aldunate para tratar de la ferrería

Utilizó como argumento el privilegio concedido a un ascendiente suyo, Juan Fernández de Baquedano[1], en 1469, por la corona navarra, ‘en premio a los buenos servicios que por defender la frontera, ha hecho grandes sacrificios y le han quemado su casa dos veces otorgan el privilegio de fabricar ferrerías en los montes y sierras de Encía  y en los términos de Amesqua, Arana, Abárzuza e Ibiricu y sacar mineral de cualquier metal para las ferrerías y hacer leña y carbón. Durante veinte años estarán libres y quitas y después pagarán los derechos anuales como cualquier ferrería del Reyno.


Enterados en Baquedano, se reunió el Concejo el 4/1/1684 y recuerdan el Privilegio concedido por Carlos I  “en que les dio facultad para labrar, edificar y fraguar una herrería en sus propios términos y en el sitio llamado Urederra o Ubagua”.


Reunión del Concejo de Baquedano ante 
la intención de DRB de instalar una ferrería


Nombran como procurador a Joseph Cuadrado.

Y establece que:

1.- Baquedano tiene su propio territorio amojonado para uso y disfrute de vecinos y residentes.

2.- Por su término pasa el Urederra y han tenido, en virtud del Privilegio, una ferrería, que se llama la”segunda”. Que causó muchos gastos. Que ahora está derruida y no se ha reedificado por falta de medios.

3.- Améscoa Alta y Baja tienen sus términos comunes distintos de los de los pueblos.

4.- DRB es vecino de San Martín y puede gozar de los términos comunes del valle pero no de los de Baquedano.

5.- El Privilegio es para los términos comunes de Améscoa, Arana, Abárzuza e Ibiricu. No otros y menos para los de Baquedano.

6.- Si se construyese la ferrería causaría graves daños por el corte de árboles y daños en hierbas y sembrados por las cabalgaduras necesarias en una ferrería.

 

Aldunate, procurador de DRB, impugna el artículo 4º.

En Pamplona, el 5/05/1684 la Corte aprueba la impugnación.

 

Aldunate quiere probar que:

1.- DRB es dueño del palacio de Ecala y tiene el privilegio citado.

2.- En Améscoa Alta y Baja hay dos ríos. El Uiarra es de verano y en invierno lleva muy poca agua si no es cuando hay grandes lluvias. El Urederra es perenne y caudaloso y tiene su origen en Ubago, término de Baquedano.

3.-Ubago es montuoso y lleno de maleza. En su entorno no hay heredades fructíferas.

4.- Puede construir la ferrería por el privilegio

5.- La instalación de la ferrería sería beneficiosa para Baquedano.

6.-En el sitio previsto no hay ni presa ni construcción alguna, ni ruina que evidencie la antigua existencia de una ferrería.

7.- El Urederra pasa por diversos lugares del valle. Pero la ferrería no se puede hacer en el común, porque el común es Inzura y allí no hay altura para hacer una presa, ni se puede hacer carbón cerca.

 

Testigos de Aldunate

.- Martín de Iriarte, (Baríndano, 54 años)

1.- En Baríndano se sabe que DRB es dueño de los palacios de Ecala y San Martín.  Y sobre el Privilegio, se remite a lo que diga la Justicia.

2.-El Uiarra es río de verano. El Urederra es caudaloso y perenne. Nace en Baquedano comprenso en Améscoa la Baja en Ubago.


Río Urederra en Baquedano

3. Ubago es montuoso y áspero y no hay heredades fructíferas.

4.- Se remite a la Justicia

5.- La ferrería sería beneficiosa para el pueblo por la cercanía, consumo de frutos y trabajo para la gente.

6.- En el sitio previsto no hay presa. Cerca hay una pared con vestigios de tres ventanas. Ha visto diferentes pedazos de escoria. Tiene oído que los de Baquedano tuvieron allí su propia ferrería.

7.-El Urederra pasa también por términos de Gollano, Artaza y Baríndano. Si se intentase poner allí ferrería, se opondrían como los de Baquedano. Como término común queda Inzura, llano y alejado de donde se puede hacer carbón.

Esto sabe y no firmó.

.- Sebastián Sanz, (Baríndano)

3.- No hay en el sitio ni puede haber heredades fructíferas por lo montuoso y mala calidad de la tierra.

Al resto de  los artículos responde como el anterior.

.- Juan González de Ezquerecocha, (Baríndano, 43 años)

3.- Hace ocho o nueve años Martín Sanz, vecino de Baquedano, sembró allí y solo sacó cinco o seis almudes de alholva.

Al resto de  los artículos responde como el anterior.

Otros cuatro testigos de Baríndano, Zudaire y San Martín. Testifican lo mismo.

 

Testigos de Joseph Cuadrado,

.- Juan de Arteaga, (Gollano, 56 años).

1.- Desde que tiene memoria siempre ha sabido que Baquedano siempre ha tenido el término de Ubago como propio y privativo.

2.- También ha oído a muchas personas mayores que en Ubago los de Baquedano tuvieron una ferrería. Él mismo ha visto vestigios de piedras y maderas encajadas.

3.- Es público y notorio que Améscoa Alta y Baja tienen sus términos comunes distintos de los propios de los pueblos.

4.- Se remite a la merced y a la Justicia.

5.- Causaría graves daños a Baquedano  por el corte de árboles que habría que hacer, las hierbas y pastos consumidos y el paso de las caballerías.

.- Juan de Urra, (Larraona, vecino de Artaza, 60 años)

2.- Oyó a su padre que vio vestigios de una ferrería. Él también ha visto una pared de 23 varas de larga.

Al resto de los artículos responde como el anterior.

Otros nueve testigos de Gollano, Baríndano, Zudaire, Artaza y San Martín responden lo mismo.

.- Francisco de Lazcano, (Cegama, vecino de Zudaire, 39 años).

2.- Durante un año ha hecho carbón en Urbasa. Ha trabajado en una ferrería. Por orden de los regidores de Baquedano ha examinado el lugar. Toda la presa está hecha con “obra de manos de cantería”, abierta la peña y ha visto un paredón en la parte de abajo y maderas clavadas.

5.- La ferrería produciría mucho daño a Baquedano ya que se necesitan unas 150 cabalgaduras y “se suelen sacar 4000 cargas de carbón”.

.- Juan de Apeztegui (Erasun, 51 años)

2.- Trabajó en la sierra de Urbasa, residió en Baquedano y ha trabajado en ferrerías.

Ha visto el lugar, la pared y tablas.

5.- Causaría un gran perjuicio por las 150 caballerías y bueyes. Algunos pobres podrían trabajar a jornal.

.- Pedro de Elizalde (Erasun, 52 años)

2.- Trabajó en la sierra de Urbasa y residió en Baquedano.

Hoy ha estado con los regidores de Baquedano para ver el lugar. Hay vestigios de maderas y tablas para detener el agua y en el bocal y cequia ha visto un paredón.

5.-Gran perjuicio por las 150 caballerías. Solo se beneficiarían algunos pobres.

.- Diego de Goya, (Cegama, vecino de Zudaire, 52 años)

2.- Hoy ha visitado Ubagua con los regidores de Baquedano. Por haber trabajado en la cantería de algunas ferrerías, está seguro de que allí hubo edificio de ferrería.

5.- Responde igual que los anteriores

 

SENTENCIA

En Pamplona en Cortes, a 14/05/1684

Fallamos no haber lugar a lo pedido por el dicho DRB a quien le reservamos su derecho a salvo para el que lo tuviere como y cuando y contra quien tuviere le conviene”.

 

.- Apela Aldunate

1.- DRB es sucesor y legítimo heredero de la persona a quien se concedió el Privilegio.

2.- En el Privilegio no se diferencia entre terrenos propios y comunes de Améscoa.

Pide que se confirme la sentencia y expone nuevamente todos los argumentos. Además afirma que el privilegio que se concedió a D. Juan Fernández de Baquedano se dio en unas circunstancias muy distintas, anteriores a la “feliz unión deste Reyno con el de Castilla”

Aldunate presenta el testamento que hace Mosén Gonzalo Remírez de Baquedano, Merino mayor de Tierra de Estella, dueño del palacio de Ecala, en el monasterio de Santo Domingo, el 9/3/1424, por el que crea el mayorazgo.

Aldunate dice también que no se cortarán árboles fructíferos para pasto como encinas y robles. Las hayas, aunque son fructíferas, no  se computan como tales en el Valle y cualquiera puede cortarlas.

Además no se necesitarán 150 caballerías.

El privilegio es auténtico pues se ha sacado del Archivo de Comptos.

Los de Baquedano deberían presentar el suyo.

 

.- Responde Cuadrado

El perjuicio es cierto

Baquedano no necesita presentar su privilegio.

 

SENTENCIA

En Pamplona, a 24/02/1685: “Fallamos que debemos confirmar y confirmamos como bien y justamente  pronunciada”.

Cuadrado pide que en la sentencia se especifique que DRB no puede construir ferrería ni en Ubago ni en cualquier lugar del término de Baquedano.

En Pamplona, el 6/04/1685 la Corte declara que en la sentencia están comprendidos, no solo el término de “las herrerías viejas, llamado Ubago”, sino también todos los términos propios y comunes de Baquedano.

Aldunate pide que se anule esta declaración pero el 23/05/1685 se vuelve a confirmar.

 


AGRADECIMIENTO: Esta información me fue facilitada, en forma de apuntes, por Carmelo Urra Echávarri, que tomó las notas del litigio en el ARGN. Gracias a informaciones como estas y como otras que recibo, en forma de texto o de imágenes, puedo transformarlas en materia accesible para mejor conocer la cultura e historia de este valle.

[1] Esta concesión le había sido dada el 28 de septiembre de 1469 y le fue confirmada en 1479. 

 

Paco Ruiz, sus consejos y la hierba de los ballesteros

Paco Ruiz de Larramendi Leunda 

Francisco Ruiz de Larramendi Leunda (1937-2017), Paco Ruiz, sabía mucho de la sierra. No solo por los años que había vivido en ella, sino porque la amaba. Y contagiaba fácilmente ese amor por esa tierra indómita.


A lo largo de muchos años de amistad nos fue transmitiendo ese amor que él sentía en pequeñas dosis, de forma casi inadvertida. Y una parte del conocimiento en que se sustentaba.


Hoy, que nos vemos privados de poder envolvernos en sus nieblas, deleitarnos con sus crepúsculos y caminar por sus rasos y por sus hayedos, le añoramos a él y recordamos con cariño aquellos consejos para el camino que nos daba al emprender la andada.


Hace poco Juan Carlos Urra me envió una fotografía del eléboro, tomada en la Aldaia de Zudaire, y me vino a la memoria una experiencia que nos contó Paco al respecto habida con dicha planta. Y que nos sirvió de prevención, porque la veíamos con frecuencia, tanto en el hayedo como en terrenos despejados y resultaba bastante vistosa como para que tentase tocarla.


Eléboro en la Aldaia de Zudaire a final de febrero
 y a primeros de abril en Arratondo. Foto primera facilitada 
por Juan Carlos Urra y segunda, de archivo propio.


Nos contó Paco que, tras haberla manipulado en una ocasión, tuvo luego una serie de problemas cutáneos, derivados de haberse tocado cara y párpados con manos y dedos con los que había tocado la planta.


Efectivamente, el eléboro, eléboro fétido, (Helleborus foetidus), que esa es la planta en cuestión, es una planta perenne que crece en zonas de montaña, que puede alcanzar medio metro de altura. Y florece en invierno y en primavera.



Esquema morfológico del eléboro fétido

Es ligeramente tóxico para personas y ganado, aunque, por ingestión, no llega a ser mortal.


Se ha llegado a decir que su ingestión podía ser letal y es legendario su uso en el envenenamiemto de flechas y dardos, para que las heridas causadas por los mismos fueran agravadas por la ponzoña del eléboro y causaran la muerte. De ahí la denominación de “hierba de los ballesteros” o “de los arqueros”.


Imagen fantasiosa de un arquero inglés de longbow (arco largo) 
preparándose para impregnar de veneno una flecha.

La intoxicación sería producida por los glucósidos cardiotónicos que hacen efecto sobre el corazón y por las saponinas, que son tóxicas para el aparato digestivo.


La manipulación del eléboro y el contacto con la piel pueden causar irritación de la misma, llegando a producir ampollas.



 

Urbasa y el fitness del pito negro

Tocón de haya viejo muy empapado, recién trabajado
 por un pito negro con virutas de madera grandes y muy húmedas.
Foto facilitada por Carlos García Iñiguez.
 

El picamaderos negro, Dryocopus martius, se castiga de vez en cuando con duros y, aparentemente, frenéticos ejercicios sobre viejos troncos de árboles vetustos o tocones ya extintos en los hayedos de Améscoa y Urbasa. No lo hace para estar en forma, lo hace a fin de alimentarse.


Pito negro trabajando sobre madera seca, 
con lo que salta viruta menuda

Es el pájaro carpintero más grande de Europa, de 40/50 cm de largo y 60/70 cm de envergadura, de plumaje completamente negro, salvo un copete rojo en la cabeza de los machos y una mancha roja en la nuca de las hembras.

Se reproducen de marzo a julio. Construyen el nido en un hueco grande habilitado en el tronco de un árbol viejo y situado a considerable altura. La puesta es de tres a seis huevos, incubados por los dos miembros de la pareja, que igualmente se ocupan de su alimentación. Tras un mes de permanencia en el nido, lo abandonan.

Me dice Carlos que estos nidos son con frecuencia, aprovechados más tarde por mitxarros.

Es residente en el hayedo de Améscoa y Urbasa.

Es muy difícil llegar a verlo, pero no es raro oírlo cuando está en plena tarea de picar madera. Actividad a la que se dedica para alimentarse de insectos devoradores de madera que localiza en árboles viejos, perforando la debilitada estructura leñosa mediante su largo, duro y potente pico. Perfora la madera, la penetra y se alimenta de las hormigas y escarabajos que encuentra en su interior.

Mi amigo Carlos me ha remitido la magnífica foto que he reproducido en la entrada, que muestra un tocón, empapado por la lluvia, del que la madera se ha desprendido en virutas grandes, ante la actividad del pito negro.   


Menos tienen más y más tienen menos


Gutxik gehiegi dute, eta gehiegik gutxi dute

Toda circunstancia es oportunidad para el enriquecimiento

A lo largo de la historia de la humanidad ha quedado probado que, inexorablemente, tras conflictos, crisis y catástrofes, sea cual sea la causa y la duración, los ricos acaban siempre más ricos y los pobres acaban siempre más pobres.

 

Gizateriaren historian zehar frogatuta geratu da, ezinbestean, gatazka, krisi eta hondamendien ondoren, arrazoia eta iraupena edozein izanda ere, aberatsak beti aberatsago amaitzen direla eta pobreak beti pobreago.


Y provocar conflictos para lograr beneficios rápidos parece haberse convertido en una maniobra rentable que empezamos a ver en este siglo XXI. Y que está en pleno apogeo en este año de 2026.   

Lo que está contribuyendo al efecto que denuncio en el título de esta entrada. Y lo denuncio, porque, aunque no es tarea de este blog, me queda vergüenza suficiente como para hacerlo.

Ya los economistas hablaban del "efecto Mateo", por lo que decía San Mateo, en la parábola de los talentos que menciona en su Evangelio: "Porque a cualquiera que tiene, se le dará, y tendrá más; pero al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará". Y explicaban así la progresiva acumulación de riqueza en manos de unos pocos y el progresivo empobrecimiento del resto.

En estos momentos parece haberse dado un paso más. Y es el de generar varios conflictos, con víctimas directas e indirectas, con un empobrecimiento general de millones de personas para el enriquecimiento de un ramillete de individuos o de empresas.

Ahí lo dejo, al menos para la reflexión.


Hay una brecha que suprimir, no que ensanchar


 

Gollano, 1665. Lo de "untar" a la justicia viene de antiguo

La Justicia no ha sido nunca ciega en la Historia

Los Baquedano del Palacio de Gollano tenían una larga tradición de roces, por decisiones arbitrarias varias y desavenencias con los vecinos del lugar, donde no residieron nunca de forma continuada. 


Uno de los miembros de esta saga, Antonio de Baquedano y Ozta, Señor de los Palacios de Gollano, Lácar y Olcoz, había casado con Ana María de San Cristóbal y Ballesteros. De su matrimonio, tuvieron como hijos a: Ana María (1644), Teresa (1646), Fernando (1648), Juan (1652), Catalina (1654), Josefa (1656), Andrés (1658) y estando embarazada de Diego Antonio, en 1660, falleció el progenitor, Antonio de Baquedano.


En marzo de 1665,  Ana María de San Cristóbal, pidió  para su hijo Fernando, menor de edad todavía, la jurisdicción civil y criminal del lugar de Gollano, para lo que aportó como "argumento" 700 ducados.


Se aprovechaban de la política seguida para la recaudación por la Hacienda Real en Navarra, mediante la venta de cargos, títulos, oficios y privilegios. Y se recaudaba tanto o más, por el pago que hacían por las concesiones los que las solicitaban como por los pagos que hacía los que las rechazaban para conseguir que no llegasen a producirse o que se retirasen, una vez producidas.


Había, en este caso concreto de Gollano, un lamentable precedente, y precisamente se había producido en la concesión real a Fernando de Baquedano, abuelo del menor, para el que se hacía la petición. A su abuelo, reitero, dueño y señor del Palacio de Gollano, se le había otorgado por concesión real “la jurisdicción baja y mediana del Estado de Hijosdalgo de dicho valle de Amescua la Baja, habiendo ofrecido servir a Su Majestad con 2.000 Ducados”. Esto ocurría en 1630 y era un sólido "argumento" para apoyar su petición.


A lo que se opuso el Valle de Améscoa Baja y afirmó que su alcalde se responsabilizaba de la jurisdicción baja y mediana sin necesidad de ‘otra persona alguna’. Y el Rey retirò la concesión. Pero para que el Rey retirara la concesión, el Valle debió "ofrecer servir a Su Majestad  con 2.500 Ducados porque no tuviese efecto la gracia hecha al dicho D. Fernando de Baquedano’. Esto ocurrió en mayo de 1630.


Dibujo fantasioso del Palacio de Fuerte Gollano

Volvemos pues a la petición de Ana María de San Cristóbal para su hijo Fernando. Se repetía la petición 35 años después, pero con una “untada” menor. La viuda y su hijo no tenían derecho alguno a optar a la jurisdicción civil del lugar de Gollano, pero habían puesto 700 ducados en la balanza del Consejo Real de Navarra.

Y el Valle tuvo que aportar un "argumento" de 600 ducados para negarse al caso de Gollano y 1.500 Reales más para conseguir que la expresa prohibición se haga extensiva a todos los lugares del Valle. 


Ya existía un precedente en el intento de José Remírez de Baquedano, en 1621 en ser tratado como Señor de San Martín, en que tras la oposición de los habitantes del lugar, obtienen éstos sentencia favorable, en 1623, por la que ‘de aquí en adelante, no se intitule ni llame, Señor de San Martín, por escrito, ni de palabra’.

En definitiva, la petición no era razonable y debìa ser rechazada, pero para que fuera rechazada y todo quedase como estaba, todos los vecinos del Valle tuvieron que pagar. Aún teniendo razón. El único que salió ganando fue la Hacienda Real, que cobró a los que tenían razón por tenerla.


Por terminar. Fernando de Baquedano y San Cristóbal, (Lácar, 1648), nunca vivió en Gollano. Contrajo matrimonio en 1671 con Francisca de Rada y Azpilcueta. Se avecindaron en Estella. En 1686 fue acusado, junto a otros vecinos y jurados, de abusos en el ejercicio de sus cargos. Falleció en 1708. 


De su matrimonio con Francisca de Rada nació José Antonio de Baquedano y Rada, I Marqués de Fuerte Gollano. Pero de eso hablaré en otra ocasión.






 

El amescoano que quiso traer bisontes de América

Hace más de 400 años 

Juan de Eulate observa por primera vez los "cíbolos".


"Cíbolo" (1) es el nombre que dieron al bisonte los colonizadores españoles cuando lo vieron por primera vez en Nuevo México. No sabían de qué se trataba, era un animal que no era ni vaca ni buey, pero que tenía “joroba de camello”, “barba de chivo” y “cola de caballo”. Se trataba del bisonte, pero el vocablo “bisonte”, no llegó hasta 1775. Los ingleses, le llamaron buffalo, equivocadamente, porque el búfalo solo vive en África y en Asia. Y de ahí Buffalo Bill.  Pero un búfalo no es un bisonte. Entre tanto, en castellano, era el "cíbolo".

     

Y el amescoano que se empeñaba en capturar ejemplares jóvenes y pretendía traerlos a España para recría era Juan Álvarez de Eulate, nacido en Eulate en 1583, Señor de los Palacios de Eulate, Gobernador de Nuevo México, un territorio entonces con una extensión no mucho menor que España y hoy formando parte de Estados Unidos.


Simulación de un mapa antiguo de Nuevo México en el siglo XVII

No había cumplido nuestro protagonista los cuarenta años de edad y había dejado en Eulate, a su mujer y a tres hijos y emigró. Con papeles y con puesto de trabajo, el ya mencionado.


Pero de su biografía, que da mucho de sí, hablaré en otra ocasión. Ahora me limitaré a su iniciativa con los cíbolos, quizá la primera en el mundo de un hombre blanco en pro de la recría y domesticación del bisonte.


Y no le faltaban razones. Había comprobado que el cíbolo reunía una serie de cualidades muy importantes, que ya eran muy valoradas por los naturales de aquellas tierras. Si aquí decimos que "del cerdo se aprovechan hasta los andares", del bisonte en el siglo XVII en Nuevo México "se aprovechaban hasta los cagares". Y lo explico.


 En América no había bovinos, ovinos, caprinos, equinos ni porcinos antes de la colonización. En una palabra, no existía ganadería. El único contenedor de proteínas animales de envergadura, su peso oscila entre 600 y 1.000 Kilos, era el bisonte. Por un lado, había manadas con cantidades ingentes de ejemplares en ciertas zonas del territorio que podían ser objeto de caza.


 Los nativos consumían su carne y grasa y aprovechaban su sebo y manteca. Usaban su piel, de una calidad inmejorable, que secaban y curtían para sus viviendas y sus ropajes. Usaban igualmente la lana velluda de sus jorobas. Utilizaban los tendones como hilo y como cuerda  para coser tejidos, pieles y tiendas. También para confeccionar sus arcos. Y sus vejigas y estómagos, una vez preparados, como contenedores, para transportar agua en largas travesías por las llanuras. De todas estas aplicaciones del "cíbolo", tomó nota Eulate, que venía de zona ganadera y se interesó por la especie. 


Y explico lo de los "cagares", que no era una guasa. En grandes zona de Nuevo México, la madera escaseaba, y los bisontes abundaban, lo mismo que sus excrementos. Los indios dejaban secar los excrementos y los utilizaban como combustible en las hogueras. El bisonte solo consume pasto y hierba. Su excremento es fibra vegetal digerida y compactada. El sol la deshidrata y las bacterias causantes del mal olor mueren. Al quemarse, el olor es un aroma herbáceo similar al heno quemado. Produce una llama clara y poco humo. Los nativos recogían excrementos secos que encontraban y los guardaban en bolsas de cuero. Hay que tener en cuenta que, en las grandes llanuras llegó a haber más de 50 millones de bisontes.


Imagen esquemática del bisonte con 
sus aprovechamientos básicos en la época
 


Eulate hizo construir en Santa Fe unos corrales de gran solidez, con troncos de pino. Pretendía estabular los cíbolos que capturase.


Organizó después, en octubre de 1619 una gran expedición que salió de Santa Fe hacia el Este. Llevaba soldados de cuera, guías nativos y cientos de caballos de repuesto. Iban bien equipados de hombres, armas y víveres, a fin de capturar ejemplares vivos.


Se adentró en lo que se llamaba y se llama el Llano Estacado, porque era como una llanura infinita sin un solo árbol, donde la única referencia eran las estacas que los españoles clavaban para no perderse (de ahí el nombre de Llano Estacado). Es una meseta inmensa con una altitud media entre 900 y 1.500 metro s.n.m. y se encontró allí con un “mar de bisontes”.



Imagen del "mar de bisontes" 
que pudo contemplar Juan de Eulate

Pero los bisontes adultos no se entregaban cuando se intentaba enlazarlos y apartarlos, y embestían y derribaban a los caballos, que resultaban heridos y muertos en gran cantidad en los intentos de captura.


Al ver esto Eulate, optó más por capturar a los añojos/terneros y logró llevar bastantes hasta Santa Fe. Pero sobrevivieron pocos, por falta de leche, por el agotamiento del largo viaje y por el estrés de la separación de sus madres y del rebaño.



Representación gráfica del fracaso de la iniciativa con la captura 
de una cantidad reducida de crías de bisontes.


Por otro lado, los franciscanos, intrigaban cerca del Virrey a cuenta de los cíbolos. Le acusaban a Eulate, con fray Esteban de Perea a la cabeza, de someter a los nativos a largas jornadas de caza, solo para su beneficio personal, pues comerciaba con la manteca y la lana de los cíbolos. Le acusaban de creerse por encima de las leyes divinas al intentar "enmendarle la plana a la Creación queriendo domesticar a una bestia que Dios había hecho salvaje”.

 

Eulate se los había enajenado desde su llegada, porque permitía a los nativos mantener sus rituales y tradiciones con tal de que pagasen sus impuestos. Y prefería a un nativo idólatra con dinero que a otro cristianado pobre. Y varios líderes indígenas testificaron en favor de Eulate y en contra de los franciscanos, acusándoles de someterles a castigos corporales y a trabajos forzados.

 

Pero sobre estas disensiones socio-religiosas entre Eulate y los franciscanos de Nuevo México, muy amenas por otra parte, pienso escribir en el blog una entrada dedicada.  

 

El proyecto de Juan de Eulate de traer el cíbolo o bisonte y domesticarlo fracasó. Ni siquiera llegó a transportarlos, lo que hubiera sido un problema tal como eran los navíos de la época. Y, finalmente, no sabemos si esta especie se hubiera adaptado a otro clima y a otro hábitat.


Pero empleó una parte de su vida en la tarea, que no creo que le produjera grandes beneficios, como decían los franciscanos. Y ahí quedó el intento del primer europeo, amescoano por más señas, de domesticar, el cíbolo o bisonte americano. 




         (1) El origen de este vocablo está en Cíbola, el nombre de una de las “siete ciudades de oro”, a las que se atribuían grandes riquezas y tesoros, de la leyenda medieval que crearon siete obispos españoles o portugueses, en una tierra igualmente legendaria situada al Oeste de la península, tras la invasión musulmana. Tras la llegada de Colón a América, fray Marcos de Niza, fraile franciscano, revivió y alentó esta creencia, situando su posición al noroeste de Nuevo México y dando lugar a varias expediciones ya en la primera mitad del siglo XVI.

Y lo único que encontraron, en cantidades enormes, fue esta especie animal, para los colonizadores desconocida, y le dieron el nombre de la “ciudad de oro”, “cíbolo”.