Me decía Patxi Ruiz de Larramendi en agosto: "Si el año pasado hubo sequía, este año da miedo".
Y acertó, desgraciadamente.
Afirmaba yo en agosto pasado, en este mismo blog, que el sol no ha cambiado sus hábitos. “Pero nosotros hemos descuidado todos los filtros, toda la cubierta que nos protegía de la fuerza viva del astro rey. Ese tejado, esa sombra que nos resguardaba de la fuerza que él, por sí mismo, no puede regular”.
Según el informe PISA, en algunos casos y zonas fallan los alumnos en "comprensión lectora". Somos los adultos los que realmente fallamos en comprensión lectora.
Leemos muy bien las noticias catastróficas que se produjeron ayer (inundaciones por trombas de agua cada vez más frecuentes y más fuertes, aludes que barren pueblos enteros, incendios que calcinan miles de hectáreas, pero no leemos en absoluto las medidas de prevención que no se tomaron, ni las que quedan por tomarse (si es que estamos a tiempo) y, sobre todo, ignoramos las causas que provocan toda esta radicalización de la climatología.
Pero no voy a sermonear más, entre otras razones porque sirve de muy poco. Por eso me limitaré a proporcionar datos que, independientemente de poner de manifiesto el daño que causan a un sector de la sociedad, el primario principalmente, debieran ponernos los pelos como escarpias porque son un avance de la que se nos viene encima. A nosotros y a nuestros hijos y nietos.
Y obligarnos a tomar conciencia.
Ya estaba yo siguiendo los datos y mis amigos, Javier Echeverría y Juan Carlos Urra me los han ido actualizando. Con esa información, procedente de Confederación Hidrográfica del Ebro (Estación meteorológica Otsaportillo y Estación de aforos en el Urederra en Baríndano) y Meteorología y climatología de Navarra, Aemet (Estación Manual de Larraona), más los propios de las mediciones de Juan Carlos, puedo afirmar que hemos vuelto a establecer una nueva marca.
Sospecho y, muy fundadamente, que hemos tenido, en el conjunto territorial Améscoa-Urbasa, el verano más caluroso y más seco desde que hay datos.
Como he adelantado, los datos que presento son solo de los seis últimos años. En lo que concierne a temperaturas me pasa Javier Echeverría la siguiente tabla comparativa para Urbasa:
Para una mayor o menor temperatura media del verano, es decisivo el comportamiento térmico de septiembre. Si se mantiene cálido, refuerza la media de los meses propiamente veraniegos, julio y agosto. Y eso ha ocurrido este año y la resultante es una media muy alta. Excesiva. Excesiva y dañina.
Y anunciada. No precisamente esta, ni así, ni aquí, ni de esta manera. Pero nos lo vienen avisando. Hace años, décadas, que nos vienen advirtiendo que el clima está cambiando. Y a peor.
La combinación de temperatura media más alta con precipitación más baja, para un territorio al que se llevaban tradicionalmente rebaños de ovino a herbajear en sus pastos desde otras latitudes de Navarra, debería hacer reflexionar.
Para los diezmos de principios del siglo XVII, se estimaron en unas 70.000 las cabezas ovino que podían llegar a estos pastos en el verano.
Si el paraje de la fotografía conserva el nombre de "Majadas de Sesma" (otro próximo es llamado "Majadas de Allo"), es porque, durante un tiempo vinieron ganados menores de Sesma, a cambio de un pago, a gozar "de yerbas y aguas" a esos términos durante el estío.
Y era ese un rendimiento que los amescoanos obtenían de sus Limitaciones, muy cotizadas, junto con Urbasa, en el mundo ganadero en los veranos.
Pero ha transcurrido el tiempo y nuestra actividad, la actividad humana, ha empezado a interferir en el clima.
El sol no ha cambiado sus hábitos. Nosotros sí. Hemos ido dañando los filtros, la cubierta que nos protegía, que moderaba la fuerza ejercida por el sol sobre nosotros y nuestra tierra. Y al perder esa protección hemos roto el equilibrio de sus efectos, que empiezan a ser devastadores. Y, pese a conocer las causas, no las hemos frenado o no lo hacemos en cantidad suficiente o no nos damos la prisa suficiente.
Y en cuanto a las energías limpias que serían la alternativa, todavía nos seguimos "poniendo estrechos" con las instalaciones. A todos nos gustan las energías verdes, pero que los aerogeneradores, macroplacas solares o multibaterías los pongan en otro pueblo por que en el nuestro o en las proximidades, "provocan impacto ambiental".
Si en Urbasa, el trimestre se ha hecho totalmente veraniego, sin ningun alivio en el mes de septiembre, lo mismo ha ocurrido en el valle. En Larraona se recogieron 13,3 litros, pero de ellos, 10 lo fueron el 29/09, día en que se maquilló un poco la estadística. Y las temperaturas mínimas, a 770 metros de altitud, solo bajaron de 10ºC dos días en todo el mes.
No le anduvo a la zaga Zudaire en precipitaciones, donde en todo el trimestre, se recogieron 29 litros, 10 de ellos en septiembre, según los datos de Juan Carlos Urra.
Esa sequía prolongada ha provocado una otoñada prematura en los árboles. La foto que acompaño muestra el efecto producido en un bosque de robles de Zudaire.
Con respecto al río Urederra, la influencia de las precipitaciones no es directa, porque el acuífero de Urbasa es un gigantesco embalse que, me explica Javier Echeverría, mantiene siempre una gran reserva y actúa como regulador. Y alcanza siempre, en su boca de Ubagoa, un nivel suficiente, como para mantener un vertido mínimo al río. Obviamente, cuando se producen precipitaciones, y más si son copiosas se concentran en un corto espacio de tiempo, el caudal asciende fuertemente y hace subir la media del verano, como puede verse en los años 2023 y 2024.
Conclusión
El cambio climático no es una novedad. Los científicos vienen hablando de él desde hace décadas. Y los no científicos también.
En Arantzaduia 94 (Taller de Estudios Amescoanos/Ameskoar Ikerketa Mintegia), organizamos el sábado 14 de octubre de 1995 una charla-coloquio en Zudaire sobre el tema: ¿Está cambiando el clima? El conferenciante fue José Ignacio Álvarez Usabiaga, Director del Centro Meteorológico Zonal de San Sebastián.
Avisos cercanos hemos tenido y lo digo para los desmemoriados. El 4 de julio de 2018, jueves, a las 4:30', un tornado, con fuerte viento y lluvia, granizo y tormenta, se produjo sobre la Sierra de Entzia, zona de Legaire, a muy escasa distancia de la Pared de Limitaciones. Con 72 Hectáreas de hayedo afectadas y un total de 18.000 metros cúbicos de madera arrancada.
Hayas tumbadas en Legaire (Entzia) por el tornado de 2018
Fotografía cedida por Pablo Núñez.
Los científicos siguen avisando. Algunos países siguen firmando resoluciones en las que creen, pero que no llegan a cumplir. Otros se niegan a firmar esas resoluciones. Y aún peor, empiezan a proliferar las ideologías que no creen que exista el menor riesgo y que no hay que tomar medida alguna.
Entre tanto, los primeros perjudicados por las consecuencias son los de siempre, pero ¡cuidado! el cambio climático no tiene fronteras.
NOTA: Aunque es poco serio decirlo en los seis primeros días de octubre ya ha llovido, en Améscoa y en Urbasa, más que en julio, agosto y septiembre sumados. Pero eso no da solución al problema.
Más sobre el tema Cambio climático en Améscoa y Urbasa en este blog:
https://www.amescoayurbasa.com/2026/08/el-sol-no-ha-cambiado-sus-habitos-sus.html
https://www.amescoayurbasa.com/2025/11/amescoa-y-urbasa-efectivamente-baten.html
https://www.amescoayurbasa.com/2025/10/amescoa-y-urbasa-cierran-octubre-con.html








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