Pintura que representa a Fernando VII, gravemente enfermo en sus últimso días, con su hija Isabel, heredera de la corona, y a su hermano, Carlos, que no acaba de aceptar verse excluído de la sucesión.
Lo que nos hicieron pasar los Borbones en la Edad Moderna
A Carlos IV no le gustó nada que los ciudadanos franceses decidieran cambiar su sistema político y le gustó menos aún que, durante ese proceso, resultase condenado a la guillotina su primo Luis XVII en 1793.
Decidido a intervenir en corral ajeno, les declaró la guerra e invadió el país vecino con sus tropas, mal aconsejado por un valido imberbe.
Unos cuantos amescoanos fueron obligados a luchar en algo que les era ajeno y algunos no volvieron.
A los franceses no les gustó nada la intrusión y el monarca inútil y su valido Manuel Godoy, debieron firmar concesiones vergonzantes para que las cosas no fueran a mayores.
Años más tarde aún sería peor. A los franceses se les subió el pavo y se invirtieron los términos. Y estas tierras, fueron elegidas por los estrategas de lo bélico para resistirse a esa invasión y de nuevo fuimos escenario de guerra, pillaje, saqueos, miseria, dolor y muerte.
Y así estábamos cuando se fueron las tropas de Napoleón derrotadas, aunque aquí no repartieron dividendos por la victoria.
Pero no se había acabado la juerga y nos tocaron los Borbones de nuevo y de qué manera.
¿Qué Borbones nos tocaron esta vez?
Fueron Fernando y Carlos. El primero, Rey; el segundo, Pretendiente.
Carlos IV, padre de ambos, había embarazado 24 veces a su esposa, pero solo siete de los nacidos sobrevivieron a la infancia, y de ellos, tres varones: Fernando, Carlos y Francisco. El mayor sucedió a su padre al fallecer este, y fue coronado como Fernando VII.
Como rey y como persona fue una verdadera calamidad. Me atengo a lo que dicen de él todas las crónicas históricas. Hay verdadera y total unanimidad.
Se casó cuatro veces, dos de ellas con sobrinas suyas. Con 46 años y la salud ya mermada, tuvo a su hija Isabel y, con el beneplácito del gobierno de su tiempo, acordó que le sucedería en el trono.
Con esta decisión, se le cayeron los palos del sombrajo a su hermano Carlos María Isidro que, con cuatro años menos, gozaba de buena salud y, sobre todo, era su heredero hasta el nacimiento de la niña y esperaba la corona real.
Y aquí tenemos a dos Borbones, hermanos de padre y madre, enzarzados por la corona. Pero, Fernando VII se salió con la suya y con ayuda del gobierno liberal, confirmó como heredera a su hija y como regente a su esposa y madre de la heredera. Y aquí empieza lo que nos incumbe.
Muere Fernando VII y nace el Carlismo
En estas, se muere Fernando VII con 48 años el 29/09/1833 y su hermano Carlos, se proclama rey como Carlos V 48 horas después. Y ya tenemos una guerra civil.
En diciembre de ese mismo año, Zumalacárregui es nombrado Jefe del bando carlista. Y, como ya parece hábito en brillantes estrategas militares en condiciones de inferioridad numérica, escoge las Améscoas como refugio y cuartel general.
Ya en diciembre de 1833, tras un choque con las columnas cristinas se cita que decidió "retirarse ordenadamente a las Améscoas, donde estableció su refugio inexpugnable". No solo el de Ormaiztegi, se acuarteló aquí y frecuentó con sus tropas la zona, sino que el propio Borbón que aspiraba a la corona, "El Pretendiente", ya pernoctaba en Eulate el 15/07/1834, nada más llegar de Francia.
Las trágicas consecuencias de esta estrategia.
Repito: Se incia una guerra civil en España y el que se proclama rey pernocta en Améscoa nada más llegar de Francia, algo que no hará una sola vez, sino que repetirá en Eulate, Baríndano, Gollano y en el Palacio de Urbasa.
Y, para caer mejor al gobierno cristino en el poder, el jefe militar del ejército de "Carlos V" se establece en las Améscoas. Aunque sea a salto de mata.
Esto es poner a nuestro valle en el degolladero, no solo porque era una autodeclaración de complicidad absoluta con el enemigo, pero impuesta por el "Pretendiente" y por el "Generalísimo" que, por mucho que gozasen de las simpatías locales, estaban provocando un auténtico drama. Pero ellos no vivían aquí y los que aquí vivían no sé si eran conscientes de los riesgos.
Y la pequeña batalla de Artaza de 1834 precipitó los problemas. Ocurrió el 31 de julio de ese año y en ella se vieron implicados cerca de 10.000 soldados, según las crónicas, 1.500 por el lado carlista y más de 7.500 por el bando liberal.
Puede leerse en el parte de guerra de los primeros "que batieron al orgulloso Rodil (general enemigo)", "que le causaron un crecidísimo número de muertos y heridos ... y dejaron aterrados a los impíos defensores y partidarios de la usurpación".
El parte de guerra del bando cristino se habla de que su "Quinta División venció, derrotó y dispersó a más de 5.000 combatientes acaudillados por Zumalacárregui, Villarreal, Eraso y otros facciosos, persiguiéndolos en todas direcciones, hasta que la noche y la tempestad de agua que sobrevino, puso fin a esta feliz jornada". Y afirma que pernoctó allí mismo con sus tropas para "aprovechar el terror impuesto a los fugitivos".
A partir de esa fecha y en un momento en que varias enfermedades de carácter epidémico pululaban, soldados de unidades de procedencias diversas, no solo de España, sino voluntarios franceses e ingleses, entraban y salían en el valle en una cantidad que quintuplicaba la población local y en unas condiciones de higiene lamentables.
La epidemia de cólera de 1934 en Améscoa.
Ni la "batallica de Artaza de 1834" causó los muertos que decían los carlistas, ni fue una feliz jornada como la calificó Rodil, general cristino, pero sí causó muertos civiles amescoanos a noventa días vista y muchos.
Porque desde esa acción no dejó de haber tropas de muy diferentes procedencias, que se avituallaban en las fuentes y lavaderos públicos, que entraban en las huertas a llevarse lo que les permitían o no y que hacían sus necesidades donde sus esfínteres estaban más apremiantes. Este turismo de guerra era de alto riesgo y la salud local lo llevó mal.
El cólera morbo o morbo colérico.
Es una enfermedad producida por un bacilo , cuyo contagio se produce por ingestión de agua contaminada por heces. Aparece repentinamente y genera una deshidratación rápida en forma de vómitos y diarreas.
Producía la muerte en un 25/50% de los afectados en un plazo de 8/10 días. Había un desconocimiento total sobre la enfermedad y sobre su tratamiento.
Entró en España por vía marítima, por puertos de Andalucía y Galicia en agosto de 1833.
En las partidas de defunción de los Libros Parroquiales, se anota y reconoce en algunas ocasiones, pocas.
¿Qué ocurrió en Améscoa?
Es difícil precisar el número de fallecidos a causa del cólera, porque he copiado mis notas de las partidas de defunción parroquiales, que se basaban en lo que dijera el médico, si es que al fallecido llegaba a verlo alguno con esa cualificación o, simplemente, había tenido esos síntomas, fáciles de reconocer. Trataré de interpretar mis apuntes de fallecidos en 1834:
.- Aranarache: Mueren 18 vecinos en el año, de ellos 13 entre julio, agosto, septiembre y octubre. Aunque no se menciona la causa la concentración de muertes en pocos días y las fechas en que se producen me dejan pocas dudas sobre la motivación.
.- Artaza: Solo se menciona un caso, el 22/11. "Estebania Dìaz, se dio sepultura a su cadáver en el Campo Santo por haber muerto del cólera". Pero hasta esa fecha y desde el 12/07 hay anotados 14 fallecimientos, número excesivo en el resto de años.
.- Baquedano: El primer fallecimiento parece ser el de Fermina Echeverría, el 2/10 y se entierra en el Campo Santo. Mueren en ese mes hasta el día 24/10, 13 personas más y son enterradas todas ellas en el Campo Santo, a excepción de Don Miguel Francisco López, Abad de esa parroquial, que supongo se empeñaría en que le dieran tierra en la iglesia y así se hizo, pero fue la excepción. Ahora bien, una vez consideraron terminada la epidemia, olvidaron el sentido común y volvieron a los enterramientos en el templo.
.- Baríndano: 13 fallecidos entre 24/09 y 14/10. El primer fallecido es Don Matías Sáez de Jáuregui, Abad de Barindano, 64 años. Este y los cuatro siguientes se entierran en la iglesia. El 6/10, muere Juan Martín Baquedano y se anota ya "que fue enterrado en el pórtico de esta Iglesia". Y en el pórtico se les da tierra a los siete que fallecen en los siete días siguientes. El 25/11 se hace mención del Campo Santo.
.- Ecala: 8 fallecidos entre el 17/10 y el 31/10. uno de ellos, "Babil Sayez, natural de Peralta, Voluntario de 4ª Compañía, 2º Batallón". No hay mención del cólera pero la densidad de muertes, 8 en 15 días, me parece suficientemente significativa como para asociarlas a la epidemia.
.- Eulate: El 22/09 fallece José Ruiz de Galarreta por "morbo colérico". El 30/09 fallece D. Gerónimo García de Albizu, por "morbo colérico" y "a su entierro solo asistió el cabildo de Aranarache por motivo de la peste". El 5/10 fallece Mª Teresa de Albizu, por "morbo colérico". "Su cuerpo fue sepultado en el Campo Santo que se ha hecho en el lugar de Eulate, en el término llamado Idiondo". Parecen acabar las muertes por cólera a mediados de noviembre, con un saldo final de unos 18 o 19 fallecidos, aunque me queda la duda de si pudieron ser más porque no hay mención de ningún menor entre los finados y pudo ocurrir que, simplemente, se ahorrasen el apunte.
En camposanto, en recintos a campo abierto. Moderno. Todavía sin ataúdes.





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