Améscoa 1600-1900. Morir en accidente laboral.

La pintura representa un accidente por atrapamiento entre tronco cortado y árbol próximo.
Pintura que simula la muerte de Carlos de Zubeldia, 1797, por aplastamiento "de un árbol cortado contra otro sin cortar".


 Améscoa, una tierra dura para ganarse la vida
  

 Tardaron en crearse los primeros asentamientos humanos estables en nuestros valles. Pero las posibilidades ganaderas a la vez que la riqueza forestal, acabaron por compensar la pobreza del suelo y la dureza climática. 

  Sea como fuere, todas las actividades necesarias para la vida requerían un trabajo duro y de riesgo. Podíamos establecer hipótesis razonables sobre esos riesgos y hacerlo con acierto. Pero hay algo mejor. La consulta de los Libros Parroquiales, concretamente los de Difuntos y tratar de conocer a través de los mismos qué causas de muerte se citan como relaciondas con la actividad laboral humana.

  Como he dicho en más de una ocasión, durante unos años y en las pocas horas que nos dejaban libres nuestras ocupaciones familiares y profesionales, tuvimos acceso a estos archivos. Y aprovechando nuestras estancias en Améscoa, fuimos copiando datos de interés para la microhistoria del valle. De aquellos apuntes, extraigo algunos sucesos relevantes que están relacionados con el tema que hoy abordo. 


Las causas de muerte en nuestros accidentes de trabajo

(1.600 a 1.900)

  La principal causa de mortalidad era la producida por contusiones fuertes, o muy fuertes o muy desafortunadas. 


El dibujo representa la caída de un campesino por fractura de la rama en que se sustentaba,
Caída de un árbol por rotura de rama de apoyo, sobre un suelo 
rocoso con golpe en el cráneo y muerte inmediata



  Las caídas desde árboles. 

  Y como esto es muy general, diré que la caída de árboles era una de las causas más citadas. Siempre se trata de varones, pero de edades muy variadas. Ocurre en muy distintas épocas del año y por las fechas de los óbitos no se puede establecer una clara mayoría en una u otra estación. 

  Rara vez se especifica qué estaban haciendo subidos en el árbol del que cayeron, ni se concreta la especie del árbol (por lo que no sabemos si fue en la huerta o en el bosque). 

  Es evidente que la inscripción de defunción no pretendía aclarar todos estos conceptos, ni nosotros, al tomar apuntes, anotamos todo lo que allí se decía, pero hasta ahí llegamos. 

  En cuanto a las posibles actividades que se pudieran realizar, están: las de saquear nidos, capturar mitxarros, varear el pasto, cortar ramas para hacer leña o carbón. 

  Las caídas de peñas, de pasos elevados. Los mismos comentarios que en el caso anterior, aunque aquí sí hay mención de alguna mujer. Aunque no queda claro, estas caídas parecen más asociadas a las actividades pastoriles. 

  Las caídas de ramas y de árboles. Derivadas o no de actividades forestales o simplemente accidentales 

  Trabajando la tierra. Con frecuencia se trabajaban las parcelas propias por gentes que estaban mermadas de fuerzas o de salud, bien sea por alguna dolencia o por la edad. Y esa confianza ...

  En desplzamientos cortos. Lo que hoy llamamos "in itinere". Desplazamientos cortos eran para nuestros antepasados ...

   En obras comunales o tareas de auzolan 



Algunos accidentes reales que sucedieron 


  1604 (Eulate). 7 de Octubre. Fallecen en él Pedro de Artaza, zapatero, y Maestre Juan de Tigeras, fontanero montañés, cuando estaban reparando la fuente, no se dice cuál, pero sí la causa: «los cogió un terrón de tierra debajo y murieron sin confesión». 


La pintura representa el accidente en que dos hombres han sido  aplastados por desprendimiento de tierra mientras reparaban la fuente
Pintura que simula el desprendimiento de tierras que 
ocasionó
 la muerte de dos personas que reparaban la fuente de Eulate.


  1626. (Eulate). A finales de septiembre, fallece Martín Pérez de Albizu, vecino de Eulate. Dice la anotación que es «mozo libre, pariente de la casa de Joan Sáez de Jáuregui» y «fue su suerte que andando pastor en los términos del lugar de Larraona, cayó de unas peñas y allí murió, sin que tuviese lugar para recibir algún sacramento». 

  1631. (Eulate). 7 de noviembre. Honras por Mateo de Cegama, vecino de Eulate. «Murió en el monte de una caída del alto de un robre», con 20 años de edad.

  1660. (Aranarache). 22 de julio. Honras por María Sanz, mujer de Joan Ruiz de Zuazu. «Desgraciadamente, pasando por junto a una sima, antes de amanecer, por tener el cargo de los bueyes su marido. Y aunque se han hallado vestigios ciertos de que está allí, no ha habido medio para sacarla, habiendo hecho todos los remedios posibles, por la grande hondura de ella». 

 1699. (Eulate). 25 de febrero. Honras por Pedro de Murguialday. «Fue hallado muerto en el monte. Levantó su cuerpo la Justicia y según las señales e información recibida, andando cortando un roble, al caer, le dio en la cabeza, de lo que parece murió. Era hombre virtuoso y de buenas costumbres». Estaba casado con María de Zudaire. 


Un campesino va a ser impactado gravemente por una rama vieja y pesada de haya.
Desprendimiento de una rama grande y vieja que
 va a impactar sobre la persona posicionada debajo
 y causarle muerte.

  1716. (Eulate). 18 de enero. «Juan Pérez de Eulate, menor, fue hallado muerto en los montes de Urbasa, en el paraje llamado Ebisoa, en el camino que van al Puerto de Olazagutia. [Había ido] a enseñar el camino hasta el Puerto de Olazagutia a Don Hipólito de Eulate y sus criados, con un mal tiempo, [el] 15 de enero, y a la vuelta hacia casa, dio cuenta a Dios. Levantó [su cuerpo] la Justicia de la Casa de Urbasa, [de la] que en este tiempo se hallaba ausente el Alcalde de Urbasa y, en su lugar, Sebastián de Hugarte y el Escribano Diego Antonio Díaz de Jáuregui, con reconocimiento del Maestro Cirujano Thomás de Unzueta y no se halló señal ninguna con que se podía juzgar que le mató ninguno con cosa alguna. 



Un hombre yace desfallecido en un sendero cubierto de nieve.
Representación de lo ocurrido con personas que se desplazaban
 a pie  por terrenos conocidos y eran sorprendidos por fenómenos atmosféricos imprevistos.


  1752. (Eulate). Honras por Martín Sáez de Jáuregui, de 55 años. «Murió sin recibir sacramento alguno por haber caído de un árbol». 

  1756. (Gollano). 19 de febrero. Honras por Blas de Urra, marido de Ángela Ros, vecinos ambos de Gollano. «Murió en Ecala, de resultas de haber caído de una peña, junto a dicho lugar. Según el informe de Don Agustín Basterra, recibió los santos sacramentos e hizo su testamento ante el citado Agustín Basterra, que era Notario Apostólico». 


Un hombre tropieza y cae en un paso difícil por una senda peligrosa en una cornisa estrecha.
Muertes por despeñarse en pasos difíciles o por poca 
visibilidad o por descuido o imprudencia,.


  1756. (Aranarache). 6 de octubre. Honras por Francisco de Albizu, soltero, de 26 años, hijo de Francisco y de Magdalena Ruiz de Zuazo. «Recibió el sacramento de la penitencia sub conditione, [por] si estaba vivo, porque se halló en la sierra de Urbasa, caído de un árbol». 

  1760. (Larraona). 20 de noviembre. Honras por Juan Santos García de Eulate, de 62 años, marido de María Ruiz de Galarreta. Muere «por una rama de un roble que le cogió debajo, andando a vereda concejilmente todos los vecinos». 


Estela funeraria de Pedro Antón. En la subida al Puerto de Eulate.


  1762. (Eulate). A 2 de abril. Honras por Pedro Antonio Díaz de Jáuregui. «Fue hallado difunto entre los puertos de los lugares de Eulate y Aranarache, y al lado del camino que se va a la villa de Salvatierra, comprenso en los Montes de Urbasa, jurisdicción del señor Marqués de Andía y Urbasa, a resultas de haber partido desde este lugar a enseñar el camino para la referida villa, a Bernardo Cala y su compañero, ambos vecinos de la ciudad de Estella, el día 29 de marzo, cuyo cuerpo fue levantado por Ignacio de Olazaran, Alcalde actual de Urbasa, con asistencia de Joseph Elcano, Escribano Real, y Fausto de Oraa, Maestro Cirujano…». «Que fue muerte natural ocasionada de accidente repentino, por no haber hallado en todo su cuerpo, la más mínima señal de golpe ni herida». 

  1790. (Eulate). 6 de julio. Honras por Francisco García de Eulate, de 19 años. «Murió sin poderle administrar ningún sacramento por haberse quedado muerto colgado de un árbol entre dos ramas y [cayó] sobre él otra rama grande de otro árbol». 

  1797. (Eulate). 1 de abril. Honras por Carlos de Zubeldia, soltero, natural de Bedayo (Guipúzcoa). «Se enterró en la sepultura de Diego Ruiz de Galarreta, en cuya casa se hallaba trabajando en corte de maderas. Murió a resultas de haberle cogido el cuerpo un árbol cortado contra otro sin cortar. Vivió doce días». 

  1806. (Gollano). 15 de julio. Honras por Ángela López, natural de San Martín, viuda de Manuel Asurmendi. Muere «por haberle acometido un accidente mortal, estando trabajando en su heredad». 


Un hombre yace junto a una yunta de bueyes en su heredad, probablemente a causa de un infarto o un ictus.
Campesino fallecido repentinamente en su heredad, 
sin causa física externa apreciable.
 

  1811. (Zudaire). 29 de noviembre. Honras por Juan Antonio de Urra, de 40 años, marido de Xaviera Ruiz de Galarreta. «Murió a resultas de haber caído de un árbol». 

  1857. (Baquedano). 21 de enero. Honras por Manuel Ladrón de Guevara, natural de Ogueta (Condado de Treviño, Burgos) y vecino de Baquedano. Muere «de una cornada de un buey». 

 1859. (Gollano). 13 de abril. Honras por José Francisco Galbete, soltero, de 23 años, natural de Olazagutia. «Murió sobre las 4 de la tarde en la Sierra de Urbasa y paraje titulado Ilola, sin que pudiese recibir ningún sacramento por haber sido su muerte repentina y casual, ocasionada a resultas de una estaca que se desprendió de un árbol, viniéndole a parar en el oído». 

 1878. (Larraona). Agosto. Honras por Jenaro Pérez. «Se halló un cadáver en el paraje del río y bajo la varga de Amasobe. Reconocido por los señores licenciados en medicina y cirugía, de Alsasua y Améscoa Baja, don Francisco Guitarte y don Ildefonso Albéniz, dictaminaron haber fallecido a consecuencia de una congestión cerebral y torácica, producida por una caída». Fue reconocido como Jenaro Pérez, natural de Ecala, vecino de Metauten, de 40-46 años, casado con Justa Elizalde (natural de Metauten), pastor y enterrador de oficio. Había desaparecido, según su hijo Andrés, el día 4 de agosto y debió caer desde un paso difícil. 

  1890. (Ecala). 1 de febrero. Honras por Manuel Arana, de 43 años, vecino y natural de Ecala, esposo de María Martínez. «Se encontró en la orilla del río de este pueblo, muerto de un golpe del carro». 

1895. (Larraona). 29 de agosto. Honras por Antonio Díaz, de 64 años, viudo, vecino de Baquedano, dedicado al laboreo del carbón. «Lo bajaron de la sierra próxima que llaman de las Limitaciones, enfermo por falta de alimentación, según aseguró su hijo y otros compañeros de oficio» y falleció.




Un carbonero exhausto y enfermo es bajado desde su lantegi hasta el pueblo, donde fallecerá.
Secuencia imaginada del carbonero que bajan enfermo a Larraona y fallece. 


 



 

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