Pintura imaginada de Ecala en el siglo XV con el "Palacio"
en la parte alta del pueblo y la torre de "Torregi"
en el paraje de su nombre
La rivalidad entre los Baquedano de uno y otro lado del Urederra
En 1665 enviudó Diego Remírez de Baquedano, Señor de los Palacios de Baquedano, Ecala y San Martín. Murió su esposa, María Álvarez de Eulate, con 48 años y tras 8 partos. Él tenía igualmente 48 años.
Quedó solo y no volvió a casar. Casó a sus hijas y dio estudios a sus hijos, aunque se quejó cíclicamente de sus escasos recursos.
En los largos años que le quedaron de vida, se esforzó por hacerse con un título de nobleza, algo que consiguió, y con pleitear y reñir con sus paisanos.
En especial, con Fernando de Baquedano, Señor del Palacio de Gollano, por quien pareció sentir especial inquina. Algo que siempre fue recíproco, como muestran los hechos históricos, aunque la iniciativa corrió siempre a cargo del primero.
Se trataba de demostrarle al de Gollano que "para palacios ... los suyos". Aunque hacía trampas, porque del palacio de Baquedano, no quedaban sino las ruinas. Y por otro lado, Fernando de Baquedano, era dueño del palacio de Gollano, pero también del de Lácar y el de Olcoz.
El linaje de los Remírez de Baquedano nació en Ecala. Pero esto ya lo he contado antes y, con 83 años y unas cuantas averías, no me queda tiempo que perder y diré simplemente dónde puede leerlo el interesado. Vayamos al Palacio y a la Torre.
El palacio de Ecala, de cuna de mayorazgo a ruina
El de Ecala no era tal palacio sino una casa fuerte, colocada en un lugar estratégico, en la ruta de un posible avance de las tropas alavesas (Reino de Castilla) hacia Estella, por Baríndano. Todo eso entre 1200 y 1500 cuando el reino de Castilla pretendió hacerse con el reino de Navarra, el más pequeño de Europa.
De ahí que, terminada la conquista y recuperados los bienes que les habían sido usurpados a los Remírez de Baquedano, abandonasen su morada de Ecala, y pasasen a ubicarse en la de San Martín, menos estratégica, pero más residencial. Y al no ser habitada y caer en el desuso, la de Ecala se encaminó lentamente a la ruina.
Así, la que fue cuna del mayorazgo, quedó prácticamente deshabitada.
Nuestras encuestas sobre nombres de lugar en Ecala
En 1993, terminada la toponimia menor de Améscoa Alta, Arantza y yo, nos comprometimos en hacer la toponimia menor de Améscoa Baja y comunes para el proyecto "Nafarroako Toponimia eta Mapagintza/Toponimia y Cartografía de Navarra".
Habíamos ya estudiado la documentación relativa a Ecala, disponible en los archivos de Améscoa Baja, de amojonamientos con Eulate, de particulares que nos facilitaron copias, de libros parroquiales y de protocolos notariales (ARGN).
En 1993 mantuvimos numerosas entrevistas con vecinos residentes y con nacidos no residentes en Ecala.
Creía que eran menos, pero revisando los apuntes me salen hasta un total de diez y queremos citarlos porque guardamos un muy grato recuerdo por la información facilitada y por el trato recibido.
Han pasado muchos años, pero hay cosas que no se olvidan. La lista, con posibles errores, es esta. He puesto los nombres y los apellidos que conservo anotados y el año de nacimiento de los informantes:
Teodoro Alday Echavarri (1921)
Luis Arana López (1922)
Heliodoro Arana Sanz (1928)
Matías López Osés (1923)
Pablo López Sanz (1926)
Eusebio Ochoa Urra (1918)
Faustino Barrena
Saturnino García Azpilicueta
José Azpilicueta (1908)
Martín José García Barrena (1941)


No hay comentarios:
Publicar un comentario