Leí hace unos días unas declaraciones de Kathy Willis[1] (Londres, 1964). El titular decía: “Cuando desaparezcamos como especie, la naturaleza seguirá. Ya era feliz sin nosotros”.
Leí hace unos días unas declaraciones de Kathy Willis[1] (Londres, 1964). El titular decía: “Cuando desaparezcamos como especie, la naturaleza seguirá. Ya era feliz sin nosotros”.
Ya contaba en este blog en abril del año pasado que la chova piquigualda anidaba también en el Himalaya y era la única ave en hacerlo. Está pues justificado calificarla como de “altos vuelos” y así es porque no se encuentra cómoda a bajas altitudes.
Aprovecho que hoy nos previenen de una DANA para traer al blog algunos nublados lo suficientemente notorios para ser recordados siglos después y tengo la tarea fácil porque me basta con extraer algunos de los sucedidos recopilados para el trabajo de investigación hecho y publicado en 2022. He escogido pues los relacionados con la materia mencionada, los nublados, el pedrisco y las tormentas repentinas en época veraniega:
Album del siglo XIX. Zumalakarregi Museoa. Gipuzkoako Foru Aldundia.
Ese infortunado descubrimiento por parte de Espoz y Mina de que nuestro valle y alrededores eran una lugar idóneo para el desarrollo de una estrategia militar de pocos contra muchos nos iba a llevar de nuevo al martirio. Y eso, cuando todavía no se habían restañado las heridas de la guerra de la Independencia.
"En las proximidades del palacio se yergue una torre cúbica de sillarejo, también en ruinas, a la que se conoce como la Fortificación” y que debía constituir junto con el palacio un recinto defensivo. En su muro frontal se abre una ventana de doble arco rebajado, discurriendo sobre ella una línea de matacanes; encima de esta y algo ladeada, se abre otra de medio punto con marcadas dovelas. La puerta, formada por un gran portalón de medio punto y fuerte dovelaje de sillar, se sitúa en el piso inferior del muro lateral, apareciendo sobre la clave de duevo las armas de los Álvarez de Eulate, dos lobos pasantes con roel central y orla de aspas. A través de los elementos que se han conservado de esta torre cabe considerarla como del siglo XVI."