Las cargas de vino llegan a Larraona, próxima a la muga
con Contrasta, frontera en el siglo XV de los reinos de
Castilla y Navarra.
En Améscoa, y dónde no, el alcohol era un buen combustible para la guerra.
La reina que mandaba el vino era Blanca I de Navarra, hija de Carlos III el Noble, el que reconoció la propiedad de las Limitaciones en 1412, que había fallecido en 1425.
Ella era la tercera en la sucesión, pero las hermanas que la precedían fallecieron antes.
Casó con el rey de Sicilia con 17 años y enviudó con 24. Volvió a casar a la edad de 35 con Juan, hermano del rey Alfonso de Aragón.
Tras la muerte de Carlos III, Blanca I y Juan II fueron coronados como reyes de Navarra en la catedral de Pamplona el 15 de mayo de 1429.
El vino no era para brindar por la coronación de 1429
Pero no enviaba el vino para que brindasen por su reciente coronación, sino como preparación de lo que iba a suceder y sucedió.
Juan II, rey consorte de Navarra, y su hermano Alfonso, rey de Aragón, andaban a la greña por motivos territoriales y económicos (!cómo no!), con Juan II, rey de Castilla. Y el asunto reventó.
Y el rey de Castilla declaró la guerra el 24 de junio de 1429 a los reyes de Aragón y Navarra. Como es habitual, "declaran la guerra personas que no luchan y luchan personas que no la declaran".
Y aunque el frente estuvo lejos de Améscoa porque los territorios en disputa estaban en Castilla y Extremadura, en la fortaleza de Contrasta mandaban los Gauna que, por complacer al rey de Castilla y contrariar a los Guevara, acostumbraban a llevar a cabo ataques y robos de ganado en territorio amescoano y de ahí lo del vino. Como preparación para lo que ya era habitual y empeoraba en tiempos de conflicto.
La monarquía navarra temía la despoblación de estos valles y la desprotección de esta frontera. Y unas cargas de vino no eran un precio excesivo para tratar de evitarlo.
Este guerra concreta duró un año y acabó con la renuncia de los vencidos, Aragón y Navarra, a sus pretensiones, firmadas en las llamadas Treguas de Majuelo, en 1430.
Pero el calvario de ser frontera entre reinos para los amescoanos duró tres siglos, ni más ni menos.
Y no cuento más porque esto era solo una efeméride.
Conclusión
Los regalos políticos, y los regalos de los reyes lo eran, solo son préstamos con altos intereses.
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