Eclipse total de sol de 2026 visto desde Majadas de Eulate (Améscoa)
Fotografía cedida por Pablo Núñez
Otro eclipse que ver desde Améscoa.
Todo el ruido mediático que ha movido este eclipse nos ha hecho recordar la discreción con que transitó el eclipse anterior que pudimos percibir en este valle. Algo razonable si se tiene en cuenta que aquel era un eclipse parcial, que ocurría durante el día y por la mañana además y que no había móviles.
Vivimos aquel eclipse, Arantza Garate y yo, en el Monte Limitaciones de Améscoa, el 11 de agosto de 1999, por la mañana, y además recogimos una rica cosecha de Russulas = Gibelurdiñes que, preparadas con el buen arte de Arantza, a la noche cenaríamos en Baríndano, en casa de Elena y Martín, con ellos y otros amigos.
Y este eclipse, 27 años después, imposibilitados de verlo directamente, lo vivimos a través de los medios, informaciones e imágenes que nos han facilitado los que nos quieren bien. Y nosotros se lo agradecemos y lo contamos.
El eclipse parcial de agosto de 1999
Los eclipses se anuncian y no se retrasan ni se adelantan. No recordamos que hubiera especial expectación. Nosotros nos habíamos procurado dos vidrios de máscara de soldador y con ellos nos echamos al monte. Y no solo por ver el eclipse, sino por andar un rato, respirar el hayedo, cosechar algo para la cena y mirar al cielo cuando se fuera oscureciendo.
Y cumplimos con todo. La mañana era fresca, el cielo estaba despejado y en el hayedo había gibelurdiñes recién salidas y en cantidad suficiente. Y el eclipse llegó a cubrir un 75% de la superficie del sol a las 11:30' más o menos. Lo vimos con los vidrios.
Pero lo más interesante fue ver oscurecerse y silenciarse el hayedo. Eso y hacerse luego la luz.
El eclipse total de agosto de 2026 desde Améscoa.
No creí que se viera bien desde mi observatorio favorito de amaneceres, cerca de las Majadas de Eulate, porque pensé que el sol quedaría ya muy bajo a esa hora. Pues me equivoqué totalmente y mi observatorio favorito de amaneceres y sus proximidades, ha sido válido para el eclipse.
Y los Ruiz de Larramendi habían elegido esos mismos alticos para admirar el espectáculo y allí estuvo nuestra hija y yerno con ellos y de lo que allí fotografiaron me sirvo. El sol todavía estaba alto cuando se produjo el eclipse.
Pero antes de hacerse perceptible el eclipse como tal, empezaron a notarse cambios en la luz que emitía el sol y los primeros en percibirlo fueron yeguas y potros, que se pusieron todos dando la espalda rigurosamente al astro rey.
Era un aviso de que había que proteger la vista y los presentes siguieron los consejos recibidos y el buen ejemplo de los equinos que habían decidido dar la espalda al fenómeno astronómico. No buscaron la sombra, pero se mantuvieron firmes en lo de no curiosear.
Y las gafas especiales a cumplir su función.
Y tal como habían explicado, pero mucho más lejano, porque en las demostraciones previas se utilizaron imágenes obtenidas con medios técnicos especializados, pudo verse y sentirse el eclipse según el decir de quienes allí lo presenciaron y lo sintieron.
Mikel Usarbarrena había preparado una grabación con vídeo que me ha hecho llegar y de la que he extraído una imagen bastante sugerente de lo que pudo verse desde la posición que ocuparon.
Fotografía extraída del vídeo de Mikel Usarbarrena.
Y realizó unas fotos durante el fenómeno que me ha remitido y de las cuales he elegido la que acompaño.
de la superficie solar. Desde Majadas de Eulate (Améscoa)
Fotografía de Mikel Usarbarrena






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