El bostezo de los equinos en Améscoa

Équido macho en el acto de bostezar en el Monte de Améscoa
Caballo bostezando a gusto en el Monte Limitaciones de Améscoa
Fotografía de Archivo propio



          El bostezo de los caballos en Améscoa. 

  Digo en Améscoa, porque pese a suponer que será igual en todo el mundo, solo aquí los hemos visto bostezar Arantza y yo, y en varias ocasiones, no por otra razón. 

  Pero vayamos al grano. El bostezo, todos sabemos lo que es entre las personas. Pero, además, es algo que pueden realizar todos los animales vertebrados, incluyendo obviamente mamíferos, y además, peces, aves, serpientes y otros. 

  No lo incorporo aquí como una rareza de la especie equina, de la que el hombre viene sirviéndose desde que empezó a andar erguido (como alimento, como montura, animal de tiro, como animal de reja, etc). 

  Lo traigo para dar a conocer de cerca esa peculiaridad de este vecino de estas tierras, con más antigüedad aún que los seres humanos afincados en ellas. 

  Y del que me permito citar un apunte curioso. 


  Navarra tiene solo el 7% de la cabaña ganadera equina de España, pero produce el 40% de la carne del total nacional. Y la mayor parte se exporta y no a países pobres precisamente.


 Hecho este apunte en favor de la "caballería", vuelvo al tema. Quería mostrar el bostezo equino y cómo es interpretado por pastores y ganaderos de otros lugares ese gesto bucal del caballo. De pueblos que han sabido cuidar y conservar sus pequeñas cultura.


Tres fases del bostezo de un caballo semental en Améscoa
Tres fases del bostezo de un caballo en el Monte Limitaciones de Améscoa. Fotografías de archivo propio

 Breves notas sobre el bostezo equino


  Hay un refrán, creo que alavés, que interpreta el bostezo como una predicción meteorológica. Dice así: "Caballo que bosteza y despereza, la lluvia empieza". En general se interpreta como indicador de cambios atmosféricos. 

  En Centroeuropa se decía que bostezaba cuando "recordaba o reconocía el camino".


Cuatro fases del bostezo de una yegua joven en Améscoa
Cuatro fases del bostezo de yegua joven en el Monte de Améscoa.
Fotografías de archivo propio

  En el Mediterráneo, islas de Italia y Grecia, se traducía como "la descarga de un mal aire". Y si bostezaba repetidamente a retorno de un recorrido, se creía "que había dejado fuera o expulsado lo malo del camino". Incluso se llegaba a poner la mano sobre la frente del animal a fin de "cerrar el mal". 

  En los Balcanes, el bostezo de los caballos en la cuadra bien pudiera anunciar una visita, porque "oye lo que tú no oyes". Y se decía "si el caballo bosteza, hay visita cercana".  

  En Hungría y Polonia, el bostezo de la yegua se asociaba al celo o a la proximidad de algún semental. 

 

  

 

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