Somos ciegos que pueden ver, pero que no miran
José de Sousa Saramago (1922-2010)
Ikus dezaketen itsuak gara, baina begiratzen ez dutenak
Somos ciegos que pueden ver, pero que no miran
José de Sousa Saramago (1922-2010)
Ikus dezaketen itsuak gara, baina begiratzen ez dutenak
El título viene a colación por el intento de un vecino de Ecala de incumplir una promesa de matrimonio hecha a una joven de Baquedano, que servía como criada en Ecala. El interés del pleito tiene varias vertientes:
El dolmen de Larreandi
Pues sí, había estanco/estanquillo en Zudaire y no reciente. Y en Baquedano y en Eulate. Y no era de extrañar porque se consumía tabaco y mucho; en polvo y de humo. El tabaco facilitaba al Estado español, ya por aquel entonces, una cuarta parte de sus ingresos.
Los siete Mojones del siglo XX tuvieron todas las variables.
Por aquello de no coincidir ni con las fiestas de Eulate ni con los “sanfermines”, se celebraron unas veces en junio y otras en julio.
Efectivamente, el primer domingo de septiembre de 1.566 comen 300 amescoanos en la casa de la Cofradía, en Baríndano. Llegan allí de todos los lugares de Améscoa Baja, Urra incluido.
En Tasio hay una “primera vez“ de un músico que quería componer para el cine, Ángel Illarramendi. Y lo consigue de forma brillante en mi opinión. Su banda sonora es un destilado del paisaje y el paisanaje que enmarcan la vida de este carbonero elegido por Armendariz como símbolo. Y es un acierto privarla de instrumentación para abrir la película y dejarla solo con el sonido de la voz humana pero sin palabras, la voz del propio Illarramendi.