"Tallar taxos", era una operación estratégica
Y lo resalto porque "tallar taxos", era "cortar ramas de tejo", "agin" siempre para los amescoanos. Y era una operación estratégica porque la madera del tejo era la reina en la botánica bélica en el conflicto permanente que vivía por aquellas fechas la monarquía navarra con el vecino reino castellano.
Lo era porque con esa madera se fabricaban las únicas armas ligeras existentes que podían herir o matar a distancia. Se trataba del arco para lanzar flechas, invento que ya venía de la Prehistoria, pero que se había perfeccionado mucho y seguía perfeccionándose. Y junto a ella, otro invento, mucho más moderno, la ballesta. En principio, con arco de madera.
Hasta llegar las armas de fuego, fueron objeto de todas las mejoras que la tecnología pudo aportarles.
El secreto del tejo: dos maderas en una
Pero en el arco estuvo siempre presente como materia prima única, la madera de tejo.
No era una elección caprichosa la del tejo, sino a una característica física única en la botánica europea. La de contener dos componentes con propiedades mecánicas opuestas en una sola pieza.
La Albura es la madera de la capa exterior, de color claro, muy elástica y resistente a la tensión. Se estira sin agrietarse ni quebrarse.
El Duramen es la madera del núcleo interior. Es densa y resistente a la compresión. Al tensar el arco se comprime y acumula energía, que luego liberará de golpe.
Además el tejo es de crecimiento lento y su madera tiene pocos puntos débiles.
Sus resinas naturales protegen al arco, que se portaba al descubierto de la intemperie.
En bosques elegidos podía dar varas rectas cercanas a los dos metros.
Hoy en día Martín no podría "tallar taxos" en Améscoa
Al margen de que ni procede, ni es conveniente, ni el tiempo es aquel, no quedan casi "agines" en el Monte Limitaciones. Guardo en la memoria los pocos lugares donde los vimos, y como no hicimos fotos, no podemos reavivar los recuerdos. Por eso pedí a nuestro amigo Jesús Murguialday que hiciera lo que no hicimos nosotros.
Y al menos, uno de la cuadrillica de tejos que queda en el Alto de la Mena y Larramendikoarro, vaya aquí como firma de este breve escrito.






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