El fresno, un vecino impagable

Fraxinus excelsior en Améscoa y persona al pie para dar idea de su tamañp
Fresno de Ebiso y al pie, Gustavo Pérez de Albéniz.
Fotografía facilitada por Marta Pérez de Albéniz


 El fresno, acompañando y sirviendo al ser humano 

 

  Según queda regogido en diferentes estudios y tradiciones, el fresno ha sido compañero fiel del ser humano a lo largo y ancho del País Vasco, tanto en baserris, más o menos aislados, como en bordas o txabolas, ocupadas con mayor o menor grado de estacionalidad.

  Y lo ha sido por una mezcla de razones en las que su utilidad parece haberle concedido carácter de mito. 

  Y al decir de los estudiosos, este hábito viene produciéndose desde tiempo muy antiguo. Y dejando de lado mitos y leyendas, que más proceden de los países nórdicos, son razones de orden práctico las que le han dado preferencia.

  Entre ellas, un rápido crecimiento, una buena adaptación climática a las variaciones estacionales, un buen desarrollo horizontal de su ramaje que proporciona buena sombra, hojas que, además, constituyen buen forraje para el ganado, madera con buenas aplicaciones para herramientas agrícolas y forestales. Lo explicaré con más detalle. 

  En definitiva, que la amistad que el ser humano siente por el fresno es, en buena parte, interesada

  Pero antes de seguir, habrá que decir de qué hablamos. Tendremos que decir qué es un fresno. Lo contaremos brevemente, para no aburrir.



 El Fresno, Fraxinus excelsior

  

  Es un árbol de tamaño grande, con amplia copa y raíces profundas. 

  No es nativo del Monte Limitaciones de Améscoa que es donde sitúo este trabajo. A esa altitud, los fresnos han sido plantados para realizar la función que he citado y hoy pueden verse todavía algunos de los últimos supervivientes, como testigo mudo y recuerdo de actividades ya en desuso.     

  Para no alargar la explicación de sus características, las reflejaré en esquemas sencillos.


Esquema básico de desarrollo del fresno
Esquema básico de desarrollo del fresno

  Como he mencionado, se traían ejemplares jóvenes del valle y se plantaban dos o tres junto a las txabolas con varias finalidades:

          + Sombra próxima (debido a sus grandes dimensiones).

                + Protección contra los rayos (creencia popular)
                + Hojas forrajeras para el ganado
                + Corteza y hojas para aplicaciones curativas
                + Ramaje aprovechable para leña
                + Madera buena para diversos útiles


Aprovechamientos varios del fresno
Algunos aprovechamientos tradicionales del fresno

    

 Peculiaridades del fresno


+ Es de floración temprana con flores como pequeños racimos apretados de color púrpura. Salen antes de que salga la hoja para que no estorben el paso del polen.

+ Brotación tardía de hojas

+ Caída de hoja temprana

+ Es polígamo. Puede tener flores macho, hembra y hermafroditas en el mismo árbol.

+ El fruto del fresno, denominado sámara, tiene forma de ala de hélice que, una vez seco, al caer facilita su “vuelo” y el transporte de la semilla, situada en el extremo de la misma, a distancia del árbol de origen.

Explicación de la forma y dispersión del fruto del fresno
Forma del fruto del fresno que facilita su "vuelo", 
una vez seco, al desprenderse

+ La elasticidad mecánica de sus ramas. Posee una estructura celular longitudinal que le permite absorber grandes tensiones sin quebrarse. De ahí que fuera usado como mango en herramientas de golpeo o percusión tanto agrícolas como deportivas.



Ciclo anual fenológico del fresno
Ciclo anual fenológico del fresno


  Algunos ejemplares para "presumir" 


 Hay fresnos aislados junto a txabolas o bordas, todos ellos plantados de diversa antigüedad, repartidos por toda la Sierra de Urbasa y Monte de Limitaciones de Améscoa. 

  Y se siguen plantando en este siglo para dar sombra al ganado en los rasos grandes para protegerlos de los calores del estío.

 Se plantaron en la entrada del Palacio de Urbasa al adquirirlo y restaurarlo los Echávarri, a principios del siglo XX. Y se plantaron otros, ignoro cuándo, que bordean la carretera Estella-Olazagutia, en el tramo que discurre sobre el Raso. 

  Pero los ejemplares que voy a mostrar para "presumir" son otros. Y son dos solamente. Uno en Aguarana y otro en el Raso de Ebiso. El primero, lo habíamos visto solo en dos ocasiones y no era zona de paso en nuestras andadas, todo lo contrario que el segundo, que veíamos todos los años varias veces.

  El primero me lo recordó, cuando le dije que iba a escribir sobre el fresno, Carlos García Íñiguez, que algo sabe de árboles, y me pasó fotografías para que pudiera apreciarse su tamaño, Laura Irigoien, puesto que se trata de la que ha sido txabola y corral familiar. 



Fresno mayor de Aguarana, junto a la txabola de Rafael Irigoyen
Fotografía facilitada por Laura Irigoyen

  Se trata de un fresno de gran altura, que sabe por su padre, Rafael, es uno de los tres que plantó su abuelo, Alejandro San Miguel (bisabuelo de Laura), siendo Rafael un chaval de unos 7/8 años. Y las plantas de fresno las cogieron cerca del Nacedero del Urederra. 



Vista amplia del fresno y la txabola de Aaguarana en Améscoa
Vista amplia del fresno de Aguarana y la txabola

Fotografía facilitada por Laura Irigoyen
 



Fresnos junto a txabola en paisaje nevado en Améscoa
Fresnos de Aguarana junto a txabola de Rafael Irigoyen.
Fotografía facilitada por Laura Irigoyen 

  El otro fresno, reitero, está situado en Ebiso, en el extremo NO del Raso, en la proximidad de la txabola y corrales de Rufino Pérez de Albéniz, mugante ya con el pinar grande.

 Con asombro lo veíamos crecer de año en año, algo que se notaba claramente, tanto desprovisto de hoja, como revestido de ella, como puede comprobarse en la imagen que encabeza esta entrada y en la que sigue. 


Fresno de Ebiso, próximo a txabola y corrales de Rufino Pérez de Albéniz.
Fotografía facilitada por Marta Pérez de Albéniz

  Y no solo es un ejemplar magnífico en altura y en ramaje, como puede verse, sino que ya había desarrollado un tronco de considerable diámetro. 

  En este caso también lo puso "un abuelo", siempre hay un abuelo detrás de un árbol majestuoso, en este caso, bisabuelo de Marta y Gustavo. Se trataba de Victoriano Aguirre, abuelo materno de Rufino Pérez de Albéniz, según su información.


Vista del tronco del fresno de Ebiso en Améscoa,
Tronco del fresno de Ebiso y junto a él, Gustavo Pérez de Albéniz.
Fotografía facilitada por Marta Pérez de Albéniz.


A mano viene y Agradecimientos 


  No necesito recordar la abundante toponimia a que da lugar el nombre del fresno, en euskera lizar, desde toponimia mayor a toponimia menor. Que comienza por el nombre en euskera de la ciudad que es capital de nuestra merindad, Estella/Lizarra. Pero no me extenderé en ello.

    Y por su carácter etnográfico, el hecho de que el árbol de San Juan, festividad que se celebra pasado mañana, ha sido tradicionalmente un fresno y de fresno son las ramas  (también de espino) que se usaban ese día en las enramadas. 


  Nuestro agradecimiento a Carlos García, por el recordatorio. A Marta y a Gustavo Pérez de Albéniz por sus fotografías en el caso del fresno de Ebiso. A Laura Irigoien y a Dani Ziganda por sus fotografías de los fresnos de Aguarana. Igualmente a Rufino Pérez de Albéniz y a Rafael Irigoyen por sus informaciones sobre el tema.



      A tener en cuenta


  Estas y otras informaciones que nos estáis pasando contribuyen a descubrir y a dar a conocer nuestra cultura y nuestra pequeña historia a nativos y foráneos. 

 En esta actividad estamos empeñados Arantza y yo casi desde hace medio siglo. 

 Y ahora, con más edad (83 ambos), limitaciones fuertes y desde la distancia, nos cuesta más desarrollar esa tarea. 

 Por esa razón, vuestras colaboraciones se hacen especialmente valiosas.

        Muchas gracias. Mila esker.
        

  


 








 

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