Un buitre corta el tráfico en el puerto de Zudaire




Buitre posado en carretera con coches próximos. Puerto de Zudaire.
Un buitre leonado en el Km 21 de la carretera NA-718, puerto de Zudaire
Fotografía de archivo propio



        La curiosidad le pudo costar cara 

  No era un buitre joven ni el panorama que podía observar desde su posición en vuelo podía ofrecerle muchos incentivos, pero el caso es que llegó con sus casi 10 kilos de peso hasta las proximidades del kilómetro 21 de la NA-718, cerca de coronar el Puerto de Zudaire. 

  Son muchas las parejas residentes en Urbasa Sur, que no es sino el Monte Limitaciones de Améscoa. Y dentro del área citada, una zona de vuelo muy frecuentada es la del circo del Nacedero del Urederra. Algo que se explica fácilmente por su proximidad al Raso de Urbasa, cuajado de ganado herbajeante en el estío, de una parte, y por cómo, las paredes de la muesca abierta por las aguas durante millones de años, modulan y modelan las corrientes ascensionales ya creadas.

  El caso es que esto se produce, aunque excepcionalmente, y hay que coincidir con el momento y con la circunstancia, y aprovechar la ocasión si es posible, para observarla y, más aún, para fotografiarla. La tuvimos y no la despediciamos.



Buitre posado en carretera NA-718
El buitre posado en un carril observando.
Fotografía de archivo propio.


Y decidí ponerme a fotografiar 


  Era viernes y había poco tráfico, subí el coche hasta un ensanchamiento que hay algo más arriba y lo dejé aparcado fuera de la carretera. Me fui a ver al buitre, me acerqué y , extrañamente, no se inquietó y me dejó hacer. 

  Yo a lo mío, fotografiar su actividad, y él, a lo suyo, salir del apuro en que se había metido. 

  

  

  Y el buitre empezó a encontrarse incómodo y a incomodar al tráfico

 

  Los coches se paraban, la carretera no es muy ancha y el buitre no se hacía a un lado. No quedaba espacio suficiente para que dos coches se cruzasen y se hizo un pequeño tapón. De vez en cuando el buitre se apartaba y los vehículos pasaban. 

  Afortunadamente, reitero, el tráfico era ligero, y, más afotunadamente aún, los móviles de aquella época se usaban poco para hacer fotos. 

  Pero el buitre entendía que había entrado en problemas.        Es muy fácil entrar en el lugar donde estaba y muy difícil salir. Para entenderlo, sirve el ejemplo del embudo. El buitre está volando en un espacio grande y ve un hueco pequeño, un trozo de carretera entre árboles y se deja caer hasta él. 

  Amortigua el aterrizaje abriendo sus alas y no hay problema alguno. Pero, satisfecha su curiosidad por el lugar y viendo que carece de todo interés y que más bien le resulta molesto porque pasan vehículos y, al no haber excesivo espacio, lo hacen muy próximos a él, empieza a sentirse molesto y con evidentes ganas de irse.  


Buitre leonado posado en carretera NA-718, junto a un vehículo
Continúa el buitre en su posición, pero empiezan 

a pararse los coches Fotografía de archivo propio.



 Y acompañé al buitre en su intento


  Entendí que desde la carretera no podía emprender el vuelo. Con unos 8 kilos de peso no se pueden hacer florituras. Y como imprudente podía ser, pero tonto no, tenía claro que él lo sabía mejor que yo. Y debía ascender a lo alto de uno de los bloques para desde allí, tratar de emprender el vuelo.

  Y claro que había hueco entre los bloques y cabía él, pero no con las alas extendidas. 

  No era fácil saltar para llegar a la parte superior, su cuerpo no está hecho para eso, pero había que intentarlo. Y parecían pasos de baile y le importaba muy poco que yo estuviera casi encima.



Buitre saltando para intentar subirse al bloque
Saltos del buitre para intentar subirse a lo alto del bloque.
Fotografía de archivo propio.

   Y tras varios intentos consiguió elevarse lo suficiente como para, con ayuda de sus garras, alzarse hasta la parte superior del bloque.



´Buitre intentando trepar hasta lo alto del bloque sujetándose con sus garras

Ùltimo intento del buitre en el que se ha sujetado 
con firmeza y va a logrralo. Fotografía de archivo propio



Garra de la pata izquierda de un buitre leonado
Vista próxima de la garra izquierda del buitre.

Fotografía de archivo propio


  Una vez conseguido ese objetivo, el buitre se encontró con otra dificultad añadida que ya no nos detuvimos a ver cómo resolvía. 

  Simplemente la comentamos Arantza y yo en el coche mientras bajábamos a comer a casa.


Buitre leonado que ya ha conseguido subirse a lo alto del bloque en la carretera NA-718, puerto de Zudaire
El buitre ya ha llegado a la parte superior del bloque
Fotografía de archivo propio.


  La nueva dificultad que debió afrontar el buitre para salir del atolladero en el que se había metido, era cómo levantar el vuelo por encima de las copas de los árboles que tenía delante.   Problema ese que tienen todos los buitres en razón de su peso y por el que, normalmente, inician el despegue desde posiciones elevadas. Con vacío por delante o desde la parte superior de un plano inclinado.

  Pero esa es otra dificultad que supongo resolvería satisfactoriamente, como solucionó la primera. 

  No le dí las gracias porque no creo que me hubiera entendido pero me permitió obtener unas imágenes que hoy puedo compartir. 

  Debo decir que el buitre se portó como si hubiéramos firmado un acuerdo previo para que yo le fotografiase durante casi media hora y con gran proximidad. No tuvo un mal gesto. 








  


 

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