Urbasa y el fitness del pito negro

Tocón de haya viejo muy empapado, recién trabajado
 por un pito negro con virutas de madera grandes y muy húmedas.
Foto facilitada por Carlos García Iñiguez.
 

El picamaderos negro, Dryocopus martius, se castiga de vez en cuando con duros y, aparentemente, frenéticos ejercicios sobre viejos troncos de árboles vetustos o tocones ya extintos en los hayedos de Améscoa y Urbasa. No lo hace para estar en forma, lo hace a fin de alimentarse.


Pito negro trabajando sobre madera seca, 
con lo que salta viruta menuda

Es el pájaro carpintero más grande de Europa, de 40/50 cm de largo y 60/70 cm de envergadura, de plumaje completamente negro, salvo un copete rojo en la cabeza de los machos y una mancha roja en la nuca de las hembras.

Se reproducen de marzo a julio. Construyen el nido en un hueco grande habilitado en el tronco de un árbol viejo y situado a considerable altura. La puesta es de tres a seis huevos, incubados por los dos miembros de la pareja, que igualmente se ocupan de su alimentación. Tras un mes de permanencia en el nido, lo abandonan.

Me dice Carlos que estos nidos son con frecuencia, aprovechados más tarde por mitxarros.

Es residente en el hayedo de Améscoa y Urbasa.

Es muy difícil llegar a verlo, pero no es raro oírlo cuando está en plena tarea de picar madera. Actividad a la que se dedica para alimentarse de insectos devoradores de madera que localiza en árboles viejos, perforando la debilitada estructura leñosa mediante su largo, duro y potente pico. Perfora la madera, la penetra y se alimenta de las hormigas y escarabajos que encuentra en su interior.

Mi amigo Carlos me ha remitido la magnífica foto que he reproducido en la entrada, que muestra un tocón, empapado por la lluvia, del que la madera se ha desprendido en virutas grandes, ante la actividad del pito negro.   


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