En
marzo de hace 825 años, Sancho VII de Navarra, “el Fuerte”, otorgaba el Fuero
de Inçura, en Améscoa, Améscoa Baja actualmente. En 1201 concretamente.
De las excavaciones realizadas el pasado verano en la fortificación/castillo de Inzura se ha informado el pasado 27 de febrero. Mis amigos me han transmitido lo explicado y mostrado en esta exposición y sobre ello trataré en breve, aunque creo oportuno explicar previamente lo que hasta ahora sabemos de Amescoazarra e Inzura.
Para eso he querido recopilar todo lo que conozco sobre el tema desde que empecé a informarme para exponerlo en este blog.
Lo que he ido sabiendo
En los inicios de los años ochenta tuve las primeras noticias de Inzura, leyendo a Julio Caro Baroja (1914-1995). Decía, en su obra Etnografía histórica de Navarra, que en el verano de 1971 tuvo ocasión de visitar “Amescoa Zar” y añadía: “En realidad le corresponde bien el nombre, tanto en lo que se refiere a la vegetación, como por los vestigios de población viejísima, que quedan en gran parte sepultados bajo ella”. Y dice aún más: “Dentro del recinto quedan muchos vestigios de casas cuadrangulares o rectangulares de muros anchos y sólidos; pero de menor amplitud que las conocidas hoy en la tierra”. Y su conclusión era: “La excavación sería costosa, pero importante, a mi juicio”.
Poco
después, también a primeros de los ochenta, iniciábamos nuestra amistad con Luciano Lapuente Martínez
(1910-2000), “Don Luciano”, cuando prácticamente había concluido su aportación
al Atlas Etnográfico de Navarra, como parte del Proyecto Etniker Navarra,
creación de Jose Miguel de Barandiaran y
José María Satrústegui en 1968. Lapuente también trataba en ella del Fuero de Inzura,
de Inzura y de Amescoazarra y con mucho detalle y conocimiento,
proporcionando amplia información.
Incluso
le dedicó al tema un detallado artículo en 1983, titulado «Unos datos sobre
la comunidad de Améscoa en la Edad Media», para rebatir algunas
opiniones vertidas al respecto por José Javier Uranga (1925-2016), en 1982, en otro
artículo, «Noticias de la Comunidad de Améscoa en la Edad Media», ambos
en Príncipe de Viana.
Pero
a Lapuente, quien le hizo profundizar en el tema de Amescoazarra e Inzura fue Martín
Larráyoz Zarranz (1918-1991) a quien visitamos Arantza y yo en Pamplona también
en la década de los ochenta y algo nos dijo al respecto. Larráyoz se familiarizó con el tema desde épocas
muy tempranas, no sé precisar el año. Cuando fue destinado como capellán a
las Colonias de verano de la Caja de Ahorros de Navarra en Zudaire. Esto le dio
ocasión de conocer diversos lugares de Améscoa Baja, entre ellos, el poblado de
Amescoazarra. Y suya era la opinión de atribuirle a la fortificación de Inzura un posible origen en un castro céltico.
Y Simón
Negro Juanvelz, en su trabajo de 1920, hacía mención notable de sus restos y de la
pila de agua bendita que allí quedaba. Y citaba las visitas a las ruinas del
poblado de los párrocos de Artaza, Baquedano y Gollano de su tiempo. Mencionaba igualmente a José de Moret, al igual que Caro Baroja, y que parece ser la fuente
de la que beben todos los historiadores o pseudohistoriadores.
Queda
en definitiva claro que, a nivel local siempre han sido conocidas las ruinas de
ese poblado y el primero en dotarlas de una importancia relevante es, efectivamente:
José de Moret Mendi (1615-1687), que, en el siglo XVII, lo cita en Investigaciones históricas de las antigüedades del Reino de Navarra, Libro II, capítulo IX y que considera que Amescoazarra fue “la más antigua población” del valle, y que su nombre indica un poblamiento primitivo anterior a las aldeas posteriores.
Y a
Moret le sigue, en el siglo XIX, José Yanguas y Miranda (1782-1863), que en su Diccionario
de Antigüedades del Reino de Navarra, recoge lo expuesto por Moret y la
tradición de que Amescoazarra es la población más antigua del valle y la
consolida en la historiografía decimonónica.
Ambas teorías de "más antigua población del valle" ya las había refutado con toda claridad Lapuente, para el que resultaba evidente que no había recursos para que un grupo humano sobreviviese en un emplazamiento como el de Inzura por mucho fuero real que le fuera otorgado.
Pero una realidad, hasta ahora en la sombra, la descubre Javier Armendáriz Martija, en el siglo XXI, al hacer una nueva lectura
arqueológica, y poner el foco y valorizar la verdadera fortificación de
Amescoazarra. Porque la aldea o poblado sobre el saliente, más próximo y visible, ocultaba la fortificación que era la de auténtico valor arqueológico y estratégico. Su
posición más elevada, más distante, más agreste y con evidencias menos visibles,
no había llamado la atención de ningún historiador y no había sido visitada
realmente más que por pastores y guardas en los últimos siglos.
Armendáriz desmonta ya totalmente la idea tradicional de poblado primitivo en la plataforma sobre el Camino Real y explica la existencia de un castro de la Edad del Hierro con dificultades de acceso mediante fosos excavados en la roca circundante, que es aprovechado como fortificación y atalaya siglos después. Esto lo hace en su trabajo «El sitio arqueológico de Amescoazarra (Améscoa Baja)», publicado en 2008-2009.
Amescoazarra
e Inzura en la Toponimia
Y
pasamos a la investigación de la toponimia local porque, a comienzos de los noventa, nos incorporamos al proyecto
Nafarroako Toponimia eta Mapagintza/Toponimia y Cartografía de Navarra, con
nuestra aportación al Tomo XXII, sobre Améscoa Alta y Baja, comunes y Monte Limitaciones, que dirigía Jose María Jimeno Jurío.
Amescoazarra/Ameskoazarra
es un topónimo menor del monte común del ayuntamiento de Améscoa Baja, alejado
de zonas de cultivo y no implicado en ningún amojonamiemto. Por tanto su
mención en la documentación es puramente circunstancial, en este caso vinculada a la peculiaridad
de contener el nombre del propio valle. Localizamos
el topónimo desde que hay documentos en nuestros archivos:
Siglo XV: Peña de
Amezqua çarra (1496)
Siglo XVI: Amescoa çarra (1589)
Peña de Amescoa çarra (1590)
Siglo XVII: Castillo de Amescoaçargaña (1665)
Amesquazarra (1689)
Siglo XVIII: Amescoazarra
(1761)
En los
siglo XIX y XX se daba con frecuencia ese nombre a la plataforma o saliente que
se asoma sobre la carretera de Estella.
Inzura/Intzura es un topónimo antiguo que designa la parte inundable del río Urederra, sin límites concretos, a partir del puente de Baríndano y hasta términos de Artavia, Val de Allín. Y es muy antiguo en Améscoa, de cuando los ríos no tenían nombre propio, sino que se llamaban de distinta forma según la zona por la que fluían.
Y sale
a la luz con mayúsculas, como topónimo, por el otorgamiento real del Fuero de Inçura en
1201.
Al
ponerse molinos reales en el tramo de río entre Zudaire y Baríndano, se les da
el nombre, equivocado o inexacto, de “molinos de Inçura”, porque al río,
aguas abajo, se le llama “río de Inçura”. Creo que el nombre “río de
Urederra” no existía aún y se creó más tardíamente. De hecho, la primera mención documental de Urederra se da en el Apeo de Lóquiz de 1356.
Siglo XIII: Molinos
de Inçura (1280),
Siglo XIII: El
ospital de Inçura (1293) (1)
Siglo XIV: Molinos
llamados de Inçura (1380)
El topónimo continúa
vivo hasta nuestros días en Améscoa Baja y en el Valle de Allín, concretamente en Artavia.
La Historia militar
No he llegado a saber nada del nacimiento de Inzura como fortaleza en el siglo XII, pero sí es unánime la afirmación de que en 1197-1198 está en poder de Castilla, junto con la de Miranda de Arga. En algún caso puede leerse que “fue conquistada” por Castilla.
Personalmente creo que Inzura nunca fue conquistada ni reconquistada,
ni por unos ni por otros. Este tipo de fortificaciones estratégicas próximas a las líneas de conflicto fueron objeto de trueque o intercambio, más consecuencia de pactos entre reinos, que de encarnizados combates. Y pienso que lo de
conquistar o tomar es un forma de "vestir" estos acuerdos.
En 1201 Sancho VII de Navarra otorga el Fuero de Inzura, de lo que se deduce que la fortaleza está en poder de Navarra y, concretamente en 1203, se le atribuye la tenencia o mando de la misma a Gómez Garceiz.
En 1207, en el pacto de tregua de Guadalajara, Castilla pone Inzura “en fidelidad”, por lo que pasa a su dependencia.
En 1211, se cita de
nuevo en posesión de Navarra y hay mención de un nuevo tenente, “Petro
Jordan, Inçuram”, en ese mismo año y de “Joan Periç de Baçtan, tenente
Inçura”, en 1215.
Y así parece
continuar hasta 1233 en que se cita a Semen de Aibar como tenente. A partir de
esta fecha no he encontrado mención alguna de fortaleza, castillo o poblado,
salvo la ya citada de la hospedería.
(1) En referencia a la hospedería existente junto al Camino Real en Inçura, citada en la Carta de Hermandad entre Amescoa (hoy Améscoa Baja) y Arana (hoy Améscoa Alta) y Salvatierra de 1293.




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