Lirio silvestre, Iris graminea, mediados de mayo (Zudaire)
Fotografía facilitada por Juan Carlos Urra
Los lirios, planta y flor con mucha historia
Desde muy antiguo los lirios, porque son muchas las variedades existentes de esa especie, han estado asociadas a diferentes ritos, mitos, supersticiones y leyendas.
Ya en el Antiguo Egipto se las consideraba sagradas y en las civilizaciones griega y romana se les atribuían, igualmente, facultades y poderes que alcanzaban la buena o mala fortuna y el bienestar espiritiual.
El empleo del lirio como símbolo: la Flor de lis
No hay precisión sobre la antigüedad del uso de la figura de la flor como símbolo de realeza o de nobleza. Pero ya a finales del imperio romano era admitido como símbolo de realeza.
De la naturaleza a la heráldica
Pero leyendas al margen, es considerado Luis VII de Francia, en siglo XI, el primero en incorporarlo a su escudo.
Y dada la vinculación de la monarquía navarra a la de Francia, la Flor de lis entra ya en la heráldica del Reyno en el siglo XIII con Teobaldo I, de la Casa de Champaña, y se hace aún más presente con Felipe III y Carlos II, de la Casa de Evreux, en el siglo XIV.
Flor de lis en sellos y escudos de reyes navarros
La admiración de Linneo le dio nombre de diosa (1753): Iris
Carlos Linneo (Upsala, Suecia, 1707-1778), científico y naturalista, está considerado como el padre de la Taxonomía. En lenguaje llano, el primero en clasificar y dar nomenclatura a todas las especies vivas de su tiempo (8.000 animales y 6.000 vegetales).
Carlos Linneo observa un lirio
Al observar los lirios quedó admirado de la cantidad de variantes existentes dentro de la especie y de sus diferentes y bellos colores y les dio el de Iris. Por la diosa de la que toma nombre el Arco multicolor que se deja ver tras la lluvia en ocasiones, el Arco Iris.
La diosa Iris, es en la mitología griega la mensajera de los dioses del Olimpo a los seres humanos y se la describe como la diosa del Arco Iris.
Qué nos pasa con el ritmo de vida que llevamos?
Que no percibimos cosas tan hermosas con que la naturaleza nos obsequia a diario, que fueron objeto de leyendas y de mitos, que fueron adorno de escudos, que fueron admiradas por los más grandes naturalistas y que siguen creciendo a nuestros pies.
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