Ayer y hoy del frontón de Urbasa

Imagen actual del frontón de Urbasa.
Fotografía facilitada por Pili Ruiz de Larramendi

Comentábamos recientemente lo bien que se había conservado el esqueleto del bisonte de la sima de Urbasa, bisonte todavía presunto hasta que el ADN emita su veredicto. Excelente conservación, pese a sus 4.000 años de antigüedad, siglo más o menos.

Del esqueleto del frontón del Palacio no va a poder decirse lo mismo. No tenía buena pinta hace tiempo y cada vez la tiene peor. Y hablo del esqueleto, porque el frontón escasamente va a alcanzar los cien años de vida.

No he encontrado un dato fiable en cuanto a la fecha de construcción, pero mi idea es que se construiría una vez acabada la carretera. La carretera, del lado Sur de Urbasa se tardó algo más en terminar y lo digo porque los materiales para la Casa de los Frailes, en 1924, se tuvieron que subir en carros. Más prisa se dieron por el lado Norte, porque la empresa de Hijos de Victoriano Echávarri, propiedad de Juan Echávarri, fabricaba zapatas para los ferrocarriles con madera de la concesión de Urbasa y algo tuvo que ver con la urgencia de las obras.

Además, en junio de 1927 se decidió la electrificación de la línea de ferrocarril Irún-Alsasua, que se inauguró el 7 de junio de 1929.

Por otro lado, tengo indicios para situar la fecha de la construcción del frontón y me autocito: En julio de 1927, sube a Urbasa un autobús con socios del Casino Español de Estella y comen junto a la fuente de Arafe, hoy conocida como ‘de los Mosquitos’, frente a la caseta del Peón Caminero. Lo que prueba, obviamente, que la carretera estaba en condiciones adecuadas en esa fecha.

En definitiva, que parece ser que Juan Echávarri no decidió encargar la construcción del frontón hasta no ver terminada completamente la carretera por ambos lados. Esto debió ocurrir en 1929-1930 y la obra la llevó a cabo, parece ser, la empresa de construcción de los Hermanos Elcarte de San Martín.

Imagen coloreada por Gemini (a su gusto) del frontón de Urbasa


        Y de nuevo recurro a citarme: En una excursión de                  septiembre de 1932, se juegan varios partidos de pelota,             tras una buena comida en el Palacio.

La construcción era completa y cuidada, lo que da idea de que Juan Echávarri había pensado en darle cierto empaque al frontón, que estaba provisto de vestuarios en su parte baja trasera, como muestra la foto siguiente. 

Vista trasera, desde el Raso, del frontón de Urbasa
Fotografía de archivo propio.

Y que, también debía tener in mente un aprovechamiento para el terreno arbolado anexo, que gozaba de una apetecible sombra en los calurosos meses de verano, a la que podían acogerse los prósperos veraneantes que se alojaban en el hotel. 

Y no faltaba el detalle de una pequeña fuente para apagar la sed de unos y otros.

Fuente situada junto al frontón.
Fotografía de archivo propio.

Y termino aquí mis apuntes sobre la fase histórica antigua, para no hacer empalagoso el recuerdo. Y hago una simple mención a lo que pudieron ser, y lo digo como anécdota, los funerales del frontón en el siglo XXI.

En la pared izquierda del frontón, de izquierda a derecha: Mikel Angeru, Mikel Elola, Iker Amarika, Karmelo Ariznabarreta, Sebastián Oyarzabal, Jorge Nagore, Ander Antxia, Patxi Ruiz de Larramendia, Inaxio Errandonea, Iñaki Ruiz de Larramendi. Al pie: Aritz y Mikel Usarbarrena, Beñat y Olatz Ruiz de Larramendi.                          Fotografía  de 2.006 facilitada por Patxi Ruiz de Larramendi.

Y pudieron muy bien oficiarlos, este grupo de pelotaris que estuvieron “acariciando” sus paredes en agosto de 2006, entre ellos, algún “notable”, como Inaxio Errandonea, Jorge Nagore y Karmelo Ariznabarreta, que compartieron otros compañeros y con dos generaciones de los Ruiz de Larramendi.

         Últimos pelotazos con paredes todavía resistiendo y losas del suelo cuarteadas. Fotografía de 2.006 facilitada por Patxi Ruiz de Larramendi.

Y en la actualidad, en estado terminal, tal como puede verse en la imagen que preside este apunte, y recibida la extremaunción, espera sosegadamente su final.






 

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