Mi amigo y amigo de este blog, Juan Carlos Urra, me ha remitido una “mirada” de la Aldaia de Zudaire. Ahora que están de moda las imágenes de grandes proporciones obtenidas desde uno o varios drones, yo me empecino en no perder de vista lo pequeño. Como pequeña es nuestra historia, aunque larga, muy larga, yo insisto en desvelarla porque es como descifrar nuestro genoma.
Hace
unos días tuvimos noticia del presunto bisonte que cayó a la sima de Urbasa
herido de muerte y que dio unos pasos antes de expirar. Imagino los juramentos
de los cazadores que, tras ver que una pieza de más de 700 kilos que ya
pensaban abatida y lista para dispensar alimento y pieles, se esfumaba en una
sima inaccesible. Les defraudó a ellos pero nos dejó un legado muy valioso,
conservado en magníficas condiciones,
Pero
la naturaleza mantiene en nuestro entorno, numerosos elementos que desvelan
pequeños o grandes secretos. La “mirada” enviada por Juan Carlos es de un
fragmento de madera muerta de roble, en un momento en el que la actividad de la
naturaleza parece adormecida. Sobre ella se ven musgos y líquenes, pero destaca
una especie de flor amarilla que pone una nota de color que parece despertar la
imagen.
Se trata de la Tremella Mesenterica.
No
es este un blog de botánica, pero esta especie, modesta aunque visible en los
cinco continentes, tiene diversas leyendas en la vieja Europa y los habitantes
de los valles con pedigrí, forman parte de ella. La presentaré pues, sin
formalismos.
Es preciso
decir que es un hongo gelatinoso común de color amarillo anaranjado, sin pie,
únicamente con láminas, que pueden alcanzar hasta 7 centímetros. Viscoso cuando
está húmedo y se endurece al secarse pasando a color naranja.
Se encuentra
normalmente sobre ramas muertas. Realmente no es un hongo parásito de los
árboles, sino un parásito de otros hongos que viven en la madera. Es decir que no se alimenta de la madera, sino de los
hongos que se alimentan de la madera.
Acostumbra a dejarse
ver tras períodos de frío y lluvia, como si brotara de la nada, lo que quizás
ha contribuido a generar su pequeña leyenda y, enterado de la misma, la
refiero.
Es
denominado popularmente: Mantequilla de brujas, Manteca de duendes y Cerebro
amarillo.
Entre las tradiciones y leyendas cito:
.- Si aparecía en la
puerta de una casa significaba que una bruja había hechizado a sus moradores. La
única forma de eliminar el hechizo era pinchar la mantequilla varias veces con
alfileres hasta que desapareciera.
.- Si aparecía cerca
de una cuadra era que la bruja había hechizado a los animales y sin embargo, se
recomendaba colocarla en puerta del establo para protegerlos.
.- En Suecia, se
quemaba el hongo para protegerse de los malos espíritus.
.- Si aparecía sobre
un tronco cercano a la vivienda, se interpretaba como señal de que una bruja
había pasado por allí.
.- En
algunas zonas de Escandinavia se creía que las brujas la dejaban caer cuando
viajaban por la noche.
Y para completar la
información diré:
.- Que no se
considera comestible por insabora, pero en China se utiliza para dar consistencia a algunas
sopas.
.-
Hay investigaciones en curso sobre compuestos biológicos producidos con la
Tremella Mesenterica que son de interés médico y farmacológico, por tener propiedades
antiinflamatorias y antialérgicas.
Y por último, aunque no he visto excesivo interés al respecto, citaré los topónimos menores documentados, relacionados con las brujas en Zudaire, que localizamos Arantza y yo en el Archivo de Protocolos Notariales de Navarra el siglo pasado. A título de curiosidad:
Sorguin iturria ondoa: Censal
Sorguin iturriazpia (1668): Censal
Sorguin iturri gaina (1691): Censal
Sorguin Iturrietagaina (1710): Censal
Sorguin
iturriazpieta (1688, 1707): Censal




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