Olazaran, un apellido que fue vecino de Urbasa

Nacido en Zegama, hoy amescoano


Recreación artística basada en la descripción técnica 
de la ejecutoria de hidalguía de Ignacio de Olazaran 
con la colaboración de Gemini.

En el tema del Palacio de Urbasa cometí un error al mencionar un dato sobre la participación de Ignacio de Olazaran en su función de teniente de alcalde de Andia y Urbasa por delegación de Juan Remírez de Baquedano.

Reparé el error, pero ya lo habían leído muchas personas y quiero enmendarlo bien. Para eso, he ahondado en mis investigaciones sobre cómo llegó Ignacio de Olazaran a ejercer esa función y cómo, al hacerlo, se trajo a estas tierras un apellido que se ha incorporado a ella y ha desaparecido de la suya de origen.

No me extenderé mucho, pero mi función es la de alumbrar algunos pasajes de nuestro pasado que permanecen poco visibles. Y, por mis limitaciones, debo hacerlo en pequeñas dosis. Por eso lo hago ahora desde este blog, antes desde publicaciones.

Voy al grano.

 

Ignacio de Olazaran nació en Zegama (Gipuzkoa) el 4 de febrero de 1672, en el caserío Olazaran-enea y era hijo de Juan de Olazaran y de Mariana de Alustiza. Sus abuelos paternos eran Juan de Olazaran y Maria de Azurmendi y sus abuelos maternos eran Miguel de Alustiza y Catalina de Arreche.

Fue bautizado en la iglesia parroquial de San Martín de Tours.

Era el tercer hijo varón de la pareja. El primogénito, Juan, nació en 1668. Tras él vino Miguel, en 1670, pero falleció siendo niño. Pese a todo, Ignacio seguía siendo un "segundón" y eso quería decir que no había sitio en la casa paterna para él y debía marchar a ganarse la vida a otras tierras. 

Es difícil adivinar lo que pasó con Ignacio, pero hay indicios que permiten suponer una relación de los Remírez de Baquedano con el Goierri. El apellido Cegama y Alciturri ya era estable en Améscoa en el siglo XVI y, antes, a finales del siglo XV ya lo era el Andueza, procedente, de Zegama. Y los Murguialday llegaron de Oñate y casaron en Améscoa Alta a comienzos del XVII.

Digo todo esto porque Juan Remírez de Baquedano, nacido en 1645, antes de pasar por las universidades de Salamanca y Valladolid, pasó por la de Oñate. Eso unido a que los Olazaran no eran unos aldeanos iletrados, pudo muy bien influir en el "fichaje" de Ignacio de Olazaran como Teniente de Alcalde para Andia y Urbasa en el proyecto que tenía pensado más el hijo, Juan, que el padre, Diego Remírez de Baquedano.

Y para ratificar esta hipótesis, he encontrado un nuevo indicio y es que Ignacio solicitaba en la Villa de Zegama la Ejecutoria de Hidalguía para los de su familia y apellido en septiembre de 1694.

Esto parece explicable porque le hubiera sido requerido para ejercer como Teniente de Alcalde en Andia y Urbasa. Y que para asumir esa función en Navarra era necesario acreditar su condición hidalga y residir con su familia en alguna dependencia del Palacio. 

Es decir que, o estaba casado o próximo a casarse, algo que debió hacer antes de aceptar el cargo. Tampoco sabemos en qué año pasó a vivir a Urbasa, pero la actividad de los guardas a su cargo ya es patente en 1705, en que su edad era de 33 años y de su matrimonio con Gregoria de Galdiano, natural de Larrión, habría nacido o iba a nacer su hija Fausta.

Especulo con las fechas, pero me baso en hechos ciertos, que despliego a continuación. Y que forman parte de la microhistoria de este valle.  

Y de la microhistoria de los Olazaran forma parte el escudo de su apellido, que aportó en su ejecutoria de hidalguía y queda definida así:

"En campo de oro, un roble de sinople y un lobo de sable, pasante, al pie del tronco."



Un roble y un lobo negro en el escudo.  

 Al habitar casi dos siglos, XVIII y XIX, en el Palacio y sin avecindarse fuera de él, solo he encontrado algunas notas en mis apuntes que recojo aquí y que dan una idea de la continuidad de la vida de ese linaje en Urbasa.  

 

1729.- Nace (en Zudaire) Juan Bautista Martínez, hijo de Vicente y de Fausta de Olazaran (vecinos de Barbarin). Abuelos maternos: Ignacio de Olazaran y Gregoria de Galdiano, residentes en el Caserío de Urbasa.

1735.- Nace (en Zudaire) Blas Ignacio Gil, hijo de Juan Joseph y Mª Ignacia Olazaran. Es madrina Graziana de Olazaran , tía del bautizado, residente en la Venta del Santo Cristo de las Agonías de Urbasa.

1739.- (19/X) Casan (en Artaza) Ignacio de Olazaran (n. Larrión) y residente en la Casa de Urbasa e Inés Pérez de Albizu (vecina de San Martín).

1741.- (4/III). Ignacio Alejandro Olazaran. Nacimiento. Hijo de Ignacio y Teresa Pérez de Albizu, residentes en el Palacio de Urbasa. Abuelos paternos Ignacio y Gregoria.

1744.- (19/X). Francisco López y Graciana Olazaran. Casan en la Casa de Urbasa. Sus padres residentes.

1753.- (22/VI). Juana María Olazaran. Nacimiento. Hija de Ignacio y Teresa Pérez de Albizu, residentes en el Palacio de Urbasa. Abuelos paternos Ignacio y Gregoria.

1757.- (18/III). Juan Gabriel Olazaran. Nacimiento. Ignacio e Inesa Pérez de Albizu, residentes en la venta de Urbasa.

1771.- (4/V). Joseph de Olazaran y Paula de Zegama, celebraron el matrimonio en la iglesia de la casa de Urbasa.

1782.- (12/XI). Fallece Inés Pérez de Albizu (n. Eulate), mujer de Ignacio Olazaran (n. Larrión). Residente en la Casa de Urbasa. Se cita a D. Francisco Olazaran, cura, su hijo.

1788.- (31/I). Fallece Francisco Antonio Olazaran, soltero, hijo de Josef y María Paula de Cegama y Alciturri, residente en la Casa de Urbasa.

1790.- Juan Gabriel Olazaran, Fallecimiento, hijo de Ignacio e Inés Pérez de Albizu, y Mª Paula Asurmendi.

1791.- (7/III). Mª Casimira Olazaran. Nacimiento. Hija de Juan Gabriel y Mª Paula de Asurmendi.


Escena imaginada de la familia Olazaran en la Casa de Urbasa.
Obtenida con la colaboración de Gemini.

1795.- (13/V). Mª Paula Asurmendi, fallecimiento, residente en la Casa de Urbasa, mujer que fue de Juan Gabriel de Olazaran, habitantes en la Casa Real de Urbasa..

1799.- (2/VII). D. Francisco de Olazaran. Fallecimiento. Capellán que fue de la Casa de Urbasa (200 Misas).

1813.- (30/IV). Igino Olazaran, murió a las 10 y ½ de la mañana, 65 años, marido de Mª Magdalena García de Eulate. “Y el mismo día a las siete de la tarde se le dio tierra por cuanto se temía que el dicho día hubieran venido los franceses, pues el mismo tuvimos que escaparnos a toda prisa y por cuanto aquella tarde no llegaron,  se dispuso que era mejor darle sepultura por lo que podía suceder”.

1815.- Son Caseros del Palacio de Urbasa Juan Gabriel de Olazaran y Manuela de Andueza.

1824.- Alejandro Vera Olazaran, 6 meses. Fallecimiento. Hijo de Casimira Olazaran, que muere en 1826, con 35 años, y de Marcos Vera (n. Narcue), que muere en 1828, con 29 años. En 1828 muere Valentín Vera, hijo de ambos, con 8 años.

1828.- Caseros de la Casa de Urbasa: Juan José de San Martín y Magdalena de Olazaran.

1835.- (21/12). D. Francisco de Olazaran firma, como Abad interino de San Martín, la relación de fallecidos en la explosión de la fábrica de pólvora de San Martín, ocurrida el 2/VII de ese año.

1855.- (6/VIII). Murió Guillermo Olazaran, 8 años. No se le hizo oficio de sepultura ni su cadáver fue conducido a la iglesia por haber muerto de la epidemia colérica

1889.- (26/I). D. Pedro Olazaran, 83 años, murió víctima de una apoplejía fulminante en el Palacio de Urbasa, siendo Presbítero Capellán del mismo y residente en él.



El apellido sufre los avatares de que va en primer o segundo lugar, según el sexo de los componentes de la pareja y se va “diluyendo” según esa costumbre. Aunque hoy existe libertad de elección, no se ejerce realmente y se mantiene casi por mayoría absoluta el apellido paterno como primero.

El apellido Olazaran lo llevan en España como primero 77/78 personas, y no llegan a 80 las que lo llevan como segundo. Y es Navarra donde habitan la mayor parte. Según la misma fuente, el Instituto Nacional de Estadística, no queda nadie, o menos de 5, que lo lleve en Gipuzkoa.

Para mi sorpresa, parece ser que son más de mil personas las que lo llevan en México. Pero la estadística no es mi tema. Mi objetivo es dar a conocer la historia y la cultura de esta tierra, en la que se hunden una parte de mis raíces.

Por más que esto parezca molestar a alguno o ser indiferente a otros.






 

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