Fotografía cedida por Iñaki Velasco e ilustración propia.
El agua, que Leonardo da Vinci definió como la fuerza motriz de toda la naturaleza, movió en la Edad Media los molinos amescoanos, en la Edad Moderna, las primeras ferrerías y en la Edad Contemporánea, la central hidroeléctrica que llevó la luz a nuestros pueblos.
Para saber más, recomiendo leer "Lo que trajo a Améscoa el tren Madrid-Irún. 1864", publicada en este blog el 11/06/2025.
Esquema de la electrificación primitiva. Realizado con la colaboración de Copilot.
Menciono el topónimo Ubagoa/Ubaba, cuyo significado de "boca del agua" parece muy acertado, porque da nombre al paraje en el que se halla la surgencia del acuífero de Urbasa, del que se tomó directamente el caudal necesario para conducirlo, primero en trayecto horizontal acanalado hasta Zudaire y, desde allí, verterlo, entubado, hasta las turbinas de la central hidroeléctrica, situada 200 metros más abajo.
Hago esta precisión para señalar que la central no se alimenta del cauce del río Urederra, sino del acuífero de Urbasa. Y lo mismo ocurrió más tarde, cuando se recurrió a la toma de Uribitarte, situada más al Este de la primitiva.
Agradecimiento: Para la preparación de esta nota he contado con ayuda de un amigo, Iñaki Velasco.
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