Hasta hace un tiempo no muy lejano los amescoanos sabían mucho de lo cercano e inmediato, porque de ese conocimiento extraían lo imprescindible y necesario para satisfacer sus necesidades básicas. La naturaleza ha sido durante siglos, con mucha parquedad eso sí, madre y maestra.
De esa escuela han
salido aprovechamientos mayores como los agrícolas, hortícolas, ganaderos y
forestales. Han surgido otros, también dependientes de la naturaleza, como
caza, pesca, apicultura, recolección de setas, recogida de plantas para
remedios e infusiones, recolección de hoja y falaguera, retirada de
estiércol, neveras, etc.
Y aún otras menores como
el aprovechamiento de las características de ciertas maderas y de ciertas
plantas para cubrir necesidades de verdadero interés.
Este saber, basado en la
experiencia de generaciones, lo hemos visto practicado por una persona
irrepetible: el abuelo Gerardo que fabricaba escobas con biércol (brezo).
Lo cuento.
Para saber más:
"Estado actual de la onomástica botánica popular en Navarra (IV). Las Améscoas (Alta y Baja)". Javier Irigaray Imaz. Fontes Linguae Vasconum. Studia et documenta, ISSN 0046-435X, Año 8, nº 24, 1976, pag. 439-473.

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