El Dragón de Urbasa

 


        Conocí a Josemari Satrustegi en 1989 y mantuvimos amistad y contacto hasta poco antes de su fallecimiento en 2003, con 72 años de edad. Había nacido en Arruazu en 1930.

El balcón de Ubaba/Ubagoa, que no de Pilatos

 

Mirador de Ubaba/Ubagoa, sobre Baquedano.
Foto de archivo propio    

El Nacedero del Urederra es la salida natural y mayoritaria del importante acuífero formado en el macizo kárstico de Urbasa. Se origina en la pared, casi cortada, del extremo noroeste del término de Baquedano, a unos 700 metros de altitud frente a los más de 900 que alcanza la cresta superior de dicha pared.

El biércol (brezo), las escobas y el abuelo Gerardo


Pequeño raso cubierto de brezo y enebro

Hasta hace un tiempo no muy lejano los amescoanos sabían mucho de lo cercano e inmediato, porque de ese conocimiento extraían lo imprescindible y necesario para satisfacer sus necesidades básicas. La naturaleza ha sido durante siglos, con mucha parquedad eso sí, madre y maestra.

El entierro de Gollano, Améscoa Baja


Portada de la Iglesia de San Bartolomé de Gollano

Si Gollano es reducido de tamaño, parece haber sido compensado por la antigüedad de su iglesia, antigua colegiata, y por la importancia histórica de su valedor más ilustre y conocido, Fernando de Baquedano, fallecido en 1501.

El Mojón, un grato ritual



Mojones en la Pared de Limitaciones de las Améscoas

El ritual del mojón se estableció como primer acto en el programa del Día del Valle, Ameskoako Eguna, en Améscoa, celebrado por primera vez en 1994. Se trató de colocar un mojón nuevo junto a otro de los antiguos en recuerdo de lo expresado en el mandato regio de Carlos III, rey de Navarra, de 1411, de “moxonar y amugar lo que es nuestro y lo que es de los amescoanos...”. Y eso se llevó a cabo, mediante el añadido de un nuevo mojón, eso sí, en la proximidad de algún otro antiguo, y así recordar aquella circunstancia en que que se obtiene el reconocimiento real de la propiedad, uso y disfrute del conocido como Monte Limitaciones de las Améscoas.     Y lo digo, porque una cosa era tener derecho y tener razón, y otra, conseguir el reconocimiento de ese derecho. No solo ante el rey, sino ante los ganaderos de otras zonas de Navarra que deseaban gozar de libre paso y pasturaje a nuestros rasos, tal como accedían en el estío al resto de pastos serranos que eran de realengo en Urbasa.