Antes
de nada, una explicación al epígrafe. Acebo y zorzal forman pareja "de hecho" desde la más lejana Prehistoria en muchas zonas de Europa. El acebo no es una
especie creadora de bosque sino que se sirve de él como acompañamiento y protección y acostumbra a estar solo o en grupos muy reducidos, reducidísimos, salvo muy raras
excepciones. Su reproducción depende de la ingesta de sus frutos por aves que,
al no digerir la semilla, la expulsan y, en condiciones favorables, puede
germinar y dar lugar a un nuevo acebo.
El
acebo es considerado por los urbanitas como un arbusto de postal, casi de jardín y
asociado hoy casi exclusivamente con festejos navideños, y con las campañas publicitarias que les acompañan. Trataré de limpiar su imagen.
Prehistoria del acebo
Antes
de las glaciaciones formaba parte de los bosques templados y húmedos que
cubrían Europa. Durante la última glaciación Europa quedó en gran parte
cubierta por hielo o tundra. La flora templada solo pudo sobrevivir en zonas
muy concretas del sur de Europa, en las que el clima seguía siendo
relativamente benigno y con las condiciones apropiadas para constituirse en
refugios glaciares. Eso se produjo en la península Ibérica, el sur de Francia,
Italia y los Balcanes.
En
estos refugios el acebo encontró: Humedad constante (barrancos y umbrías), temperaturas
moderadas (gracias a la influencia atlántica) y bosques mixtos (donde pudo mantenerse
como especie acompañante).
Y
sobrevivió, porque, entre las especies templadas tenía buena tolerancia al frío
y por los rincones umbríos y húmedos, que proporcionaban un buen refugio.
A
partir de ahí y con el retroceso de los hielos, el acebo volvió a expandirse en
Europa, casi siempre en solitario o en
grupos muy reducidos, a modo de superviviente o de fugitivo. Y así ha logrado hoy regresar hasta los países nórdicos.
Acebo (Ilex aquifolium)
Dicen
de él que es un arbusto/árbol pequeño. Pequeño comparado con las hayas, pero
tenemos cerca de Lezamen ejemplares de más de 15 metros, aunque son una excepción.
Es
longevo y llega a vivir siglos.
Es
una especie dioica, es decir que hay acebos machos y acebos hembras.
Es de hoja perenne y las hojas son de forma ovalada, con el borde aserrado y muy espinoso en las hojas de las ramas bajas de los ejemplares adultos. El tono es verde brillante en el haz y verde apagado en el envés.
El acebo hembra echa la flor en nuestro territorio (a 900 m. de altitud) a finales de
abril/primeros de mayo y sigue un proceso de formación de un fruto, llamado "drupa", de color
verde al comienzo. Va virando al amarillo pálido, luego al naranja, más tarde enrojece y finalmente alcanza el color rojo intenso que le
caracteriza.
El
fruto permanece, si no es comido por las aves, todo el invierno. Incluso puede
mantenerse hasta el nacimiento de frutos del año siguiente. Contiene en su
interior cuatro o cinco semillas que, al no ser digeridas, son expulsadas en
las heces y pueden ser generadoras de nuesvos acebos.
El
acebo en el mundo mágico
Ha estado durante siglos cargado de leyendas y tradiciones en la Europa rural. El mantenerse vivo en pleno invierno lo convirtió en un símbolo
de vida permanente y persistente, de protección y de resistencia frente a la
oscuridad.
El verde de sus hojas y el rojo de sus frutos se entendía como un desafío al invierno y a las fuerzas del frío y se colgaban ramas en puertas o ventanas a modo de protección.
Ha
gozado siempre de respeto y se ha plantado un acebo en la
proximidad de una nueva vivienda, por una parte, y, se ha castigado su corta, por otra.
Más tarde se incorporó a algunas tradiciones
cristianas y más recientemente al folklore navideño.
Otras aplicaciones
+Medicina popular
Ya era usado en la
antigua Grecia a.C. pero siempre con suma prudencia, por la toxicidad de sus
frutos para los humanos. En dosis ligeras se llegaron a usar como purgantes y vomitivos.
Sin embargo, con sus hojas, cocidas o trituradas, se hicieron numerosas preparaciones y remedios para su uso como diurético, laxante, sudorífico e incluso para aliviar dolores reumáticos. También se han hecho preparaciones varias con su
corteza.
+ Para la caza
Con la corteza de tronco
y ramas, cocida y fermentada, se prepara la "liga", materia viscosa que se adhiere al
plumaje de los pájaros y los inmoviliza, lo que facilita su captura. Esta técnica,
empleada desde muy antiguo, está prohibida actualmente, por no ser selectiva y porque cualquier especie puede ser víctima de ella, protegida o no.
+ Toponimia
Teniendo en cuenta su
condición arbustiva, frente a oponentes de mayores dimensiones que forman
grupos más numerosos, son muy escasas las menciones al acebo en la toponimia
amescoana y de Urbasa. Cito los que he encontrado.
.- Corostiadana. Es
citado en un amojonamiento entre Améscoa Baja
y el lugar de Urra, (18-6-1799).
.- Corostaldea en Eulate en 1633, 1667, 1690. Coroztaldea en 1633 y 1700. Goroztaldea en 1664. Gorostialde en 1790. Y un deformado Gorrostalde en 1855.
.- Korostian (en Urbasa, Tomo XVIII de Toponimia y Cartografía de Navarra), cerca y al NO de la primitva fuente de Katiliturri.
.- Korostiluze (en Urbasa, Tomo XVIII de Toponimia y Cartografía de Navarra), siguiendo hacia la muga con Álava, más adelante y más al Norte.
NOTAS FINALES
La belleza y la
admiración que despertaba y despierta el árbol y sus múltiples usos, le han
situado en riesgo de extinción en varios países y lo han convertido en especie
protegida por su alto valor ecológico.
En Soria, y con el nombre de Garagüeta, a 150 Km de Améscoa y a 1.200 m. de altitud, está situado el acebal más extenso de Europa, y quizá del mundo (?), con 400 Hectáreas. No hay otras especies de árboles que no sean acebos. Lo digo a título de curiosidad.





